Día 40 (12-03-2013) Eso de sentirse robot a veces

El malestar fue el mejor despertador hoy, la panza duele hasta esta ahora, aunque no me puedo quejar, por lo menos me ha permitido mantener algo de alimento dentro. Y claro, el tratamiento en estos casos es el mismo que intento siempre explicarle a mis pacientes para que no se automediquen antibióticos ni antiespasmódicos… HIDRATACIÓN! así que en eso me pasé el día, en eso y entre las labores cotidianas.

Las primeras horas de la mañana las iba a dedicar al tamizaje visual que tan urgentemente nos piden y que a última hora nos informan. Entonces empieza la aventura, cuando tienes una fila de pacientes que esperan desde las cinco de la mañana para que les des un turno y cuando les dices «hoy la atención va a empezar desde las diez de la mañana porque iré a la escuela a ver a los niños; por lo tanto los turnos también serán menos» ya la cosa se pone seria. Los turnos se terminaron y una señora gritó «¿y si se muere el paciente?» chuta no es por nada pero a ratos creo que en los bolsillos encuentro algo de paciencia. Las emergencias siempre se cubren SIEMPRE, pero hay cosas que tus pacientes no entienden, talvez nunca lo hagan. Le dije a la señora que disculpe y subí a mi consultorio a recoger mis cosas, de repente escucho afuera a la misma señora diciendo «es que la gente se muere, a nadie le importa!» y un poco de cosas más, cuando salí del consultorio estaba enojada, la miré y le dije «¿cuál es su nombre? me responde «Gladys» entonces Gladys recibió una hermosa y muy educada charla de cortas palabras con respecto al respeto y el orden en el Subcentro. Otra vez para orgullo de mis padres, no perdí las buenas costumbres ni la educación.

Llegar a la escuela y que los niños empiecen a gritar «NOOOOOOO!!! ya vienen las vacunas!!!» es realmente épico jajaja, me acuerdo y me muero de risa. Ya cuando no te ven ni con el termo ni torundas ni nada, saben que no hay vacunas; fui haciendo el tamizaje mientras observaba lo que una escuela fiscal es… a pesar de la tristeza que puede ocasionarte esa realidad, ese ambiente, ese mundo… miras la esperanza en los ojos de cada niño que aprende ahí.

A las diez treinta ya estuve en el subcentro atendiendo a pacientes y ZAS! que llega la inspección de la Dirección de Salud, revisan historias, si las hojas están llenas, si falta algo, si esta todo en orden… y mientras ellos pasan viendo tus errores, tu sigues viendo a tus pacientes. A ratos mientras hago a la velocidad de un rayo la atención, las recetas, los formularios pienso en lo triste que es no poder dedicarle el tiempo que merecen a mis pacientes, se siente fatal, me siento un robot, insensible, una máquina de llenar papeles y dar medicamentos… por lo menos intento hacerles bromas mientras hago el papeleo! eso nos ayuda en algo, a mis pacientes y a mí.

Todos los días aprendo algo, todos los días!!! inmagínense lo que he aprendido en estos 40 días! se pasa rápido el tiempo no?

Pero no todos los días una niña patea mi mano mientras toco la panza de su madre…!!! no todos los días sientes el milagro de la vida… tan… pero tan cerca!

pancita

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