Categoría: salud

  • Día 98 (09-05-2013) un gran y feliz 9 de mayo

    Empecé el día sabiendo que entregaría menos turnos y que antes de empezar nuestra jornada de trabajo, reuniría a todo mi equipo para conversar sobre la reunión que hubo ayer.

    Los reuní en el consultorio y les comenté todo, incluso los felicité porque somos la única unidad operativa que ha entregado todos los informes de manera puntual… Cuando escuché eso ayer, sentí orgullo por las personas con las que puedo trabajar, talvez no siempre trabajemos en equipo por ciertas diferencias, pero todos a la final siempre estamos poniendo el hombro… Sentía ese gran orgullo que hace que pongas sonrisa de hornado y quieras ver sobre el hombro a todos ( lo digo en buen plan).

    Coordinamos varias cosas y luego cada uno a su labor… Una vez que la puerta del consultorio se cierra… Ahí es cuando empieza la jornada.

    Me encanta lo que hago, reír con los pacientes, hacerles bromas, conversar… Ver a los enanos crecer y recuperarse de sus molestias… Y crecer yo en cada nuevo día!

    Para sorpresa mía he visto con inmensa alegría que el #ruraleando es leído por personas a quienes admiro, que dejan un comentario en facebook como Luis Miguel Romero, que a su vez con su comentario hace que alguien más se interese y lo lea y me deje un mensaje interno maravilloso en el que me cuenta que le ha mostrado el blog a su hermano que quiere ser médico pero que a veces tiene esa crisis que todos pasamos… Gracias Raque Córdova! Gracias!!!

    Los días siguen pasando y yo los siento como una brisa que acaricia el rostro…

    Y hoy es 9 de mayo!!! Un gran y feliz 9 de mayo!!!

  • Día 97 (08-05-2013) de la utopía a la rural

    Hoy tuve la reunión de área, todo igual, bueno no tanto porque hoy escuché varias cosas que me enojaron a un punto en que dejé de lado esa parte paciente que me acompaña a todos lados… y pues tuve que decir unas cositas solamente para dejar claras otras.

    Hoy sentí en carne viva la palabra «utopía», han pasado años en los que todos, no solamente el Ministerio de Salud Pública del Ecuador sueñan con cambios que generen calidad de vida… pero de soñar algo para hacerlo realidad hay mucho MUCHO de por medio.

    Lo primero que escuché y me molestó sin llegar todavía a hacerme hablar fue algo similar a que «los médicos generales ya no serán tan necesarios, porque se necesitan médicos familiares», dónde me perdí? si la mayoría de personal médico que existe en los puestos, subcentros y hasta centros de salud somos médicos generales, que usualmente estamos en nuestro año rural… cómo es posible que no seamos tan necesarios? si gracias a nosotros hay muchas cosas que se han dado… tomando en cuenta los mil informes que hacemos, para un sinnúmero de programas… los médicos rurales somos para el ministerio de salud lo que los internos rotativos son para los hospitales.

    De ahí se vinieron los proyectos, los sueños, lo que «con el tiempo se logrará», hasta hablaron sobre los «objetivos del milenio» que hace rato que debían cumplirse y que en salud con las justas hemos logrado disminuir el número de muertes materno-infantiles… pero del resto…

    Y llegó el momento en el que dicen: el médico rural debería involucrarse con la comunidad, generar cambios culturales para bien de todos, hasta generar la microindustria… en ese instante ya fue cuando la Niche pidió la palabra… Todo le piden al médico rural por ejemplo: de un día para otro charlas, informes con fotos, ferias de la salud, cuatro pacientes por hora, productividad, ir a la comunidad, llegar a la meta con vacunas, programas y etc! pero la realidad es que yo con las justas me levanto al baño una vez entre las ocho de la mañana y las cuatro y media de la tarde, entonces la utopía es una cosa, la realidad es otra.

    En Patután me tropiezo con la basura que es parte del activo fijo del parque de la plaza… y no puedo siquiera hablar con el señor encargado de la parroquia, porque cuando llego mis pacientes están esperando que los atienda… no he salido a comunidad excepto cuando he hecho las curaciones de Mariano y fui a visitar a mi viejito en su casa… entonces cómo es que puedo generar incluso la microindustria? pero eso no era todo, sino que yo ya estaba bastante molesta hablando sobre estos temas sin embargo lo que potenció más mi enojo (muy bien disimulado) fue encontrar a aquella doctora maravillosa que siempre hace todo, puede todo y cumple todo… y que venga a decirme cómo debo y puedo hacer las cosas… Yo la verdad es que me sorprendo de mi tolerancia que sube y sube!!!

    A la final luego de varias horas de muchas cosas, y de que me digan que hay que presentar otras muchas cosas más… lo único que quería era salir de esa reunión… y lo logré! salí pensando en que hay tanto por hacer y que aunque el norte lo tenemos todos establecido… la mayoría hace el camino que quiere cuando la idea sería caminar juntos… sí ya se que esto también cae en la utopía…

  • Día 95 (06-05-2013) la vida sigue su curso

    Eran las seis treinta de la mañana cuando llegué a Latacunga, el frío penetraba la piel como cuchillos…

    Llegué al hotel, un duchazo, arreglar las cosas para llevar al subcentro y así empezaba un nuevo día.

    La vida no se detiene ante nada, solo sigue, siento que es más o menos como subirte a la banda de la caminadora que sigue su ciclo y tu vas al ritmo que ella va… Si te detienes, te caes… Eso sentía hoy, tenía dos opciones: dejarme vencer por la nostalgia o subirme a la banda y caminar con la nostalgia, pero caminar!.

    Eso hice y tuve un gran día, aunque me sentía cansada y tenía un dolor muy fuerte de cuello y espalda.

    He respondido varios mensajes y mails de algunos amigos con sus palabras de cariño y apoyo, he hablado con cirujano maravilla que como siempre encuentra esa manera de hacerme mirar más allá del mal momento… He sentido abrazos en medio de palabras… He sentido apoyo y cariño.

    Y a la final, después de este día puedo decir que «gano! Por el color del trigo»

  • Día 94 (05-05-2013) de regreso

    La ropa está lavada, y ya ocupa la maleta que a su vez indica que es hora de regresar a ese sitio que será mi hogar por unos meses más.

    No se si estoy lista para volver a Latacunga, pero la verdad es que hay muchas cosas que he tenido que vivir para las que no estaba lista y sin embargo fueron grandes experiencias…

    Esta vez será igual, porque a pesar del dolor de la muerte de mi abuela y de mi preocupación por mi mami que se queda en casa con papá que todas las semanas viaja a Cuenca a ver al abuelo que también está enfermo, a pesar de que se que todos tendremos muchas lágrimas por llorar y mucha soledad… a pesar de todo se que esto me ayudará a crecer, a ver la vida desde una perspectiva diferente, a madurar, a valorar cada instante, cada momento, cada recuerdo.

    Dejo Loxa con la misma nostalgia de siempre, con la ilusión de volver, dejo mi casa y a mis a padres con la esperanza de abrazarlos pronto, de compartir nuevamente…

    Esta noche la luz del cuarto de la abuela esta apagada, como lo estará el resto de noches… Hoy ella ya no está bajo el umbral de la puerta esperando verme salir para despedirnos y bromear un rato y decirle «no te portes mal abuelita, nada de estar coqueteando», hoy me voy de aquí sin el beso de mi abuela, sin su abrazo, pero su bendición a pesar de que hoy no me la dará, me acompaña siempre…

    Hoy encontré el que sería su regalo en mi último cumpleaños… Su cajita bonita, en la que había diez dólares y una nota… Una nota invaluable! Escrita con su puño y letra…

    Cuanta falta me hace la abuela! Y hace apenas cuatro días que se fue…

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    Y esta es la canción que me suena en este instante, en esta versión con la tremenda voz de Sarah McLachlan «Blackbird»

  • Día 91 (02-05-2013) la carrera contra la muerte

    Eran las cuatro de la mañana para cuando sonó mi celular… Lo sabía! Sabía lo que eso significaba, sabía que la muerte me había ganado la carrera… Sabía que al contestar el teléfono mi mami diría lo que dijo «la abuelita acaba de morir, se ha ido» … Yo recién llegaba a Cuenca…

    Todo el tiempo de viaje venía pensando en lo que pasaría en esas horas… Pero sobre todo sabia que en un momento de esa larga noche el corazón de la abuela se cansaría de latir y ese sería el final… A veces ser médico te ayuda a pintar un panorama que no te gusta, que te duele… pero que existe…

    Mi papá fue a recogerme en el terminal y empezamos el viaje a Loxa, mientras tanto mi mami estaba con mi primo en ese momento tan triste… El viaje era oscuro como lo es la muerte y la misma previa al amanecer… Conversamos bastante, papá y la abue siempre se salieron de ese típico prototipo de relación entre suegra y yerno… Para mi papi su suegra era como una madre (hasta cocinaban juntos) y para mi abuela era un hijo… Papá me contaba cosas de los últimos días de la abuela, estaba tan triste que se le iban las lágrimas y la voz se le cortaba… «Chao yerno querido» eso había sido lo último que escuchó de la viejita.

    Llegué a Loxa y a casa (ojalá y otras hubieran sido las circunstancias) y busqué a mi mami… La encontré sentada en la silla del cuarto de la abuelita, llorando desconsolada, diciendo «te fuiste mi viejita, te fuiste mamita» y el alma se me desgarraba y se me caía como las lágrimas en los ojos… La abracé… y la traje a la sala.

    Mucha gente empezó a llegar y ayudarnos con los trámites y cosas… Yo tenía que escribir el parte en el que se cuenta a todos que alguien ha muerto… Que raro es ver todos los días a la muerte y a la vez cuando golpea tan cerca no puedes asimilarlo.

    Todo estaba listo para irnos a Sacapalca y cumplir el deseo de la abuela de ser enterrada junto a mi abuelo…

    Tantos años habían pasado desde la última vez que recorrí esa carretera…

    Sacapalca ya sin el abuelo duele mucho, muchísimo… Y duele más porque en ese lugar también murió mi hermano un dos de mayo… Y ahora llevábamos a la abuela… Era demasiado dolor, era demasiado!

    La gente llegaba con flores y abrazos… Con palabras de ánimo y fortaleza que son como una gota de anestesia en una herida de diez centímetros… Pero ahí estaban… Estaban como estuvieron también en los buenos momentos.

    Las horas se iban entre el calor intenso de un pueblo que pide a gritos un poco de atención… de inspiración… de chispa de vida…

    Volví a la casa de mis abuelos y que está llena de aromas que traen recuerdos e historias y tomé una foto del atardecer de un dos de mayo que en casa duele hace 27 años y que ahora duele el doble porque nos recuerda la partida de mi hermano y de la abuela…

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    Las horas pasaban, el cansancio nos ganaba a todos, y la jornada aun era larga… Así que unas horas de sueño en la casa de uno de los grandes amigos para encontrarnos de frente con el siguiente día.