Categoría: salud

  • Día 104 (15-05-2013) «Slowly»

    Abrí los ojos y de repente sentí una gran energía, me desperté contenta, animada y de repente una melodía sonaba en mi interior… Una canción que me encanta y que me acompaño como inicio del día
    Slowly

    En general fue un buen día! Con muchos pacientes, viento, lluvia, sol… Pero tranquilo y si es tranquilo ya es bastante bueno.

    Se acuerdan que hace un par de meses les conté que hicimos un simulacro en el subcentro con video para presentarlo al área de salud? Resulta que el archivo no se abre y hay que presentarlo mañana en la tarde, así que a cruzar los dedos mientras mañana encontramos una solución.

    La alegría y las risas de este día han sido gracias Viber que me permite chatear con mi hermano del alma Pablo José y hablar de la vida, reír, aconsejar… Ser lo que somos! Hermanos a pesar de la distancia que nos separa y que a veces me duele tanto…

    En resumen ha sido un gran día a pesar de que no bailé con nadie un «Slowly»

  • Día 103 (14-05-2013) las ausencias en Latacunga

    Este día ha sido pesado, tanto por lo labora como por el cansancio que siento… Creo que desde que me desperté sentí ese cansancio, como si no hubiese dormido bien o mi sueño para variar no fue suficientemente reparador, pero bueno! así me fui a mi Patatús!

    La cantidad de gente es todos los días igual, así que no se hace cuanto tiempo ya no me asombra ver el hall del subcentro lleno de gente y enanos corriendo y saltando por el poco espacio que les queda… Como siempre saludo con todos, entro a estación de enfermería y luego al consultorio, enciendo la computadora del consultorio, saco esferos, corrector, recetarios… las hojas de parte diario y empiezo a llamar a mis pacientes.

    Con muchos ya nos reconocemos, otros siguen siendo nuevos al llegar al consultorio, pero todos sonríen, a pesar de sus dolores… esa siempre es una lección para mí.  Hay quienes cuando reciben la receta desconocen de la gratuidad del servicio y preguntan «¿dónde tengo que comprar?» para cuando escuchan la respuesta, terminan sorprendidos.

    Hay días como hoy en los que cerrar la puerta del subcentro es una de las mayores alegrías! lo único que quería era subir al bus que se demora como una hora en el regreso porque se estaciona a esperar a los alumnos de la UTC, pero que a la final me deja a una cuadra de mi «casa».

    En la noche leí un twit «Olimpo, San Felipe y los bares» y la verdad es que de ahí solamente pensé en Latacunga no como mi ciudad, pero si como la ciudad donde no hay tierra fértil para cultivar sueños o proyectos… o talvez la tierra está fértil pero es que nadie se ha puesto a pensar en lo productivo que sería sembrar aquí! Me duele Latacunga, me duele la ausencia de un teatro, de una galería de arte, de un lugar donde se estudie música, un cine, canchas deportivas, coliseos hay pero nadie los llena… Con toda esta ausencia de aquellas cosas imprescindibles para una vida que muchas veces puede mantenerse lejos de vicios como alcohol, tabaco, drogas… hasta la misma televisión se quedaría de lado… pero… si lo único que hay son bares, obviamente es ahí donde va la gente, porque definitivamente no tiene nada más que hacer!

    arte

    ¿Dónde están las instituciones como la Casa de la Cultura, Gobierno Provincial, Municipio, hasta las mismas universidades? y si la pregunta que van a hacer es ¿qué tienen que ver aquí las universidades? pues déjenme mostrarles uno de los tantos proyectos que la Universidad Técnica Particular de Loja ha generado para que sus estudiantes no solamente piensen en ciencia sino que descubran o impulsen su talento por medio del arte  «Yerma» Compañía de Teatro de la UTPL.

  • Día 102 (13-05-2013) «necesito un psicólogo»

    Hoy tocó ser pero sobre todo sentirse jefa y la verdad es que como hace mucho tiempo he dicho, a mi no me agrada mucho ese cargo… Sin embargo hay cosas que se tienen que hacer y decir para que las cosas no se salgan de su curso.

    En la mañana me tocó ponerme seria por una situación laboral con mi equipo de trabajo, dejar claras algunas cosas, retomar otras y llegar a un punto en el que sentí que ser jefa es algo que a veces ni yo me creo y menos quienes trabajan conmigo… Lo que a su vez me enoja.

    Soy médico! No policía ni guardia de seguridad para estar chequeando cada movimiento del personal y eso me enoja! Que a veces tenga que hacerlo para evitar problemas…

    La alegría de todo este cansado día me llegó cuando ingresó al consultorio Pamela (12 años) acompañada de su mamá, la razón de su visita era una infección de vías respiratorias altas, pero lo que después hablaríamos no lo imaginé… Todo empezó con la pregunta de la mamá de Pamela «Doctorita, aquí hay psicólogo?» le respondo que no pero que talvez en el nuevo centro de salud dispondremos de la colaboración de uno… Entonces luego de eso hablamos de lo que a Pamela le preocupa y la tiene triste, resulta que su padre está en otra ciudad en un centro de rehabilitación a quien no ha visto hace meses el miedo de Pamela es que al volver su padre las cosas no sean diferentes…

    Cuando escuchaba toda esa historia, lo único que se venía a mi mente era mi drogo favorito, mi hermano… Así que eso hice, contarle mi historia a Pamela y a su madre, decirles cómo es la vida con un adicto en rehabilitación, como y cuáles son las alegrías que vienen con la sobriedad y la abstinencia… Contarles lo feliz que soy, la paz que siento, la vida que vivo… Que es lo mismo que a ellas les espera si creen en que esa persona que está por llegar a casa es una persona nueva.

    Conversamos mucho, nos despedimos con alegría por habernos encontrado y lo mejor de todo fue que Pamela salió tranquila, con una gran sonrisa y con un peso menos de encima…

    Y a pesar de esa gran alegría que me regaló este día… Me siento agotada… Agotada pero feliz!

  • Día 100 (11-05-2013) Cien días!!!

    «Besó una copa llena
    de cenizas, me miró,
    me dio el humo de sus manos,
    lo fumé. A cambio yo
    le conté que la ciudad
    la estaba esperando,
    que afuera llovían madreselvas,
    que se acercaba el verano,
    que qué iba a ser de nosotros
    si decidía no venir conmigo
    ,
    que saliera a desafiar
    al alba y sus asesinos.
    Así le hablé».

    CIEN DÍAS!!! Y he empezado este nuevo post con una inmensa sonrisa y con un pedacito de la canción de Ismael Serrano (mi esposo)… La sonrisa y felicidad son porque hace cien días que ya no sueño con la rural sino que la estoy haciendo… Porque ha sido un hermoso día lleno de grandes instantes en un lugar donde jamás pensé que sería mi hogar, y mirando a mi novio el Cotopaxi como gran compañero, como alcahuete de aventuras, como cómplice de un amor…

    Que gran fortuna es hacer lo que hago! Que gran alegría es amar lo que se hace y hacer lo que se ama!!!

    LLEVO CIEN DÍAS SIENDO MÉDICO RURAL DE ESTA PATRIA! en un pedacito de tierra que no todos conocen pero que me ha regalado tanto!

    Cien días compartiendo el #ruraleando!
    Cien días… Cien días!!! Y parece que fue ayer cuando empecé esta aventura!

    «Cien Días»

  • Día 99 (10-05-2013) patrocinado por Manicho y V220

    Que el desayuno es la más importante de las tres comidas diarias dicen por ahí… Pero desayunar un V220 si que ha sido una máquina para mantener despierto a mi 1.75 metros de estatura.

    Hubo un momento en la mañana en la que sentía que me quedaba dormida sobre las recetas que estaba escribiendo, pero ahí completé el combo energizante con un buen Manicho que hizo efecto y junto con el V220 hicieron lo que llamamos en medicina «sinergia»… Ahí si ya me desperté!

    Por la tarde no habían pacientes esperando atención médica así que adelanté algo de trabajo, envié unas consultas por mail, recibí respuesta inmediata y así los minutos pasaban… Hasta que la música y la alegría y el color se hicieron presentes en la plaza de Patután, que hoy tenía más gente que todo lo que he logrado ver en estos 99 días…

    Es viernes! Y como dice la canción «I’m in love!»

    Agradezco a los auspiciantes del día por mantenerme despierta y feliz!.