Ya cuando salí supe que sería un día distinto, el cielo celeste, sin una nube alrededor… Y al subir al bus y empezar el recorrido, ahí estaba mi novio el Cotopaxi, inmenso, guapo, radiante, majestuoso… Es la primera vez desde que estoy aquí que puedo verlo en todo su esplendor…
Tenía el alma llena de alegría y de buenas energías… Los pacientes este día fueron menos, lo que me permitió salir y deleitarme con la maravillosa vista que hay desde el subcentro…
Mientras veía al Coto pensaba en tantas cosas, en mi vida, en la vida, en los amores y dolores que se encuentran a cada paso que se da en el camino… Pero sobre todo en las alegrías… Porque ese paisaje me regala eso, alegrías… Y últimamente he tenido muchas para poder pensar en ellas.
Hasta llevé a la construcción del nuevo centro de salud a Alex y Laurita que trabajan conmigo, para que vean cuanto ha avanzado la obra.
Mi día estuvo lleno de grandes momentos y paisajes… Y terminó igual a pesar de que Barcelona empató el clásico.
Aquí una foto con el Iliniza sur!



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