Llegué y el subcentro estaba brillando porque ayer el personal había dedicado parte de su tiempo a una micro minga, después de una semana sin agua… ese fue el primer cambio del que me di cuenta, los otros serían un poco más grandes con respecto a la distribución del espacio físico. Luego de hablar con el personal del subcentro llegamos a acuerdos que de seguro nos permitirán mejorar la atención y el servicio a los pacientes y de paso hacer un gran trabajo como equipo.
He vuelto a la casa de Don Mariano luego de varios meses, su herida permanece abierta, aún no cicatriza y, a pesar de las curaciones que le realizan las enfermeras del subcentro, cuesta mucho mantener esa herida limpia y todo eso retrasa la recuperación completa de Mariano. Hoy fuimos Gabby, Moni, Blanquita y yo… somos el grupo de comunitaria de esta semana, así que hemos intentado limpiar tejido muerto, lavar, colocar una crema que podría ayudar a regenerar células de la piel… y empezar de nuevo…
Todo es tan distinto fuera del subcentro, ya no hay la comodidad del escritorio, todo es menos sucio para no decir más limpio o solamente limpio… cuando se pone el pie fuera de esa infraestructura… la realidad es otra… esa es la realidad de los pacientes… la del polvo hasta las orejas, la de las vías a medio construir, el ganado caminando por ahí, los cortes de luz o agua, el transporte… todo es distinto! pero si no salimos del subcentro, entonces no estamos #ruraleando.
Horas más tarde, me reuní con parte del equipo del centro de salud de Latacunga para jugar un partido de basket amistoso con el personal del subcentro de salud de José Guango Bajo…
Nos reímos mucho, ganamos con dos puntos… pero sobre todo, nos reímos mucho! Es chévere poder hacer deporte con la gente con la que trabajas, así poco a poco llegas a conocerte en otros aspectos de la vida que no tienen nada que ver con lo laboral.
Cuarenta minutos después y con lo poco de pulmones que nos quedaban, esta es la foto del recuerdo:
Por otra parte el #ruraleando me sigue llenando de gratas sorpresas, siento que va dejando huellas… y me llena de alegría y de orgullo!


Deja una respuesta