Llevaba días pensando en que hace rato no sentía comodidad o alegría mientras realizaba la consulta, las bromas eran menos con los pacientes, la sonrisa de la Dra. Niche no se veía cada vez que la puerta se abría… y eso me dejaba un poco insatisfecha al final del día.
Pero hoy, volví a sentir como cuando me senté en la silla de mi consultorio el primer día. Quizás fue porque al empezar el día no hubo round con alguien, ni malos entendidos, ni gente enojada. Así que desde el inicio de la consulta médica, me sentí como soy y así mismo traté a mis pacientes, nos hicimos bromas, nos reímos…
Lo mejor de todo fue la llegada de Marlon, un niño de 9 años con capacidades especiales. Desde que llegó ya nos regalamos sonrisas, me mira y me sonríe como si nos conociéramos hace años, cuando en realidad nos hemos visto con hoy 3 veces. El momento más hermoso fue cuando me miró del otro lado del escritorio y de repente se pone de pie, viene a mi lado y me deja cargarlo sobre mis piernas… mientras yo hacía su receta y llenaba las hojas de su historia clínica le di una libreta y unos esferos, pero Marlon prefirió el corrector y el resaltador. ¿Que mundo tendrá Marlon? ¿será más tierno de lo que él es?, ¿»colecciona mariposas»?.
Marlon hizo de mi día, un día perfecto! porque su vida me toca en lo más profundo de mi ser, porque cuando me mira sonríe como si de verdad lograra saber quien soy, porque me abraza, porque no tiene miedo, porque sonríe, porque aprende todos los días a vivir en un mundo que nadie diseñó para él, pero que él si logra diseñarlo a su manera.
Hoy se celebró el Día Mundial del Sindrome de Down y recuerdo con inmenso cariño y admiración a aquellos cuya vida ha sido tocada por este cromosoma adicional, porque mientras muchos sienten pena, ellos sienten la bendición de ver un ángel todos los días…
Aquí la foto con Miguicho! mi enano hermoso del Baca Ortíz que se pasó la mayor parte de su hospitalización chupándose el oxígeno, que en lugar de llenarle los pulmones, le llenaba de aire la pancita.

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