El día empezó con Jack Daniel’s porque entre Italo, Andrea (la cumpleañera), mi ñaño José y yo decidimos seguir el festejo en el departamento de la homenajeada.
Las horas pasaban y los temas iban y venían… Hasta que llegamos a Loxa… Y ahí pues ya nos hicimos pedazos todos… A un punto de terminar llorando mientras escuchábamos «alma lojana» y luego cantar el Himno de Loxa…
Luego, ya para cuando decidimos dormir, eran las seis de la mañana… Así que nos quedamos en los departamentos de la Andre y de Italo, cuya diferencia es un piso.
Esperé a mi ñaño a que se despierte y así poder comer juntos, pedimos pizza, compartimos, nos reímos, hicimos la siesta juntos y luego Jose me llamó para tomarnos el tan ansiado café y acompañarlo de la tertulia que fue relativamente corta porque tenía que regresar.
A eso de las seis y media de la tarde me subí a una Ecovía cuya última parada era en un sitio por La Marín y me asusté un poco porque no sabía si es que el resto de carros van todos al terminal terrestre, luego haciendo uso de aquella famosa frase en mi vida de «quien boca tiene a Roma llega» me dijeron que espere el siguiente, el problema era que los siguientes venían repletos de gente… Pero logré entrar en uno que estaba tan lleno que me hacía pensar que los buses de la UTPL son clase A para lo que me pasaba en ese momento… Como una hora después llegué y tomé el bus a Latacunga.
El viaje fue bastante bueno, acompañada de la música en el teléfono y los grandes recuerdos de estos últimos días… Sonriendo como tonta y riéndome pero sin ataques.
Sentirme acompañada de mi ñaño en este día de la madre sin estar con ella hizo que sea más llevadero, con menos nostalgia y soledad…
Y solamente por decir que estoy feliz!!!

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