Hoy ha sido de esos días agotadores, en lo que lo único que esperas es cruzar la puerta del cuarto y dormir, dormir y dormir…
Pero antes de hacer eso, aproveché el sol de Latacunga que casi nunca existe y acompañada de Pauli, compramos un helado… Creo que el segundo que me tomo en Latacunga, por eso del clima tan cálido que hay aquí.
Solamente me gustaría descansar, dormir y dormir, pero no hasta no escuchar la alarma, como justamente me pasó hoy, motivo por el que llegué atrasada.
Deja una respuesta