Toda la mañana la pasamos en dos curaciones, Don Mariano, con quien ahora intentamos reepitelizar el tejido de su herida con una crema a base de glucosa… y Doña Rosa con cáncer en su rostro, lo que le ha producido pérdida de piel y tejidos en su mejilla izquierda…
La actividad extramural permite vivir este tipo de cosas, recorrer caminos, llegar a casas lejanas, para ayudar a personas que no pueden movilizarse hasta tu unidad operativa.
En la tarde, los niños serían nuestros pacientes. Legamos al CIBV (Centro Infantil del Buen Vivir) lo que antes se conocía como «guarderías», los niños son un mundo completo! sus risas, sus juegos, sus canciones… hay tanto por aprender de esa inocencia, de su dulzura. Peso, talla, fonendoscopio en el pecho, en la panza, en la espalda… mientras tanto intentar no asustarlos o que no lloren por culpa de la «doctorita».
La que lloró horas más tarde fui yo, gracias a mi jefecita del área que me informó que ha solicitado me entreguen un «memo»… que aún no me entregan, pero que me llena de enojo, porque no soy de las que pasa por la vida haciendo méritos para ganarse memos y llamadas de atención… pero ya está!
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