Llegar al subcentro, conversar de algunas cosas con Diana y Mayra y de repente… Diana empieza a cantar «Necesito» Sui Generis y yo sentir que una ráfaga de recuerdos se me viene encima… porque soy de esas que le ponen recuerdo a canciones, aromas, lugares…
Empezó la consulta… enanos sanos, otros enfermos, mis viejitos con dolores en los huesos y en el alma, las risas con todos, las estrellitas en las manos… y de repente, silencio total… resulta que hoy los pacientes llegaron a un número de 14, como nunca! y llegó un punto en que el aburrimiento me mataba… no es lo mismo pasarte 8 horas con personas que entran y salen, cada una con diferentes historias, con diferentes sonrisas, con diferentes dolores… pero si tienes horas de silencios, la cosa como que se torna aburrida.
Es viernes, a veces eso rima con «cerveza», bueno no rima, pero es una gran idea! así que decidí comprarme una, para tomarla en el hotel… así que saqué mi navaja multiusos para destapar una deliciosa biela helada y tomarla por el día, por los días recorridos, por las historias, las canciones, los aromas, los sueños que se han hecho realidad, por aquellos que aún siguen siendo sueños… por los compañeros de ruta…
Luego empieza a sonar una guitarra en la sala del hotel… y me traslado a Loxa, a mi casa, a las noches y madrugadas de guitarreadas, recuerdo a mi familia a mis amigos… así que decidí abrir la cajetilla de cigarrillos que está en mi velador desde que llegué… salí de la habitación, encendí el cigarrillo, cerré los ojos… y estaba en todas partes, menos en el hall de un hotel…
Hoy decidí tomarle una foto al novio Cotopaxi, que estaba tapado, envuelto entre nubes… pero estaba… como estaMOS…

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