Anoche Pablo y Pao me invitaron a comer en la noche, para festejar mi cumpleaños… y de paso volver a vernos después de varios meses. La idea era salir con otros amigos más, comer algo e irnos a casa, porque tenían exposiciones y exámenes… pero… nos acostamos a las cuatro de la mañana… que grandes momentos se viven con los amigos de siempre! y con los nuevos amigos.
Unas horas después, a desayunar ceviche, conchas al ajillo, camarones apanados, Pao por fin encontró una «bandera» que lleva «guatita»… todos felices! y muy destruidos por la mala noche… pero felices.
Yo tenía planeado encontrarme con Mishel, su esposo Roberto y sus dos hijos… a los que no he visto en más de un año… es más, Luciana recién estaba en la panza de la mamá. Soy de las peores ingratas del mundo… por suerte Mishel me perdona…
Caminar por ahí, reír y hablar de lo que hemos hecho, jugar con Sebas, cargar a Lu… así el tiempo se va más rápido, cuando haces lo que te gusta.
Pero que hermoso es compartir aunque sea un poco con aquellas personas que han venido a tu vida para regalarte felicidad.
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