Abrí los ojos casi a las once de la mañana, soy dormilona! y la ventaja es que puedo ser muy bella durmiente sin necesidad de príncipe azul para que me despierte. Di unas cuantas vueltas en la cama, revisé mi celular… y al agua pato!
Hoy no me puse la camiseta del ídolo porque no jugaba, así que salí con la intención de comer algo, buscar un sitio para sentarme y empezar a leer, porque he retomado el libro que me acompaña todas las noches sobre el velador… pero que a ratos olvido (lo digo avergonzada).
Así que caminé hasta el mall de la ciudad, llegué y para sorpresa y alegría han abierto un local de sanduches que me gustan mucho, luego de llenar la pancita… subí al patio de comidas, me pedí un café, saqué los audífonos, los coloqué en el teléfono…
Donde hay un libro debería haber una taza de café, eso es lo que pienso, por lo menos a mi me encanta ese escenario… abrí el libro, saqué el lápiz por si se me ocurría subrayar… y así pasé casi tres horas en ese lugar, mientras saboreaba aquel café.
Ha sido un gran domingo! lleno de letras, aromas, recuerdos… y como plus el cielo despejado que me permitió ver a mi novio hoy en todo su esplendor.

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