La meta de hoy era, llegar a Quito y abrazar a mi comadre Alicia, cuyo cumpleaños fue ayer… La última vez que nos vimos, fue como hace cinco años (creo), sin embargo siempre nos tenemos presente la una a la otra, siento su familia como mía, Paula, la hija mayor de July y Alicia, es mi ahijada…
Armé viaje a eso de las dos de la tarde, llegué al norte de Quito a las cinco… y de repente, luego de tomar un taxi y llegar a la dirección estratégica, cerca de la casa de mis compadres, ahí estábamos Alicia y yo, encontrándonos, regalándonos ese abrazo que ha esperado tantos años, porque somos de esas ingratas, pero nos queremos, como desde los primeros días cuando fuimos compañeras en la universidad.
Me ha alegrado tanto ver a Julio y Alicia, siguen iguales, risueños, payasos, ocurridos! los veo mejor en lo laboral, establecidos, contentos con lo que hacen… Paula, Anita y Mishu… ellas no están iguales, han crecido mucho!!! mucho desde la última vez que las vi, una tiene novio, la otra cree que no hay para qué tenerlo y la otra no tiene novio pero sale con chicos, algunos! jaja.
He sentido esa necesidad de visitarlos más seguido, de reír como hace varios años, de irnos de paseo, de pasar horas en su casa… de no alejarnos tanto.
Horas después seguirían siendo los pasillos parte del soundtrack del fin de semana, pero hoy serían cantados por @juanfervelasco acompañado de la Orquesta Filarmónica del Ecuador… así que fuimos Fab y yo… a destruirnos!, es un problema tener los sentimientos a nivel basal… porque cualquier impulso podría desatarlo todo.
Y creo que «sendas distintas» lo logró!, últimamente todo me recuerda al abuelo.
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