Día 107 (18-05-2013)

Para la noche de ayer, ya me sentía con mucho malestar por la gripe que se suponía que se me iba a venir encima, no me gusta tomar pastillas, pero ayer, ya me tomé dos para evitar lo que evidentemente no logré hoy, esas molestias de la moquera, dolor de garganta y dolor del cuerpo… así que me la he pasado en cama todo el tiempo, tomando medicación y líquidos y alimentándome de aquello que está guardado en la pequeña alacena que tengo camuflada en el cuarto del hotel.

He dormido intermitentemente unas horas, pero lo peor fue despertarme a las siete y media de la mañana, mi reloj biológico se activa cuando le da la gana y lo peor es que nunca lo hace cuando debe… en fin…

En estas horas he pensado mucho en mis amigos, especialmente en Mito, Pablo y la Pao… recuerdo tantos buenos momentos de esta amistad… incluyendo los picos jajaja!!! extraño la época en la que todos nos sentábamos en la mesa de un bar (casi siempre El Viejo Minero) y hablábamos casi siempre estupideces y bueno también hablábamos de la vida…

Extraño las cosas simples, porque de esas tengo grandes recuerdos!!! como el aroma a café filtrado, los ladridos de Picco, las manos de mamá, la voz de papá… la risa contagiosa de la Guti, el «ash» de Pablo José, el «ay madre» de Mito, las risas con la Pao… la biela que tomo mientras me siento en la barra del Viejo Minero… los tabacos con Omid y Shamo, las tertulias con Doris…

Y notablemente extraño a mi mejor amigo de siempre Diego, que tiene una maravillosa esposa que ahora tiene una panza hermosa, porque esperan a su segundo bebé, porque el primero, es Diego Javier. Hace mucho tiempo ya que no los abrazo, no tengo idea cuándo fue la última vez que Diego y yo nos sentamos a hacer tertulia y tomarnos una biela… Es más recuerdo ahora aquel momento de mi vida en el que me dolía estudiar medicina… y era porque me había alejado de muchos… especialmente de Diego que apenas vivía a la vuelta de mi casa… Una tarde después de mucho tiempo de no hablar, ni vernos ni salir, llegó a mi casa… y me contó que se casaba… yo, no podía creer que mi mejor amigo había encontrado a la mujer de su vida y yo no lo sabía… mucho menos supe que era tan feliz con ella que se iba a casar… La medicina me había alejado de mi mejor amigo a un punto de no saber nada de su vida…

Pero ahora son cuatro!!! y a pesar de que no nos vemos ni hablamos… cuando nos encontramos reímos y nos damos abrazos…

Así que ese ha sido mi día, lleno de recuerdos que me traen más recuerdos, que forman historias que vienen con risas pero que me dejan nostalgia… pero… no me gana la nostalgia… no me gana todavía :D

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