Día 13 (13-02-2013)

Pereza podría definir el inicio del día… pero se me fue cuando me di cuenta que tomé el bus equivocado… Tomé el bus que «supuestamente» es el que va «solamente» a Patután, pues bueno, eso… que el bus no va solamente a Patután sino a un lugar que empieza con T y que no puedo pronunciar todos terminan siendo un poco raros.  Así que sí, la Niche se bajó cuando ya definitivamente supo que ese camino era otro… y de regreso a la avenida principal con el apuro de estar atrasada, esperar el bus que «si va a Patután» y así llegar al subcentro con las justas.

Poco a poco voy haciéndome al ritmo de la atención de pacientes, poco a poco me lleva menos tiempo cada una de las consultas.  La mayoría son enanos, con problemas respiratorios e intestinales… osea los «mocos y diarreas» de los que hablado siempre…

Las personas son muy sencillas, cordiales, humildes… sin embargo la mirada más triste es cuando les pregunto si me pueden ayudar firmando las recetas y me responden «Doctorita, disculpe… no soy de letra» que HIJOEMADRES! eso me sacude el alma, esa tristeza de esos ojos;  hay un mundo que desconocen, algunos aprendieron a escribir su nombre, nada más… Eso me hace recordar a mi abuela por parte de papá, mi papi siempre cuenta que ella peleó siempre con el abuelo para que todos sus hijos puedan ir a la escuela, así ellos como padres tuvieran que arar más terrenos, sembrar más cosechar más… La abuela luchó siempre porque si alguna vez la tristeza llegaba a los ojos de sus hijos, no sea porque las letras son un mundo desconocido.

Cómo es posible me pregunto, cómo es que en este siglo, aún haya gente que no sepa leer ni escribir? creo que esos son de esos golpes duros que te da la vida comunitaria.  Yo por ejemplo me desahogo escribiendo, me divierto leyendo… ¿cómo harán ellos? me duele hartísimo ver esos ojos, que primero me miran y luego de responderme miran al piso… me saca el aire eso…

Lo mejor de lo MEJOR del día, fue cuando llegó Don Francisco, se acuerdan el señor de la úlcera en la pierna? hoy volvíamos a curarle… así que le pedí que se recueste, le vi sus piernitas y sí, estaban bien limpiecitas, su hija me había hecho caso ayudándome con mantenerle limpio el sitio para evitar infecciones… procedí a quitarle las gasas… QUE HERMOSO!!! que hermoso es que en milésimas de segundos te des cuenta que los años transcurridos, las amanecidas, los libros sobre libros, las hojas sobre hojas, las lágrimas, las vacaciones en familia a las que ya no fuiste, los amigos que se cansaron de escribirte o llamarte para salir, las horas y horas del día en el hospital o en la universidad… en esas milésimas de segundo te das cuenta que TODO… TODO HA VALIDO LA PENA!  Vi esa úlcera y tenía mejor aspecto, se veía que con paciencia y con perseverancia, podríamos hacer que la piel vuelva a cubrir ese sitio.  Mientras lo curaba a Francisco nos pasamos haciendo bromas entre él, su hija y yo… su hija me dice «doctorita, ojalá y me aceptara una frutita de campo para la próxima, es lo único que puedo ofrecerle» chuta esas cosas me sacan el aire!  la gratitud de la gente en las cosas sencillas, siempre te dan lo mejor! no lo más caro, no lo que podrían aparentar, te dan lo mejor! eso… eso siempre para mí ha sido una lección de vida (desde que tuve el privilegio y el honor de ir de misiones lo viví).

Eso es lo más hermoso del día 13 con mi número favorito!  y con eso quisiera quedarme, darle la importancia que se merece… el caminar ida y regreso para conseguir pasaje a Loja (que obviamente me alegra), no le llega ni a los tobillos a la felicidad que hoy sentí cuando volví a ver a Francisco…

Creo que más cosas me esperan… apenas es el inicio de #ruraleando

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