Hay días que no necesitan cosas extraordinarias para llenarle a uno el corazón de alegría.
Por ejemplo hoy, que he sentido la bondad de una familia, que ha decidido ofrecerme una funda llena de panes, como agradecimiento por ir a ver a su tía María Esther que tenía mucho dolor abdominal.
Hay sentimientos que no pueden describir las palabras…

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