La mañana empezó bien hasta que la cefalea se adueñó de mi, no era tan intensa pero duró mucho tiempo… así que decidí quedarme en la cama, perezeando, descansando, sin hacer nada más por mi vida que consumirme el oxígeno.
La semana fue cansada y bastante difícil incluso anímicamente, pero ya es sábado así que a recuperar energías, eso pensaba todo este día. Recién a las siete de la noche decidí salir a comer algo y descubrí que Latacunga tiene algo de movimiento en las noches… Mientras recorría una de las calles encontré aquel hotel al que llegué 13 años atrás para mi campeonato de los Juegos Interandinos; y luego de verlo, simplemente empecé a abrir recuerdos, uno tras otro… incluyendo el de aquel hermoso e inocente micro romance de dos personas que nunca se dieron un beso, pero que siempre quisieron tener una historia…
Hasta ahora suspiro recordando…
Como por ejemplo aquellas veces que por las calles de esta ciudad (a la que no pensé volver nunca) caminé con él agarrados de la mano como la mayor muestra de ese amor que nunca llegó a tener un beso…

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