Día 57 (29-03-2013) Cada minuto cuenta cuando uno vuelve a casa

Amanecer en Loxa ya es un gran regalo, el bus llegó más tarde de lo usual porque Mr. Busero se perdió en Ambato y nos hizo recorrer la «tierra de las flores y las frutas» por una hora y más… ni modo, solo tocaba esperar a llegar… y en efecto llegué y ya todo me parecía bien.

El primero en recibirme como siempre es Piccolito, luego salen mis papis a darme los abrazos acumulados. Hoy dejé mis maletas en mi cuarto y me fui a seguir durmiendo con ellos más tiempo, cada minuto cuenta cuando uno vuelve a casa.

Me he pasado el día con mis papis, la abuelita y Picco, no he necesitado salir, he preferido estar en casa (aunque si me dieron ganas de ir al estadio), la abuelita consentidora filtró café para que la nieta tome con un buen pan y mientras lo hacía me reprendía diciendo «parece que no comes o es que no te enseñas allá donde estás, estás tan flaca que me da pena» y bueno, es la abuela no se puede preocupar menos.

Hoy no hubo fanesca en casa, lo que me apena, pero papito hizo un delicioso sudado de mariscos que le quedó PAPELITO! hoy José Fernando no estaba en el almuerzo y extrañé ese momento en el que se para para freírse un huevo porque no le gustan los mariscos. La casa se siente grande sin los hermanos… no me imagino lo que sentirán mis padres cuando se nos terminan las vacaciones y volvemos a las ciudades donde estamos actualmente.

Mañana será otro día y será otro día en Loxa  ❤

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *