Siento la calidez de la gente, todos entran al consultorio sonrientes, saludan atentamente, me preguntan de dónde soy… Creo que les sorprende mi estatura (lo mismo pasaba en Patután), reímos u hablamos… No me siento incómoda, me siento contenta… Muy contenta.
Mulaló está a los pies del novio Cotopaxi y aunque parece que el frío podría perforarme los huesos… Las tres chompas y el calor que me transmite la gente… Pues me permite mantener el termostato de mi cuerpo en buen estado.
Hoy fue el último día de año rural de la enfermera de Mulaló… Así que decidimos cambiar el menú del almuerzo y compramos pollo horneado, torta helada y la siempre compañera Sprite (porque les gusta la Sprite en el subcentro).
Le ofrecimos a «la licen» el almuerzo… La felicitamos por la culminación de este año y le deseamos lo mejor en su nueva etapa…
Que días tan chéveres he tenido esta semana!!!
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