Mi necesidad de huir para ayer en la noche era incontrolable, necesitaba encontrar un sitio donde pueda llegar, contagiarme de paz, llorar, patalear y ser feliz… dejar de lado las malas energías, los malos momentos y seguir adelante! pero con las baterías listas para la siguiente ronda.
Hablé con @mitomax y me aconsejó ir al Quilotoa…
Así que hoy puse la alarma, desperté a las ocho de la mañana, guardé algunas cosas en la mochila, envié mensajes diciendo que «me voy al Quilotoa» porque después de ver hace unos años la película «127 hours» tengo MUY presente eso de avisar dónde me voy, en especial si es de aventura, como ir sola al Quilota.
Buscar el bus, viajar parada durante hora y media, conseguir un asiento, llegar a Zumbahua, que se ve bastante bonito, tomar una caminoneta hasta el Quilotoa… caminar hasta el mirador y de repente ver esta maravilla
y sentir lo que siente el protagonista de «Into the Wild» cuando se maravilla de ver lo que la naturaleza le regala, pues así me sentí y mis ojos se llenaron de lágrimas, porque sabía que estaba en el lugar correcto para llenarme de paz.
Fui en descenso así como mis sentimientos, mis sueños y mis ganas han ido estos días, me detenía a maravillarme de este sitio, a escuchar el trinar de los pájaros, a sentir el viento chocar contra mi rostro, a saludar con cada turista que pasaba…
La sorpresa estaría abajo, no solamente por el paisaje, sino porque mientras me detuve a admirar la magia del lugar, respirar profundamente, llorar un poco, vi a una pareja de extranjeros cerca y les pedí que me tomen una foto, así que eso hicieron
Pero hicieron algo que ni ellos ni yo pensábamos que me haría tanto bien, empezamos a hablar, conversar, yo iba bajoneada, considerándome loca por querer cambiar el mundo… de repente Fred y su esposa llevan quince años fuera de Canadá, viviendo en Ecuador y haciendo labor social con una organización cuya finalidad es educar en barrios pobres y peligrosos del país, además dar pequeños servicios de salud comunitaria… y yo… yo pensando que estoy loca porque intento cambiar las cosas!!! POR FAVOR!!! El Quilotoa, Fred y su esposa fueron la mezcla perfecta para volver a empezar! ese gran abrazo que nos dimos! como si nos encontráramos en el momento perfecto, como si ellos supieran que necesitaba encontrarlos… intercambiamos tarjetas y nos despedimos, yo estaba lista para subir (y no me refiero solamente a la cuesta del Quilotoa).
Ir sola me ayudó a pensar en muchas cosas mientras disfrutaba de la caminata de regreso que de verdad es agotadora, pero en cada paso que daba sentía que dejaba cada peso de estos días, imaginaba días nuevos, sueños haciéndose realidad, alegrías, sonrisas… A ratos tenía que detenerme a tomar aire, agua e impulso y sonreirle a la vida por tantas oportunidades!
y este es el soundtrack de hoy:




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