La semana se me fue como cuando a veces se van los suspiros, sin sentir.
Hoy cerraba una semana más de esta gran época de mi vida.
De este día rescato algo que profesionalmente uno aprende ya en el campo de batalla, me refiero a confiar… Y no te queda otra cosa porque ya eres médico y te encuentras solo frente a casos en los que aquello que decidas será lo que ayude o que empeore a un paciente.
Hace un par de días recibí a un bebé de casi un mes de edad, a quien decidí tratar farmacológicamente pues su cuadro no era más que un resfrió común. En la mañana de hoy llega la mamá de este pequeñín con el enano en brazos… Ella llorando, le pregunto qué pasa y me dice que el niño está peor, sigue la fiebre, casi ni come…
Un mundo se venía sobre mi! Qué hago? Lo envío al hospital? Así que respiré y le pedí a la madre que lo acostara, le dije que no lo abrigue tanto porque está con fiebre, luego lo examiné y los pulmones del peque estaban completamente limpios, sin embargo mi miedo seguía… Hasta que lo decidí! Repetí la auscultación pulmonar y le dije a la mamá que íbamos a cambiar el medicamento y que por favor lo traiga en 6 horas para ver la evolución… Pero para tomar esa decisión, tuve que analizar cada cosa! Con el miedo a equivocarme.
Seis horas más tarde el panorama era otro y tanto la madre como yo estábamos bastante contentas por ver que todo estaba mejor.
Hay cosas que no aprendes en la universidad… Como lo que hoy aprendí!
La alegría de este día me la regaló Johan de nueve años que casi estoy segura que tiene autismo… Hoy llegó con su mamá y hermana, paseaba por el consultorio, no miraba nada, mucho menos a mi… Excepto cuando le pegué en su mano un adhesivo de estrella, entonces me miró y me sonrió! Al irse me abrazó! A yo sentí el mundo en esos brazos! El alma me quedó hecha un churo por la alegría y por sentir ese abrazo sincero de alguien que vive en su mundo y me hizo parte del mismo por medio de un abrazo.
Horas después mientras volvía a casa un «hoooola doctorita» me sacó de la nebulosa! Resulta que era uno de mis enanos pacientes! Que alegría tan grande sentí! Porque siento que no paso desapercibida, porque siento que hay algo que hago que hace que un enano de 5 me recuerde y que un adulto de muchos años me pregunte si me quedo toda la vida trabajando ahí.
El resto de risas del día han venido a cargo se @velezandy con quien he chateado desde la tarde hablando pendejadas como si nos conociéramos de siempre… La otra risotada es por la @gutitamaria que me llena de alegría al preguntarme sobre cómo hacer un protocolo operatorio, para luego pasarnos enviando mensajes internos sobre las estupideces que se nos ocurren y que compartimos…
Ha sido un gran viernes! Lleno de risas y alegrías!
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