Solamente una cosa pasaba por mi mente hoy: primer partido de la liga nacional de basket!
El día se pasó tan rápido que de repente eran las seis de la tarde, yo estaba vestida y alborotada, lista (no tanto) para volver a jugar, oficialmente… volver a correr tras un balón y disfrutar del deporte que me trajo tantas alegrías…
Catorce años después, volvía a pisar la cancha del coliseo de Salcedo. Me dolía hasta la panza de los nervios que sentía, pero bueno, ahí estábamos, un grupo al que le llevo aproximadamente diez años de diferencia… todas con el mismo fin, jugar!
Vimos al equipo rival y pues evidentemente tenían jugadores con muchísima experiencia sin contar con los dos refuerzos a los que yo sin problema les llegaba al hombro… y a mí me dicen que soy grandecita.
Antes de empezar a calentar, decidí tomarme una foto con la número 13 del equipo de las pequeñas… así fui yo alguna vez… cuando empezaba mi vida deportiva, así como ella, que preguntaba «¿quién es la trece?» imagino que la ilusión la acompaña todos los días, la ilusión de ir tras un balón mientras el resto de cosas desaparecen.
Me pasé en la banca la mayor parte del partido, en el que íbamos perdiendo con mucho, sin embargo luego los nervios se quedaron atrás y poco a poco las chicas empezaron a jugar mejor… para cuando yo entré a la cancha, pues de verdad lo único que dije fue «voy a vivir cada instante, voy a disfrutar volver!».
… y eso hice!!!
y lo único que perdí fue el partido… porque del resto… gané mucho! muchísimo!!! y soy feliz! porque en un solo día he hecho las dos cosas que más amo en la vida, he sido médico y he jugado basket



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