Es tan raro eso de estar del otro lado de la puerta de sala de operaciones, tan feo, tan desesperante… yo soy de las que timbra, se abre esa puerta y pasa, saluda a todos, recoge un terno quirúrgico, entra a uno de los cuartos y empieza en la cirugía… pero este día… me tocó el otro lado de la puerta… el que no se abre hasta cuando el médico sale a decirte cómo salieron las cosas.
Que sensación tan indescriptible sentí cuando me despedí de papá mientras lo preparaban para que entre al quirófano, lo besé, lo abracé… pensando en que talvez podría no verlo más… porque esas cosas pasan en medicina, las cosas pueden verse simples, pero luego… luego las cosas se complican. Mientras abrazaba y mi papá y yo llorábamos… pensé en que he podido amarlo intensa y sinceramente hace algunos años… no todos los de mi vida, pero si muchos! a veces a uno le da por juzgar duramente a la gente que ama… yo lo hice con papá, pero un día nos perdonamos… luego de eso el amor ha sido nuestro vínculo! por eso mientras lo abrazaba, sabía por doloroso que suene, sabía que lo amé! y si se fuera de mi lado… no me arrepentiría de no haberlo amado.
Las horas pasaban eternas… fuera el tiempo pasa lentamente, dentro de quirófano, todo se va como agua entre los dedos… hasta que salió «papi Paliz» como le digo… me dice «ya terminamos flaca, quedó 0km» entonces la calma volvió a mi mami y a mi.
La radiografía de control es PERFECTA! la rodilla de robocop esta guapísima… ahora a esperar la recuperación y rehabilitación.
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