La rutina de hoy se rompió con la visita de Fab, estaba cansada, las cosas en el subcentro andan como «a medias» y es porque nos resulta complicado trabajar en equipo, o ponerle ganas a trabajar en equipo, no se! pero me agota pensar en que cada día uno tiene que cargarse la batería para no dejarse vencer por los conflictos o las actitudes… no sé, pero son días difíciles.
Pero Fab llegó y con eso ya todo cambió, porque es chévere ver a alguien a quien consideras gran amigo y persona, súmenle que por fin conocí un bar-cafetería bastante buenos en esta ciudad… hasta venden cerveza artesanal, así que yo pedí micheladas… y entre las horas que pasaban, la risa, la tertulia, las bromas iban y venían y así dejaba de lado el mal día…
La noche llegaría con la sorpresa que a veces te trae el insomnio… porque encuentras con quien compartirlo, «el hombre misterioso» se ha auto denominado, pero ahí estábamos compartiendo, riendo, escuchando música… hasta que claro, llegó el sueño, a las cuatro de la mañana, pero llegó… y para los dos, entonces cada uno cerró los ojos… acompañados del skype nos vimos dormir…
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