Entre los primeros sueños que recuerdo de mi vida están: ser azafata, ser piloto… ser basketbolista profesional, y con los años, ser médico.
Entonces hoy, les hablaré de los dos que tengo! actualmente, durante años… con los que he vivido, con los que he crecido… por los que he reído y he llorado.
Mi recuerdo del basquet lo tengo desde la infancia, Papá regalándome balones para jugar, los paseos a Jipiro, al Guayabal, a donde sea, pero con la pelota de compañera… primero era la de minibasket y venía en una red que tenía un sistema impresionantemente complicado para abrirse, cerrarse y mantener la bola dentro. Papá me enseñó a hacer el famoso «doble ritmo» (recuerdo esa tarde como si fuera ayer). Mi primer campeonato oficial como seleccionada de Loja lo fue a los 12 años en Cuenca, luego volví a los 14 y ahí si ya no me fui nunca! aprendí a entrenar dos horas por día y en vacaciones cuatro… dejé fiestas, salidas, matinés… todo por ese amor! jugar! jugar basket.
Solamente algo haría que cambie ese amor… obviamente tenía que ser otro amor, pero uno mejor, uno que sea más grande y satisfactorio que el primero… entonces aquí es donde entra la medicina. Ya para el colegio sabía que quería ser médico, y a pesar de ciertos miedos a la final retomé el sueño y aquí estoy!
Los primeros ciclos de medicina aún entrenaba, aunque escapaba de morirme en el intento, recuerdo que alguna vez hasta el Dr. Paredes (Anatomía) les dio permiso a mis compañeros para que me vayan a hacer barra en un partido. Luego ya no entrenaba, entonces me decían que aunque sea vaya a los partidos, luego ya me retiré… ni el tiempo me permitía ni mi estado físico tampoco… Me dolía un montón, a veces se me iban las lágrimas cuando iba a ver los partidos de basket… Así que también dejé de ser espectadora. Y a pesar de la nostalgia, no existió un día en el que me arrepintiera de haber hecho lo que hice.
Hoy, después de varios años… y sin imaginarme siquiera que en el año rural podría llegar a hacer las dos cosas que más amo… hoy volví a un coliseo a entrenar, no a jugar sino a entrenar… No se imaginan mi alegría! era como volver el tiempo atrás, como sentir que nada hubiese cambiado… el sonido de los zapatos deslizándose en la tabla, el tablero, el anillo… y yo en la cancha! en short y camiseta… con un balón en la mano derecha… corriendo con lo poco de pulmones que me han quedado… pero ahí estaba…
Quién diría que mi segundo amor, me llevaría al primero… si la medicina y el deporte no se mezclan, por el tiempo que requieren… pues definitivamente «la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida!»
Y ya que estoy hablando de amores, les cuento que esta mañana en mi consulta de doctorita! me mandé dos suturas… una de párpado y una de mano!!! AMO LA CIRUGÍA! LA AMO! si fuera persona dejaría mi lema de #foreveralone para vivir con ella! Esa sensación cuando abres el equipo estéril, los guantes, arreglas todo para que nada se contamine… tomas las pinzas… y empieza el arte…
y con esto entonces… tengo tres amores!!! y tengo la fortuna de vivir con ellos al mismo tiempo!!!


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