Esta semana me corresponde trabajo extramural… hace unos días nos distribuimos de nuevo los sectores, por ende la primera labor es levantar los croquis de los sitios donde haremos nuestro trabajo comunitario. Los jefes piden fotos de todas las actividades, así que la cámara fue parte del equipo de trabajo… una vez puestas protector solar, sombrilla en mano y material para dibujar… salimos!
El sol se ha pasado detrás de las nubes todos estos días, excepto hoy que yo tenía que salir de caminata con Moni… todo es cuestión de salir del subcentro, caminar unos pasos y sentir la realidad de Patatús, polvo, basura, invernaderos, perros… la verdadera vida rural.
Las bonitas carreteras también pasan por Patatús!

y también aquellos caminos polvorientos…

Moni y yo mientras íbamos de caminata decidimos hablar un poco de nuestra vida, de las cosas que uno aprende mientras crece, de todo aquello que nos hace quienes somos… me gusta eso de compartir con quienes trabajas… creo que se puede construir más en equipo que por individual.

Caminamos por horas, bajo el sol, polvo, calor… pero para el medio día habíamos terminado el primero de los seis sectores por recorrer, volvimos al subcentro… minutos después, entro al consultorio que comparto con Mayra y detrás llega Miguel… me agacho para abrazarlo y me hace puchero, me cuenta que está enfermo, lo toco y arde en fiebre, le presento a la doctora Mayra y le dice «es doctorita?» así que Mayra lo iba a atender… esperamos fuera, le dimos Ibuprofeno, le bajé un poco la temperatura con paños de agua fría mientras lo cargaba entre mis brazos y él se acurrucaba. Hay momentos indescriptibles, como sentir a Miguel entre mis brazos.
Luego del almuerzo seguía la jornada… eso implicaba ir a hacer la curación de Don Mariano en el sector de Tilipulo, para cuando nos bajamos del primer bus que se debe tomar para llegar allá, alguien nos dijo que recién había pasado el bus que llega hasta allá, así que a sentarse a esperar media hora.

Don Mariano lleva un año con una herida que no se cicatriza, de verdad las cuatro doctoras del subcentro hemos hecho junta médica para intentar entender y resolver este problema… es como si el reto de este año rural fuera que esa herida se cicatrice, pero a veces nos damos por vencidas… y bueno las condiciones no ayudan, por el medio en el que Don Mariano vive, por su poca colaboración… qué se yo! qué sabemos nosotras! vamos pasando un día a curar esa herida que a veces siento que cuando sacamos el vendaje decide reírse en nuestra cara y retarnos a ser más pacientes…

Pero seguimos… y dentro de seguir, hoy he aprovechado la oportunidad que hace unos meses me dio la Dra. Patricia González, de ser parte del proyecto de telemedicina, así que siento gran alegría de poder hacerle una «interconsulta médica» a uno de mis profes más queridos y admirados que es cirujano, contándole sobre este caso en especial… esperando que su experiencia nos ayude a tomar una decisión.
Mientras tanto… a seguir!