Categoría: comunidad

  • Día 187 (06-08-2013) «Niche te queremos!»

    Hoy el objetivo era conocer a la ministra Vance, sabía que llegaba hoy y lo más probable era que llegue al subcentro de salud de Patatús, así que como la admiro tanto, llevé cámara de fotos… pero el problema es que no llegó! así que me quedé sin foto, sin la ilusión de conocerla y hablar con ella.

    Estos días han estado completos con respecto a las citas con los pacientes, las emergencias y la salida más tarde… y han sido recompensados con alegrías… hoy por ejemplo una naranja, una manzana y un costal de frutas han sido regalos para el personal del subcentro… es sorprendente como la gente se da hacia nosotros… se dan tanto que me llenan!

    Lo mejor de hoy fue la llamada del citoamor y gato! a las doce de la tarde suena mi celular y escucho «Niche te queremos!», «viva #ruraleando!», … se me iban las lágrimas escuchándolos! mis amigos del alma, llamándome para decirme eso y tantas cosas… y yo extrañándolos por siglos… LOS AMO!

    GRACIAS infinitas por alegrar mi día!!!

    … y lo chistoso de hoy, los ex’s han ayudado a mi papi a realizar los trámites de su cirugía… de hecho uno de ellos, al que no he visto en mucho tiempo, personalmente ha hecho el trámite… después de todo, ha valido la pena ser amiga de los ex’s :)

  • Día 186 (05-08-2013) sube y baja de emociones

    Miguel llegó hoy, no MIguelito sino Miguel, porque si le dices «MIguelito» regresa a verte y te dice «Miguel!» entra como dueño del mismo subcentro de salud, saluda con la gente, entra al consultorio y dice «hola» de lo más fresco, yo le pido un abrazo y me lo da… y me sacude el alma de alegría, se va a esperar fuera a que le toque el turno… minutos después lo llamo por su nombre, se levanta, me mira y de repente decide no entrar, su mamá lo lleva casi obligado, me mira y dice «no quiero pinchar», le digo que no lo haré, me cree, porque así son los niños, nos creen y confían… ve la computadora, señala sus orejas, lo que es indicativo de que le ponga música, hoy sonó Bob Dylan por sugerencia de Andrea que trabaja con niños y ha tenido grandes resultados.

    Miguel está muy bien, decidió sentarse en mis piernas mientras yo escribía en su historia clínica y el dibujaba y «escribía una carta», se baja, me mira y señala su mano y me sonríe, es TAN INTELIGENTE, que sabe que le daré un adhesivo de estrella pero a pesar de eso se encarga de recordármelo… y cuando se lo di, empieza a mostrármelo y salta de emoción y le muestra a todos y vuelve a mi, le pregunto si me dará un abrazo y abre los brazos y se lanza contra mí… y hasta eso… yo tenía los ojos llenos de lágrimas porque su inocencia, su alegría, su energía me llenan, me estrujan el alma, me sacuden… se separa y sigue mostrándome su estrella y yo no puedo contener las lágrimas, me mira y me dice que se llevará su hoja para darle la carta que «escribió» a papá. Me abraza y se va, como si nada, sin imaginarse siquiera que su sonrisa me ha puesto en la cumbre de la alegría, que me llena de emoción… solo se va…

    Hace mucho tiempo que los días no son tan pesados como hoy, eso ya es cansado, pero cuando se le suman esos sube y baja emocionales… pues todo termina en agotador.

    Los primeros bajones del día llegaron en la mañana, cuando te dicen que hay «varias» denuncias que aseguran que en el subcentro no se atiende a todas las personas que acuden allá, cuando la realidad es otra, pero ya qué, a veces ni eso te creen, duele mucho que tu trabajo se ponga en tela de duda, tu esfuerzo, tus ganas de hacer las cosas… duele!

    … pero el bajón más grande fue en la tarde, durante la consulta con una paciente que llega y me dice que siente dolores de cabeza y que al momento de examinarla, veo su abdomen y siento que un escalofrío me recorre el cuerpo entero, porque a veces como médico sin tocar puedes darte cuenta de cosas, le pregunté la típica pregunta a una mujer en edad fértil «¿cuándo fue la fecha de tu última menstruación?», en su historia clínica tiene diagnóstico de «ovarios poliquísticos» lo que dificulta un poco a que una mujer quede embarazada, que me imagino es algo que le hayan dicho cuando ella recibió ese diagnóstico… pues su respuesta a mi pregunta fue «abril» lo que podría ser común en una mujer con diagnóstico de ovarios poliquísticos, porque también se presenta irregularidad en los ciclos menstruales… todo esto tiene sentido… a menos que como me pasó a mi, pongas la mano en la panza de la paciente y sientas algo que no debería estar ahí… o que debería estar si es que la paciente está embarazada.

    Mi paciente tiene quince años! sí! quince! por ende, luego de tocar su panza, sentí su vida en mi vida, no sabía qué decirle, le pregunté si ha tenido relaciones sexuales, me responde que sí, en abril… la miré y con un nudo en la garganta le dije, «creo que estás embarazada» y a mi se me acababa la fortaleza del día en esa frase, porque de verdad sentí un mundo encima mío, no sé cómo lo sentía ella… me dijo que no es posible, «no creo», así que puse su mano sobre su panza para que toque aquello que yo toqué y le expliqué las razones por las que uno podría sentir eso en la panza, «tumor» o «embarazo», luego preguntar cómo podríamos hacer su examen de sangre, rompió en llanto cuando empezamos a hablar de su familia… mientras tanto la hermana esperaba afuera… y a mi se me venía un mundo de pensamientos sobre este tema, sobre esta niña.

    Le hice el pedido de laboratorio, para confirmar su embarazo… mientras tanto yo solamente pensaba en todos estos temas polémicos con respecto a la planificación familiar, el embarazo en adolescentes, la píldora del día después… y en la muchacha de quince años que estaba frente a mi… pensaba en mi mamá y en las madres y padres del mundo que se asustan cuando se habla de anticoncepción prematrimonial…

    Me duele mi quinceañera! y me duele muchísimo! cómo les dirá a sus padres? el padre del enano se hará responsable? cuántos sueños que tejió en su mente hoy se cambiarán por tejer chambras y escarpines? Tengo el alma retorcida de nostalgia, eso tengo! tengo enojo, y no se contra quién lo tengo… de verdad no lo se! tengo dolor y no se dónde me duele porque no se dónde mismo queda el alma, pero ahí es donde me duele…

    y lo único que se me viene a la mente es esa canción que dice:

    Caen los muros de la historia
    Caen los viejos con sus glorias,
    Y hasta mi propia memoria
    Se resiste pero tiende a desmayar

    Pasan ciegos presidentes
    Y detrás los disidentes
    Y una murga toca un bombo
    Festejando un discurso singular.

    Mientras tanto, mientras tanto
    Tu cintura se hace luna
    Pones sueños en la cuna
    Y tu corpiño llena cántaros de amor.

    «mientras tanto» Víctor Heredia

    Porque el mundo sigue su curso, la vida sigue su curso, incluso la vida de ella… pero carga una nueva vida en su vientre… lleva una cuna en la panza… que se hace más grande, mientras ella aún no asimila todo lo que viene con el tiempo… mientras esta noche intenta dormir pero el miedo la despierta…

    y yo… yo solo intento entenderlo todo… pero aún no lo logro…

    Si no fuera por Meli que me ha enviado un mensaje que dice «Niche! gané la beca del senecyt… tenía que contarle a alguien y esa eres tú! Te quiero mucho. Un abracito a la distancia hasta que te pueda apapachar…», si no fuera por esto y por los abrazos que recibí a través de mensajes y aquellas hermosas fotografías que son parte de un proyecto… el día hubiese sido completamente gris…

     

     

  • Día 176 (26-07-2013) ¿y los pacientes?

    Llegar al subcentro, conversar de algunas cosas con Diana y Mayra y de repente… Diana empieza a cantar «Necesito» Sui Generis y yo sentir que una ráfaga de recuerdos se me viene encima… porque soy de esas que le ponen recuerdo a canciones, aromas, lugares…

    Empezó la consulta… enanos sanos, otros enfermos, mis viejitos con dolores en los huesos y en el alma, las risas con todos, las estrellitas en las manos… y de repente, silencio total… resulta que hoy los pacientes llegaron a un número de 14, como nunca! y llegó un punto en que el aburrimiento me mataba… no es lo mismo pasarte 8 horas con personas que entran y salen, cada una con diferentes historias, con diferentes sonrisas, con diferentes dolores… pero si tienes horas de silencios, la cosa como que se torna aburrida.

    Es viernes, a veces eso rima con «cerveza», bueno no rima, pero es una gran idea! así que decidí comprarme una, para tomarla en el hotel… así que saqué mi navaja multiusos para destapar una deliciosa biela helada y tomarla por el día, por los días recorridos, por las historias, las canciones, los aromas, los sueños que se han hecho realidad, por aquellos que aún siguen siendo sueños… por los compañeros de ruta…

    Luego empieza a sonar una guitarra en la sala del hotel… y me traslado a Loxa, a mi casa, a las noches y madrugadas de guitarreadas, recuerdo a mi familia a mis amigos… así que decidí abrir la cajetilla de cigarrillos que está en mi velador desde que llegué… salí de la habitación, encendí el cigarrillo, cerré los ojos… y estaba en todas partes, menos en el hall de un hotel…

    Hoy decidí tomarle una foto al novio Cotopaxi, que estaba tapado, envuelto entre nubes… pero estaba… como estaMOS…

  • Día 175 (25-07-2013) «quiero ser pediatra»

    Erika y Alex entraron al consultorio acompañados de su madre, decido primero atender a Erika, que llegó con resultados de exámenes de laboratorio, que reportaban normalidad… mientras escribía todo, decido preguntarle si ya está de vacaciones, cómo le fue, qué hace estos días… me contesta todo con una espontaneidad increíble… entonces le pregunto «¿qué te gustaría ser cuando ya seas mayor?» y me responde «quiero ser pediatra» mientras los ojos le brillaban… puedo jurar que Erika se veía en mi silla cuando me dijo eso… le sonreí y le dije, entonces serás mi colega! luego le pedí que pase hasta donde esta la camilla y así examinar a la futura pediatra… luego de todo el trámite de preguntas y examen físico, decidí darle vitaminas, porque todo está normal en su cuerpo…

    Era el turno de Alex, que tampoco tenía molestias pero que estaba ahí por «control de niño sano» como lo llamamos los que trabajamos en salud. Le pido al enano que se acueste en la camilla, le ausculto el corazón, los pulmones, la panza… le hago cosquillas… y… digo «a ver doctora, venga por favor a escucharle el corazón a su hermano», Erika no puede creerlo… se acerca riendo, le coloco el fonendoscopio y le hago escuchar el corazón de su hermano, luego la panza… los ojos le brillaban, no dejaba de sonreír… y yo feliz!, luego le pregunto a Alex si deseaba escucharse el corazón, la respuesta fue sí, así que le coloqué el fonendoscopio y su risa nerviosa me hizo saber que ya escuchó ese tamborcito que llevan dentro…

    Talvez un día vea a Erika vestida con scrubs, mandil y un fonendoscopio rodeando su cuello… talvez no, pero hoy… hoy seguro que fue doctora y fue pediatra de su hermano!

    Horas después iría a casa de Don Avelino con su sobrina Emilia, para chequearlo de su presión y cualquier molestia que tiene, porque tiene 89 años y no puede moverse mucho… Conversamos, Avelino me pregunta «¿doctorita, de dónde es usted?», le respondo que de Loxa y me regala un «fuuuuuuuuu, bien lejos!»… Decidí quedarme a conversar un rato con ellos… Emilia me contaba de cómo antes era tan difícil para ella acceder a medicamentos para su dolor de pierna que era tan intenso que no le permitía ni caminar, «ahora ya dan todo en el subcentro, con eso mire, ya camino y hago mis cositas»

    Luego, entra a un cuarto oscuro y saca varias fundas… donde estarían los regalos de hoy… Quinua, maiz, mandarina, huevos… y con el combo agrandado del alma sacudida por tanta bondad, entrega… eso es #ruralear!!! dejarte tocar por la bondad de aquellos que no hacen lo que tu, pero que te dan lecciones de vida que tu no aprendes en las aulas.

    NO existe manera de describir esto… lo que siento… lo que pienso mientras veo la foto y recuerdo a Emilia y Avelino… mientras pienso en Patután… y en los «cinco meses que le quedan» a la doctora «altita» «gringuita» (como me dicen)…

    Tengo el alma llena de gratitud, no por lo que logro hacer, sino por lo que diariamente siento que las personas hacen en mí.

  • Día 174 (24-07-2013) «Anita»

    Abrí la puerta del consultorio para hacer pasar a mi siguiente paciente «Rosa», de repente se levantaron dos personas, las invité a pasar… Rosa se queja que ya no puede ver «nada», mientras la mujer que la acompaña se queda en silencio… Dejo que Rosa me diga todo lo que siente, la examino, volvemos a sentarnos, la miro y le digo aquello que en algún momento de la vida me dirán y se resume en «presbicia», le explico que los años hacen que nuestros ojos vayan perdiendo su capacidad visual, que por eso ella se siente así. Su acompañante decide hablar y me pregunta si existe algo que se pueda hacer para ayudarla, le respondo que no se puede hacer mayor cosa, y le pregunto «¿usted vive con ella?» me mira, sonríe y me responde aquello que haría mi día! «soy la alfabetizadora». A mi se me encendieron los ojos, la miré y le sonreí, le pregunté su nombre a lo que respondió Anita… entonces empecé a preguntarle «¿cuántos son?», «qué días hace alfabetización» y a cada rato le decía «QUE GENIAL!» hasta que me animé a preguntarle si me deja una tarde ir a visitarlos, Anita me respondió que sí, que hasta podría darles charlas…

    Tengo muchas ideas que se dan vueltas por mi cabeza, todas con aquellos que van a las clases de alfabetización! Me llena de ilusión! Anita me muestra que hay esperanza en el mundo! que aún hay gente que mira su vida en servicio de los demás! ella les entrega un mundo! el mundo de las letras, que es casi como la libertad misma…

    Anita ha hecho mi día!