Me desperté con esa sensación de nudo en la panza, totalmente relacionada con los nervios de aquello que en este día viviría. Esta mañana aún encontré a mis padres en la habitación de enfrente, los saludé con un abrazo y beso. Mientras arreglaba mis cosas, papá entró y me dijo algo que casi nunca dice pero que siempre se siente… me miró fijamente y me dijo «Niche! TE QUIERO MUCHO!!!» solo hasta ese momento supe que esa misma nostalgia que yo he ido acumulando por dentro, también la siente papá… ese hombre que siempre se muestra duro e inquebrantable…
Desayunamos juntos, nos reímos, hicimos bromas y seguimos riendo. Luego salimos directo a la Dirección de Salud de Cotopaxi… entonces… empezó la aventura. Vi mucha gente, la mayoría eran mujeres, todos esperando que nos atiendan o nos digan qué iban a hacer con nosotros.
Con un «compañeritos vamos por acá» empezó el orden del día, que de orden tienes solo eso… el nombre. De repente empezaron a preguntar sobre los documentos que se requieren para que todo esté en regla. Ese es el primer gran pero de todo. La verdad es que si mis papás no hubiesen estado aquí, no tendría nada, porque mientras yo estaba en la charla en la que te cuentan sobre TODOS los programas que tiene el Ministerio de Salud Pública, mis papás sacaron declaraciones juramentadas, certificados de no adeudar, certificado de nepotismo y un poco de cosas más… Lo único que yo pude hacer desde mi celular fue conseguir una hoja scaneada que certifica mi cuenta activa en el «siempre seguro y nuestro» Banco de Loja, gracias a Dianita mami de mis sobrinas :D
La sorpresa es que así tu hayas escogido una plaza y te den una credencial que certifica que esa es la plaza donde vas… talvez te cambien a otro sitio. Ahí me asusté, porque se supone que voy a Alaquez, ya conocí el lugar, me encantó! y hasta ya vi y dije que viviría en el mismo subcentro. De repente nada es seguro, tomando en cuenta que vengo de Loja con dos maletas para un año… si me mueven de plaza, dónde voy a ir? cómo voy a llegar? WELCOME TO THE REVOLUTION «compañerita».
Dos programas me llamaron la atención de todos, «Habla Serio» sobre educación sexual dirigida a adolescentes y uno que siempre me ha parecido apasionante que trata sobre la «Interculturalidad y Salud». No les miento ya hasta me imaginé trabajando en eso. Especialmente en el segundo, con toda la riqueza que tienen estas comunidades indígenas, los conocimientos de los antepasados, su forma de ver la medicina… Pffff estoy ilusionada.
Como a las 16h00 llegó ese momento inevitable, la despedida con mis papis. Sabiendo que aún tengo que estar una semana aquí en Latacunga, sin poder hacer mayor cosa que recibir las «capacitaciones» y esperar que me designen el lugar rural; decidieron volver a casa porque ya no podrían ayudarme en nada más. Entonces … llegaron los abrazos y las lágrimas. El corazón se me hacía pedacitos con cada palabra de mamá y papá, con los ojos aguados de mi mami, con los supiros de papá. A la final será un año lejos… BIEN LEJOS!
La mamá me entregó una carta, con la que chillé un buen rato. Me dice cosas como que me ama, se pregunta ¿cuándo crecí?, me dice doctorita, me da su bendición y me hace saber que está orgullosa de mí; además me pide que no olvide los principios y valores que me han inculcado desde niña… y termina escribiendo «Loja, la mejor ciudad del mundo» que hijoemadres ahí si como que la remató!
Conocí a una chica de Loja, a un chico de Ambato (los dos estudiaron en Cuba) y a una chica de Ibarra. A la salida me encontré con una chica que rotó conmigo en el internado en la Maternidad, conversamos y la acompañé a tomar un taxi… y luego empezó a llover súper fuerte, pero a pesar de eso, no dejé de adorar ese delicioso aroma que despide la tierra cuando la lluvia la moja…
Caminaba de regreso al hotel para cuando Fab me llamó a decirme que viene a Latacunga… definitivamente está loco.
Como resumen del día… estoy nostálgica, pero la ilusión me gana. Así que… SEGUIMOS #ruraleando!!!

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