Categoría: comunidad

  • Día 206 (25-08-2013) primera reunión con la comunidad!

    En unos días empieza el mes número siete de mi año rural, y solamente hasta hoy hemos logrado reunirnos con las personas pertenecientes a Patután… y eso ya es motivo de alegría! habían como trescientas personas, todas reunidas para hablar sobre las novedades del barrio, las necesidades, los trámites que se están haciendo.

    Personal de la policía se encargó de una charla con respecto a violencia familiar.

    Luego mi compañera Gabby, que es la jefa del subcentro de salud y con quien considero he hecho una gran amistad, se encargó de hablar sobre la atención en nuestra unidad operativa, sobre las normas a seguir en casos de gripe, signos de alarma de H1N1, manejo de basura.

    Creo que después de todo, reunidos todos es más fácil hacer las cosas! y eso me llena de alegría y de esperanza, porque se pueden hacer cambios chiquitos que involucren a todos.

    La GRAN alegría de este día ha sido la visita de los señores pollos @pablojoseej y @paolymeche mis amigos, Pablo es mi hermano del alma, mi compañero de sueños, de lucha, de tristezas y alegrías… nos conocimos en nuestro primer año de universidad, años después conocí a su hermosa Pao, su esposa, quien se ha convertido también en mi amiga del alma y compañera… tenemos una maravillosa relación de hermandad y complicidad! los quiero tanto… y en estos momentos de mi vida en los que necesito abrazos a gritos… ellos llegan y me los entregan justo con grandes sonrisas…

    GRACIAS por venir mis pollos queridos!!! si supieran el bien que me han hecho! LOS AMO!

    Aquí la foto de «todos con cara de queso de hoja»

  • Día 205 (24-08-2013) encontrándome en el Quilotoa

    Mi necesidad de huir para ayer en la noche era incontrolable, necesitaba encontrar un sitio donde pueda llegar, contagiarme de paz, llorar, patalear y ser feliz… dejar de lado las malas energías, los malos momentos y seguir adelante! pero con las baterías listas para la siguiente ronda.

    Hablé con @mitomax y me aconsejó ir al Quilotoa…

    Así que hoy puse la alarma, desperté a las ocho de la mañana, guardé algunas cosas en la mochila, envié mensajes diciendo que «me voy al Quilotoa» porque después de ver hace unos años la película «127 hours» tengo MUY presente eso de avisar dónde me voy, en especial si es de aventura, como ir sola al Quilota.

    Buscar el bus, viajar parada durante hora y media, conseguir un asiento, llegar a Zumbahua, que se ve bastante bonito, tomar una caminoneta hasta el Quilotoa… caminar hasta el mirador y de repente ver esta maravilla

    Quilotoa

    y sentir lo que siente el protagonista de «Into the Wild» cuando se maravilla de ver lo que la naturaleza le regala, pues así me sentí y mis ojos se llenaron de lágrimas, porque sabía que estaba en el lugar correcto para llenarme de paz.

    Fui en descenso así como mis sentimientos, mis sueños y mis ganas han ido estos días, me detenía a maravillarme de este sitio, a escuchar el trinar de los pájaros, a sentir el viento chocar contra mi rostro, a saludar con cada turista que pasaba…

    La sorpresa estaría abajo, no solamente por el paisaje, sino porque mientras me detuve a admirar la magia del lugar, respirar profundamente, llorar un poco, vi a una pareja de extranjeros cerca y les pedí que me tomen una foto, así que eso hicieron

    quilotoa y yo

    Pero hicieron algo que ni ellos ni yo pensábamos que me haría tanto bien, empezamos a hablar, conversar, yo iba bajoneada, considerándome loca por querer cambiar el mundo… de repente Fred y su esposa llevan quince años fuera de Canadá, viviendo en Ecuador y haciendo labor social con una organización cuya finalidad es educar en barrios pobres y peligrosos del país, además dar pequeños servicios de salud comunitaria… y yo… yo pensando que estoy loca porque intento cambiar las cosas!!! POR FAVOR!!! El Quilotoa, Fred y su esposa fueron la mezcla perfecta para volver a empezar! ese gran abrazo que nos dimos! como si nos encontráramos en el momento perfecto, como si ellos supieran que necesitaba encontrarlos… intercambiamos tarjetas y nos despedimos, yo estaba lista para subir (y no me refiero solamente a la cuesta del Quilotoa).

    Ir sola me ayudó a pensar en muchas cosas mientras disfrutaba de la caminata de regreso que de verdad es agotadora, pero en cada paso que daba sentía que dejaba cada peso de estos días, imaginaba días nuevos, sueños haciéndose realidad, alegrías, sonrisas… A ratos tenía que detenerme a tomar aire, agua e impulso y sonreirle a la vida por tantas oportunidades!

    y este es el soundtrack de hoy:

    «Utopia» Alanis Morrissette

  • Día 203 (22-08-2013) «me dan lástima»

    No puedo pensar en otra cosa, de verdad no puedo, talvez porque no deja de dolerme, de perforarme el cerebro esa frase que escuché hoy de la directora del área de salud cuando se dirigía a nosotros.

    Todos los días en cada post intento rescatar lo bueno del día, lo que me ha llenado de alegría, de ilusión, de energías… pero hoy no es un día como esos, simplemente porque hoy estoy cansada, desilusionada, golpeada en el orgullo, en la autoridad moral… estoy cansada de trabajar para gente que de utopía sabe mucho pero que en la realidad nada hace para si quiera valorar lo poco que se hace.

    Reunión de área de un día para otro para hablar sobre los equipos de actividad «extramural» o comunitaria, para decirnos qué se debe hacer, cómo, censo de mujeres embarazadas (se viene haciendo hace un par de meses), y claro luego el típico comentario de siempre «no se involucran con la comunidad», esa es la cantaleta de cada reunión de área, esa y el «nuevo modelo de atención integral de salud» o tan conocido MAIS, que es una maravilla, «la biblia de la atención primaria» el sueño de todo país… es tan sueño que cada vez que los jefes llegan a «inspeccionarte» lo primero que te dicen es «doctora, ¿qué dice el MAIS con respecto a eso?, ¿ya se leyó el instructivo del MAIS?», hasta sonríen cuando te hablan del nuevo modelo… y claro! recitarlo sería fácil (no me lo sé por eso no lo hago), pero imagino que esa sería la realidad.

    Para cuando hace meses en una reunión empecé diciendo ciertas cosas que me molestaban, entre ellas eso de ser «médicos de escritorio» quedé como la doctora que odia la rural y que cuenta los días para irse, así que hoy, decidí callarme, así como lo hace la mayoría, que marcha al ritmo al que a los jefes les da la gana o que talvez se cansa de nadar contra corriente y se da cuenta que es menos agotador dejarse llevar… Uno de mis compañeros rurales pidió la palabra y dijo que lleva OCHO meses esperando que le autoricen un carro del área de salud para movilizarse a dos horas de su unidad operativa, donde está el sitio comunitario más cercano, sí! más cercano; la respuesta fue, hay que hacer un oficio PARA VARIAR! papeles! eso les encanta!, mi compañero responde que eso ya se ha hecho… las excusas llegaron y nadie le respondió nada al pobre…

    Un minuto después, la directora del área tomó la palabra… para decirnos muchas cosas, (encienda el tono sarcástico) la mejor de todas fue (apague el modo sarcasmo)  «me dan lástima» refiriéndose a los médicos rurales y nuestro desempeño… sí obvio que podemos existir un poco de médicos rurales que no servimos para nada, pero de verdad, esa es la mejor forma de decir las cosas?. Tantas frases alusivas «no trabajan gratis! por eso les vamos a poner un biométrico en cada unidad operativa» y claro! con el biométrico ya cambiamos el mundo! sí!, «donde uno va tiene que dejar huella» esta parte si me encantó porque eso es no consumirse el oxígeno del planeta… y es algo que yo practico no para figurar, sino porque es importante caminar y dejar huellas en el camino, en la gente, en mi Patatús por ejemplo… «hasta por si un día deciden ser candidatos, puedan ir a esa comunidad y pedir un voto y ellos digan que algo hicieron» osea que ahora todo lo que se da es para recibir algo, incluyendo futuros votos?, «no tienen actitud, no tienen compromiso, no les importa, lo único que les importa es completar los once meses de rural e irse, cuando no se dan cuenta que saliendo de aquí se quedan sin trabajo y vienen a pedir uno, pero con esa actitud que han tenido, cómo se los vamos a ofrecer» sí! ya sé parece increíble!, «de muchos no sabemos ni el nombre porque pasan desapercibidos» es que no importa mucho el nombre, porque las únicas veces que se acuerdan que existimos es cuando nos llaman para decirnos que llega la ministra o el director de primer nivel y tenemos que tener todo ordenado y limpio, o cuando nos piden de un día para otro un informe con cifras de cualquier cosa que a ellos les pidan y puedan presentar… para eso no se necesita saber los nombre, para eso se necesita ser jefe y llamar a los empleados a que cumplan sus órdenes… yo estaba chorreada y en el piso…

    Y ya en el piso es más fácil dar golpes… entonces pasó a hablar de mi unidad operativa para la que a propósito dijo que NO HAY MAPA de geolocalización y no se sabe el motivo, pero que ya deberíamos tener el nuestro… Empezó a hablar de la última visita del doctor Itamar, entonces procedió a decir que Patután no tiene idea de nada sobre el MAIS, que el doctor ha llegado desilusionado y enojado porque el personal no conoce nada… yo sorprendida! porque hasta donde el Alzheimer que muy probablemente me acompañe, me permite recordar, el doctor nos felicitó porque ya sabíamos el número de embarazadas, porque los cambios que nos había pedido se habían realizado, hasta dijo «me retracto en lo que dije con respecto a que no hay agendamiento»… y de repente hoy hacen quedar PÉSIMO a mi unidad operativa, con razón el día después de la visita del doctor, muchos del área fueron a visitarnos para darnos personal para agendar, para dividirnos en grupos de extramural… y así… porque si no iba el doctor, dudo que eso se haya dado.

    Pedí la palabra, pero no me la iban a dar, de hecho ni me la dieron… para qué? si a la final soy la doctora que siempre reclama y por último ni me gusta la rural… no tiene sentido… creo que en ese momento. ni yo le encontraba sentido a nada, ni a estar ahí sentada, ni a soñar como he soñado, ni a vivir lo que he vivido… llevo DOSCIENTOS TRES días #ruraleando y es la primera vez que se me pasa por la cabeza eso de «no tiene sentido, no vale la pena…» y eso… eso me ha sacado lágrimas hoy! porque no soy de las que se rinde, ni soy borrego que sigue al resto sin mirar donde, porque no me da la gana de ser mediocre, porque me aburre callarme, me molesta resignarme… ODIO, DETESTO ser parte del montón! y hoy, por primera vez en este tiempo de médico rural, y lo escribo con lágrimas en los ojos… pensé en que sería mejor bajar los brazos y cantar en el tono que los jefes quieran, para que ya no me molesten, para que no me quiten la paz…

    A lo mejor si nos vieran como parte de su equipo y no como sus empleados, o si escucharan más allá de lo que quieren o necesitan oír, si recordaran cuando ellos vivieron esta época que vivimos nosotros y en lugar de decir «así nos pasó a nosotros» dijeran «se puede cambiar»… talvez si nos sintiéramos menos jefes y más compañeros… pero… yo solamente me pongo «mal genia, siempre» como me dijo hoy la Doctora Grace a la que quiero y admiro mucho…

    Me duele este día, me duele el MAIS, me duele la salud de este país que sigue estancada, me duele sentirme objeto de lástima, me duele soñar tanto… pero sobre todo, me duelen esos colegas que tienen grandes sueños por su año rural… como los tenía yo… y a a los que les espera esto… esto que no avanza como se supone que avanza la patria… esta utopía escrita en papeles pero que en la práctica se queda en neutro…

    y sin embargo… esta canción es el soundtrack que me he pasado repitiendo… porque la escucho siempre que quiero darme por vencida!

    Solo pueden contigo, si te acabas rindiendo
    Si disparan por fuera y te matan por dentro
    Llegarás cuando vayas, más allá del intento
    Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo…

    «llegaremos a tiempo» Rosana

  • Día 202 (21-08-2013) «hay que ponerlo por escrito»

    Hoy llegaron de la Dirección Provincial de Cotopaxi, para supervisar el programa de vacunas y por ende para enterarse sobre el problema de las vacunas. Resulta que ahora lo que debíamos hacer era dejarlas a parte hasta que ellos vengan TRES DÍAS DESPUÉS  a verificar si la vacuna sirve, si se la puede utilizar o no. Sí claro! tres días después sumando los otros tres que ya estuvieron fuera, seguro y seguían siendo buenas las vacunas.

    Luego que las observaciones de que todo está mal, que los «frigos» van ordenados como libros, que la rotulación, que hay que hacerse responsables, que HABRÁN SANCIONES… entonces ahí si ya como que definitivamente no pude inhalar más amor ni paz, les dije que yo había comunicado sobre el problema el mismo lunes, que nos indicaron que no había problema si las vacunas estaban en los termos 72 horas… Pero ahora dicen que ya las vacunas a lo mejor no sirvan, que no debían decirnos eso del área porque ahora solo pueden estar en el termo veinticuatro horas… nadie los entiende, nunca coordinan nada, ni entre ellos se organizan, cómo esperan que lo hagan las unidades operativas. Con respecto a las sanciones dejé en claro que si se dieran, deberían ser directamente con la persona encargada de las vacunas, pues yo había recalcado eso en los mails enviados a las autoridades.

    Por último me pidieron eso que detesto tanto y que en el ministerio es un clásico «hay que ponerlo por escrito», para que sea oficial, les dije que ya había enviado los mails, pero a la final dijeron que no, que tengo que enviar un oficio y dejarlo en el área de salud para que estén al tanto del problema… No mismo, de verdad! sin tomar que también me pidieron «poner por escrito» la solicitud de una capacitación para el personal de enfermería para el manejo de la cadena de frío.

    Ni modo, mañana a primera hora dejaré el oficio en el área a ver con qué me salen.

  • Día 200 (19-08-2013) es cuestión de compromiso, no de obligación!

    Me bajé del bus y el frío de Latacunga me rompía los huesos… tomé un taxi rumbo al hotel, estaba feliz, llena de energías, de alegría…

    Poco me duró, porque no bastando con la novedad de que el viernes me di cuenta que los horarios de salida no siempre se cumplen, resulta que el fin de semana las vacunas se han quedado en los termos y no en la refrigeradora… así que se me fueron las buenas energías a los mismísimos termos de vacunas.

    Llegué al subcentro y claro tenía aún el pendiente de la salida sin firma del permiso el día viernes, sumándole el problema de las vacunas… y encontrarme con eso de que cuando eres jefa, no siempre te quieren, por ende ni te transmiten buena energía ni mucho menos te ayudan con la actitud. Así que de entrada, problema porque «ya vamos a hacer el permiso», cuando en realidad lo que intento es hacer que las cosas se cumplan, se lleven de la manera correcta para evitarnos problemas todos, la actitud de cómo se dan las cosas. Es cuestión de compromiso, no de obligación! de verdad que me enoja eso de ir por la vida haciendo lo que se quiere sin pensar en el resto… y me agota, porque me roba energías… y yo que vine cargada de tantas desde casa.

    El tema de las vacunas fue dejarlas en los termos hasta recibir una orden por parte de las personas del Área de Salud, por mi parte solicité a la responsable de las mismas que me indique nombre de las vacunas, número de frascos, lotes de todas las vacunas que se quedaron un hermoso fin de semana reposando en los termos. La finalidad de esto que a pesar de que me permitió recibir las mejores muecas de algunas personas, es quitarle responsabilidad al resto del personal y sobre todo no arriesgarnos a que si esas vacunas no sirven, tampoco ponérselas a los niños que llegan al subcentro para completar esquemas de vacunación.

    Luego nos dijeron que «si las vacunas están en el termo, duran 72 horas» así que por ahora todo quedaba en una irresponsabilidad. pero sin ningún tipo de consecuencia… creo.

    Creo que he tenido días difíciles en el subcentro… pero bueno… seguimos