Eran como las siete de la mañana para cuando papá llegó, luego de los abrazos respectivos con mi hermano y conmigo, nos dijo «traje tamalitos», así que a desayunar como en Loxa, excepto por el café que tocó instantáneo.
Horas después mi papi y yo estábamos en la Clínica Pichincha esperando ser atendidos por el traumatólogo de confianza, tomamos el turno, debíamos esperar algunas horas hasta que empiece el horario de consulta (eso lo sabía ya, por mi internado rotativo en esa clínica), así que el procedimiento es el mismo, sentarse y esperar (ser paciente).
Dejé a mi papá en la sala de espera y procedí a recorrer los sitios donde pasé gran parte de mi año de internado, abrazos iban y venían, microtertulias, risas, ofertas… ahí, en esa clínica donde también hice realidad muchos sueños… mientras tanto, mi papá esperaba fuera.
Salí y me senté junto a mi papi que terminaba de leer el periódico, la gente empezaba a llegar, todos tenían cita con el mismo médico, el tiempo pasaba y decidí observar a cada uno de los que esperaban, escuchar sus comentarios, analizar todo.
La incomodidad de la espera empezaba a hacerse presente, gente que mira a través de la puerta, otros que se levantan y se sientan, otros suspiran, miran a todos lados. Entonces descubrí ese abismo que existe detrás de la puerta de un hospital, que puede ser transparente, pero que no deja ver lo que pasa dentro, ni fuera…
¿Va a venir el doctor?, ¿a qué hora?, ¿se demora?… y la incomodidad seguía… estoy segura que si yo no fuera médico y mi padre no fuera padre de una médico, hubiésemos sido parte de los que preguntaban a cada minuto sobre el doctor… Yo pensaba en si alguno de ellos piensa en si el doctor talvez está dando una receta a otro paciente, pasando visita, o que algo se complicó en la cirugía que debería durar dos horas y se extendió a tres o cuatro. También pienso en si los médicos siempre pensamos en lo que hay fuera de esa puerta, por ejemplo pacientes asustados, cansados, con hambre, con otras ocupaciones.
Pero de verdad después del análisis pienso que talvez Greys Anatomy (mi serie favorita) no es de gran ayuda para nosotros los médicos, porque estoy segura que los de la sala de espera piensan que en lugar de hacer esto:
o esto:
nos pasamos haciendo… esto:
Aunque no puedo negarlo… a veces también pasa…




Deja una respuesta