Definitivamente la vida es eso que se te pasa mientras tu estás en la reunión mensual del Área de salud donde trabajas. No me gustan, creo que a nadie le gusta ir a esas reuniones, pero te toca ir, vas, te sientas y durante las mismas horas que deberías trabajar estás escuchando charlas y quejas y charlas y quejas. Las noticias son las de siempre: no se cumple con bioseguridad, vinieron del ministerio y nos dijeron que esto no está bien, ahora hay un nuevo programa (como si no hubieran suficientes), los informes con fotos… todo eso es el cassette de siempre. Definitivamente prefiero pasar mi tiempo con mis pacientes, haciendo bromas, dándoles un tirón de orejas si lo necesitan, riendo con mi equipo de trabajo, pero de verdad no en el auditorium del área.
Así que la mayor parte de mi día estuve ahí, la mejor parte fue cuando llegó a mis manos el documento sobre el uso de anticonceptivos incluyendo la polémica «píldora del día después» o PAE como la conocemos en el submundo del Ministerio de Salud. Me alegró porque hace días que tengo atravesado un post sobre el tema y que aún no lo escribo porque necesito dedicarle el tiempo que se merece y darle fundamento a todo lo que vaya a decir, que de seguro puede ser usado en mi contra.
Ya para casi terminar la tarde, decidí salir a caminar-trotar e intentar desde hoy volver al ritmo de vida que alguna vez tuve cuando fui basketbolista. Así que hoy salí a experimentar rutas, tiempos, música, pero sobre todo a poner a prueba al 1.75m de cuerpo. Pensé que no me iría bien, pero me equivoqué porque aunque caminé a ritmo rápido y troté hasta cuando me empezaron a doler los oídos, no me quedé desmayada en la Panamericana Norte (que fue la ruta de hoy).
Al volver a casa, decidí hacer una parada para comprar una camiseta que hace años que deseaba y que por razones que desconozco nunca pude tener. En casa mi papi es como buen cuencano hincha del Deportivo Cuenca, mi mami de cualquier equipo que juegue en contra del Barcelona, mi hermano José es del Barcelona pero perfil bajo y mi hermano menos Juan Carlos luego de una transición durante años pasó de ser del Cuenca, del Barcelona, del Emelec y terminó siendo hincha de la Liga. Y yo que desde que recuerdo me gustaba Barcelona, nunca pude tener una camiseta de mi querido equipo, así que hoy invertí parte de mi sueldo de médico rural en comprarme la camiseta del equipo de mis amores, es la del 2013, el año con el mejor número! y aunque hoy lo eliminaron, pues así es el fútbol no?
Tengo 28 años y creo que 23 siendo hincha de #BSC nunca tuve una camiseta… Hasta hoy!!! ❤
Mañana regreso a mi Patatús, con mis pacientes y con la vida que me gusta! y eso que extraño la vida del quirófano, pero no me quejo, me gusta la vida de médico rural.
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