Hace 21 años, perdí al único rey que he tenido en esta vida… mi abuelo! Entonces, si hoy es día de reyes, por qué el no está conmigo? y sí ya sé tengo 29 años, y lo perdí cuando apenas tenía 8 y creía que los abuelos eran eternos… pero para cuando te falta un pedazo de vida, la edad es lo de menos.
He vivido tantas cosas, tantas que me hubiese gustado contárselas sentada sobre sus piernas o tomando algún café, fumando un chamico (porque lo hubiese fumado porque le gustaban a él)…
… y sin embargo no lo hemos hecho de esa forma, sino que se le ha dado por acompañarme en silencio… en ese que solamente a veces duele como la misma soledad que me ha dejado su ausencia.
Ser médico ha sido talvez una de esas alegrías que siempre quise compartir con él, pero como se me adelantó el viejito, le dediqué mi tesis:
¿Qué puede saber un hombre de campo sino preparar la tierra para hacerla fértil y poder sembrar? Mi abuelo fue ese hombre; Yo sembré un sueño en esa tierra. Donde quiera que estés…
Este es el fruto mi viejito lindo.
Extraño tanto al abuelo… pero hoy también extraño a la abuela Sarita, su esposa… que hoy cumpliría 96 años y que se nos fue en mayo del año pasado… por lo menos ahora pasan juntos… mientras nosotros pasamos… a veces solamente pasamos…
Que alegría siento cuando las pacientes me persiguen para preguntarme si es mi semana de atención, porque quieren que examine a sus pequeños… no dejan ni que coloque mis cosas en un escritorio y ya empiezan las preguntas… «cuándo se va?, no se vaya! quédese aquí!, ojalá me toque el turno con usted».
Once meses me han permitido ganarme un pedacito de todo el cariño de las personas que llegan al subcentro en busca de ayuda… con unas tengo más confianza que con otras… por eso a unas me las abrazo y les hago bromas… les pregunto cómo van? si se han portado bien…
Duele pensar en que llegará ese día en el que esos abrazos ya no se podrán dar… que ya no cruzaré las puertas mientras mis loquillas pacientes me preguntan cosas… ya no cruzaré la calle para que Génesis corra hacia mis brazos y pueda cargarla.
… pero ahí definitivamente he dejado gran parte de mi vida… y eso es hermoso! es hermoso sentir que me he dejado mucho ahí.
Así que a seguir aprovechando estos días con aquellos que se han convertido en parte de mis compañeros de ruta.
Hace un año, sospeché que a lo mejor este 2013 podía ser un gran año, mi sospecha se fundamentaba en que el 13 es mi número favorito… así que talvez ese número podría regalarme algo de alegría…
Así empecé el 2013
«Esta va por todos aquellos sueños… Que se encienden igual que las luces que indican un nuevo año»
Lo que vendría después, sería incluso más de lo que imaginé que podría vivir en un año:
!Terminé la tesis!, la diserté el 7 de enero… ya así haría uno de mis sueños realidad, me convertí en médico, después de años de reír y llorar, después de pasar ciclos y perder otros… pero ahí estaba, firmando el acta de grado, porque siempre creí que era posible, porque siempre he creído que los sueños dejan de ser sueños cuando uno trabaja para hacerlos realidad.
En febrero inicié aquel año con el que había soñado, mi año de medicatura rural, me fui lejos de casa, a Latacunga, una ciudad fría, desconocida… pero con una meta por cumplir, vivir la medicatura rural al 100%, así fue como nació este blog en el que escribo sobre el último día del año.
En marzo sería la incorporación como oficial médico de la patria… se me ocurrió la gran idea de en lugar de lucir el típico vestido, usar una camiseta que diga «future doctor» porque ya no era futura doctora, ese día YA era doctora. Una doctora FELIZ!
La vida seguiría sorprendiéndome, pero la mayor parte del tiempo, lejos de casa… y no porque «nadie es profeta en su tierra», sino porque creo que donde quiera que uno vaya, siempre hay que dejar una huella… y eso he hecho, lo digo con mucho orgullo pero sobre todo con humildad.
La mayor culpa de esta indescriptible felicidad que he venido sintiendo tiene un nombre: #ruraleando, que empezó siendo un diario de una médico rural… y se convirtió en la oportunidad para expresar alegrías, tristezas, injusticias, impotencias… poco a poco se ganó un espacio en la web y sobre todo en la vida de muchas personas, colegas y otros que sin ser colegas se sintieron identificados con muchas historias que se han quedado grabadas aquí, para siempre!.
Las reuniones con el Ministerio del Interior y con el Ministerio de Salud me enseñaron que siempre es posible llegar más lejos, si es que en lugar de solamente quejarse, se propone nuevas ideas y se cree tanto en ellas que se insiste lo suficiente como para que algún día te escuchen.
Ahora #ruraleando ya no es solamente mío, sino de aquellos que creen que se puede mejorar la salud pública de este país, de aquellos que saben que es posible, de aquellos que no esperan a que se haga, sino que lo hacen… por eso la necesidad de mostrarles #ruraleando para los nuevos médicos rurales.
Entre los momentos más tristes de este año, pues la abuelita Sara cumplió noventa y cinco años en enero y tres meses después, decidió irse con mi abuelo Segundo… mientras que en septiembre un día después de la cirugía de papá, el abuelito Miguel también decidió irse… y así perdí a mis dos últimos abuelos.
Cuánto he crecido en este año… en lo profesional puedo decir que los seis años en la universidad, no me enseñaron tanto a ser médico como este año, en el que la vida de los pacientes que han llegado hasta mi Patatús me han dado lecciones de ser médico y de ser persona.
No he sentido tanta felicidad NUNCA! Hoy miro atrás, veo el camino recorrido, hago aquello que Jobs decía «unir los puntos hacia atrás», entonces veo que todo me ha traído hasta aquí, los dolores inmensos, aquel diciembre hace años, en el que hasta respirar me dolía… hasta eso me ha traído aquí… para poder decir ESTOY VIVA Y HE HECHO REALIDAD MIS SUEÑOS.
Hoy tengo más sueños para el año que viene y talvez para los siguientes años, si se cumplen será por la inmensa bondad que Dios tiene conmigo. Por el apoyo de mis padres y hermanos que siempre caminan conmigo y que me regalan tanta alegría… y si no se cumplieran, será porque hay otros que esperan que los encuentre.
GRACIAS infinitas a quienes han creído que todo esto es posible, tanto que hasta hay un #ruraleando libro!.
… y a quien camina conmigo SIEMPRE, enseñándome a pescar y ayudándome a crecer… a volar «alto, cada vez más alto».
Es viernes, viernes de subirse a un bus para ir a casa para pasar el feriado con la familia.
Ha sido un gran día con Mayra, mi compañera rural con la que poco a poco hemos compartido cosas de la vida, mientras llenamos informes, y vamos a hacer las curaciones.
Hoy fuimos a dejarle las pastillas a Don Ángel, que se encuentra en el segundo ciclo de tratamiento contra tuberculosis, y que va muy bien… El programa de tuberculosis (DOTS) obliga a entregar las dosis del tratamiento personalmente, en los días que corresponden… sin embargo por estos días de feriado, dejamos las dosis de viernes, lunes y miércoles… la gran ventaja es que Don Ángel es un excelente paciente, por tal motivo su salud ha mejorado notablemente.
A la hora del almuerzo, como siempre voy donde Don Andrés y Anita… es talvez la mejor parte del día porque está llena de risas! a cada uno se nos ocurre cada cosa nueva. Nos hemos dado un gran abrazo, añorando vernos de nuevo y contarnos todo lo que hemos hecho en el feriado… «doctora, hará una libretita donde escriba todas sus aventuras para luego pasar riendo».
En la tarde a hacer maletas y contar las horas para subir al bus e ir a Loxa, con la esperanza de descansar y compartir con los que amo esos momentos importantes de la vida.