Categoría: Loxa

  • Día 281 (08-11-2013) ¿cómo es Loxa?

    Loxa sigue siendo ese lugar donde la gente camina y sonríe… donde nada está tan lejos como para demorarte más de quince minutos en llegar… sigue siendo esa ciudad con el clima raro y bipolar, en la mañana el sol quemando hasta los pensamientos y horas más tarde la lluvia nos baña a todos…

    Loxa sigue siendo esa ciudad en la que puedes caminar a las casi tres de la mañana y dirigirte desde el bar donde te tomaste unas bielas hasta llegar a casa, acompañada de uno de tus mejores amigos , mientras te ríes y hablas de cualquier cosa de la vida… sin que nadie te asalte, ni te asuste… ni te haga daño.

    … y también sigue siendo esa ciudad que espera que alguien, como una especie de superhéroe político… haga algo por ella…

    … y a pesar de eso… yo sigo sembrando sueños en esta ciudad!

     

  • Día 280 (07-11-2013) welcome to Mulaló

    Hoy empezaba la aventura, nuevo comienzo, nuevo subcentro, nuevos compañeros.

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    Despertar con tu felicidad, salir dispuesta a enfrentar el nuevo reto… Y de repente esa alegría te la quite en dos segudos tu jefa… Que triste! Que decepcionante es ver que eres simplemente un nombre más en el rol de pagos, una más de aquellas personas a las que las gritan y les faltan el respeto en nombre de la autoridad. Cómo se llamará esa patología? Esa en la que te conviertes en jefe y nada más importa… Ni el respeto, ni la caridad, ni la vida de otros.

    Era inevitable, me subí al carro que me llevaba hasta Mulaló, en silencio, pensando en la tristeza, en como este tipo de cosas poco a poco te van destruyendo esa ilusión, el cariño, las ganas… Eso de que te hagan sentir como un objeto, más que como un compañero de trabajo.

    Llegué a Mulaló, me limpié las lágrimas de los ojos y respiré profundo… Era momento de empezar! Y cuando todo parecía bien, me llega la orden que debemos atender MÍNIMO 32 pacientes. Que lástima siento al ver que la gente cree que los números son la realidad de un sistema, que triste es ver como nos toman como máquinas generadoras de recetas, papeles, informes… Pero eso… Eso no es salud, NO LO ES!!! Y me duele el alma en lo más profundo porque sí las cosas no cambian, entonces todo sigue siendo utopía.

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    Me voy a Loxa!!! Necesito salir! Necesito ir a casa. Me dicen que me descontarán 4 días de vacaciones por irme, estoy en ese punto en el que solamente necesito salir… Descansar, descansar de todo esto… Esto que me duele tanto y a lo que le he puesto tantas ganas.

    Esto de amar la profesión también ha sabido generar dolores, porque donde yo veo nuevas oportunidades, otros ven solamente números.

  • Día 267 (25-10-2013) «es paisana?»

    El día ha sido una locura, por las tareas enviadas de un día para otro. Que si las matrices, que si las morbilidades, que si las tablas y gráficos en pastel.

    Ahí estaba yo haciendo la parte de las estadísticas mientras Gabby, Mayra y personal del Área de salud hacían el «acta de entrega y recepción de insumos»… que si faltan pinzas, fuentes, sillas… que pereza! de verdad. Me alegra no haber tenido que pasar por eso, porque usualmente eso se realiza con cada cambio de director de la unidad operativa, pero como yo no soy jefa, me salvo.

    Papá tenía cita con el médico en Quito, se suponía que yo lo iba a acompañar, pero no pude hacerlo, porque había que enviar cosas a los jefes. Me daba nostalgia no poder estar con papá, sin embargo a veces la vida es así, no siempre tienes lo que quieres.

    La noche sería de lo más divertida, salimos a una fiesta en la plaza, con Don Enrique, Mónica y una amiga de ellos… artistas, baile, unas canelas (canelazos) y unos tabacos… me sentía contenta, no siempre salgo en Latacunga, mucho menos a una fiesta, pero esta noche me sentía acompañada, tenía que aprovechar eso. Lo mejor fue cuando entre la multitud grite un «viva Loxa» y de repente el hombre que estaba a mi lado, me regresa a ver admirado y me dice «es paisana?»… que hermoso es encontrar a un lojano!!! conversamos de la ciudad, del tiempo que llevamos lejos, brindamos con unos tragos… y la fiesta seguía.

    Son días llenos de sube y baja de emociones…

  • Día 260 (18-10-2013) los pasillos haciendo vibrar el alma

    Hoy fue mi último día de atención, durante esta semana, la siguiente es semana comunitaria. La cantidad de pacientes fue menos, sin embargo la parte más chistosa de la consulta fue cuando llegó una señora, con su bebé de dos meses, le pregunto ¿qué tiene?, me mira y me dice «fiebre», mientras escribo en la historia clínica, noto que el pequeño paciente tiene congestión nasal… la miro y le digo ¿acaso no ha tenido moquitos el pequeño?, me dice «sí», le digo ¿y tos?, me dice «sí»… me río y le digo que por qué solamente me dice que tiene fiebre, entonces me mira un poco tímida, se ríe y me dice «es que hay unas doctoras que son bravas y saben hablarnos», me reí tanto! y le dije «como yo soy bien brava, pregúnteles afuera a cuántas no les he halado las orejas cuando vienen con los enanos enfermos». Fue suficiente para que nos salgan risas por unos minutos.

    De regreso a casa mientras caminaba recordé que Pauly me comentó sobre un concierto de música ecuatoriana en la Casa de la Cultura de Cotopaxi, así que me desvié del camino a casa, para ir al sitio que en Latacunga casi nunca pasa abierto y que hoy, tenía la oportunidad de conocer y vivir algo de música y arte en esta ciudad que no es mía pero en la que llevo viviendo nueve meses. Se acercan las fiestas de Latacunga y por eso se han programado varios eventos, el de hoy es uno de esos.

    El pasillo tiene esa nostalgia, ese amor, ese pequeño dolor… en sus letras en su música… pero sobre todo tiene esa identidad de ser muy ecuatoriano, de ser nuestro, de ser mío porque me lo han transmitido. Pero en estos días en los que la nostalgia se ha pasado de compañera, escuchar pasillos sería como intentar suturar le herida en alguien a quien la anestesia no le funciona, entonces duele el pinchazo, duele cuando el hilo de sutura pasa… pero… tengo eso de masoquista…

    Entré al teatro, no es tan amplio, bastante descuidado, pero estaba lleno y eso me regala esperanza en Latacunga, porque a lo mejor y lo que hace falta son más eventos culturales, para que la gente acuda y los disfrute. Me senté, sola, era la forever alone del concierto, pero sabía que iba a disfrutar, lo que no sabía es que terminaría botando unas cuantas lágrimas.

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    El concierto empezó con aquel pasillo que se llama Pañuelo Blanco, que me trae tantos recuerdos, entre esos a mi padre, que lo canta con TANTO sentimiento… «por qué no me dijiste que no me querías para no adorarte, por qué no me dijiste cuando me fingías para así olvidarte…», ya para ese momento yo estaba vulnerable.

    Pero luego… mientras sonaba el pasillo «regresa» suena mi teléfono… ahí si ya me hice pedazos.

    La mujer que cerró el concierto, me dejó sorprendida por varias razones, su imagen elegante, su pulsera tejida con mullos, de esas que hacen nuestros indígenas… sus collares de colores que resaltaban sobre su ropa negra, su presencia en el escenario, su voz maravillosa… y su sentimiento para cantar. No bastando eso sabía la historia de varios pasillos, sus autores… evidentemente a esta mujer  el amor por la música nacional y por ser ecuatoriana le recorre las venas y se le sale por los poros, a un punto que invitó a los jóvenes a identificarnos con lo nuestro, a no dejar morir aquello que nos caracteriza y representa, «un país sin identidad, no es país» dijo y siguió haciéndonos vibrar el alma. Dentro de su repertorio cantó el pasillo «Idolatría», cuyo autor es lojano, supo decir Normita… así que ya se imaginarán, el pecho se me abría de orgullo al escuchar el nombre de mi ciudad en un evento así.

    Tuvimos que pedirle que POR FAVOR regrese, porque nos dejó picados… volvió a cantarnos varias canciones, pero cuando empezaron los sanjuanitos recordé al abuelo, mi viejo querido y extrañado… y de repente, empezó a sonar el arpegio de aquella canción que el abuelo me cantaba «… palomita encantadora, tu palomo parte ya, te da pena porque sabes que talvez no volverá… mañana mañana, me voy me voy de aquí, te quedarás llorando palomita cuculí…» entonces empecé a llorar… mientras todos aplaudían y bailaban, yo recordaba al abuelo y yo cantando esa canción… lloraba como «palomita cuculí».

    Ha sido una gran noche! llena de música, que siempre alegra el alma a pesar de que sus letras puedan ser tristes o los recuerdos duelan.

    Busqué sobre la mujer de la que les hablo, Normita Navarro rescata la música y sonidos tradicionales del Ecuador, y tiene cuenta en twitter @normita_navarro. Si les gusta la música ecuatoriana, no pierdan la oportunidad de escucharla!

     

  • Día 257 (15-10-2013) abrazo supera a día difícil!

    La alegría de hoy es gracias a Génesis, que espera a que abra la puerta del consultorio para saltar a mis brazos y decirme «hola doctora!» y me besa la mejilla y me llena de cariño… luego me cuenta que ya se ha ido a la escuela, me muestra su manilla, hecha de pedazos de sorbete y unos mullos.

    ¿Qué sería de los días sin los abrazos y las risas de aquellos que llegan al subcentro?, ¿dónde encontraría la inspiración, las razones para seguir?… pero siempre, SIEMPRE hay un motivo chiquito que me regala energía.

    Hoy todo empezó mal en el subcentro, sin llaves, la gente llega tarde, los pacientes esperando horas, de repente la gente te grita (y eso me duele muchísimo), la mamá del pequeño que te dice que por qué no le das antibióticos si lo ves mal… le explicas las razones… y te refuta… y se altera… y te levanta el tono de la voz… entonces otra vez se te chorrean los ánimos, el permiso que pediste para el jueves que ha sido aceptado y que luego te dicen que no te lo van a dar porque independientemente de lo que tengas planeado hacer, tienes que quedarte en Patatús trabajando (no es la primera vez que me hacen esto).

    Llegué al hotel y me encontré con Michelle, que es de Loxa y hace el internado en Quito, pero está haciendo su prerural en Latacunga, por ende, estoy feliz, porque siento que por un mes, tendré alguien con quien hablar, salir, comer… hoy hasta me ha brindado café filtrado, hemos visto el partido de fútbol en su cuarto… la verdad es que me siento acompañada y es magnífico.