Categoría: familia

  • Día 68 (09-04-2013) Soy Bodas de Sangre

    Desde que llegué a Latacunga no he podido decir que he tenido «sueño reparador», hasta hoy que al despertar sentí que había dormido por años, descansado, nada me dolía… desperté contenta, sonriendo… luego ir al área, dejar tamizajes, retirar mi memory flash, pasar datos de partes, retirar recetarios y luego volver a Patatús.

    Todos los días lucho contra la rutina, contra la costumbre de sentarme en una silla, rodeada de papeles, recibiendo gente que siente dolores o preocupaciones. A veces es difícil, el cansancio, el tiempo y la presión de los pacientes me juegan a caer en ese círculo vicioso del que siempre he querido alejarme.

    La ternura de los enanos me hace melcocha el alma, sus miradas, sus risas de la nada, sus movimientos, sus carcajadas cuando les examino las caderas… me sacan del cansancio, me hacen olvidar a veces que siento hambre o sed o incluso las ganas de ir al baño. Son un mundo, desconocido para todos, pero que llena de alegría, de ilusión, de esperanza.

    Por fin pude hablar con mi abuelita, está mucho mejor pero sigue hospitalizada, le dije que dejará de estar coqueteando con los otros señores y me responde entre risas «eso ya no es para mí, queda para los jovencitos», me alegra saber que está mejor, la distancia te hace sentir impotente, porque no puedes hacer nada más que esperar que todo salga bien, que las cosas mejoren, que te den noticias, a la final esperar…

    Esta noche he decidido ser parte de un proyecto que me parece maravilloso y se llama «soy libro» leyendo uno de mis libros favoritos, pero sobre todo uno que marcó mi vida para siempre «Bodas de Sangre» de Federico García Lorca Yo soy libro, soy Bodas de Sangre de Federico García Lorca

    He tenido un gran día, me siento feliz y nunca he sido de las que exige mucho para hablar de felicidad, a un punto que hoy, no ha pasado nada fuera de lo usual, pero me siento feliz, puede ser porque es 9 de abril y es mi NO-cumpleaños o talvez porque al iniciar el día recibí esta hermosa foto por parte de mi hermano Juan Carlos.

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  • Día 63 (04-03-2013)

    En general no ha sido un buen día, el mismo cansancio de siempre sumado a la prisa de siempre de los pacientes…

    En unas horas tenemos que organizar «la feria de la salud» para hablar sobre diabetes e hipertensión arterial con la población. Eso requiere organización con el equipo de trabajo, hacer afiches, globos, serpentinas… Osea tiempo que es lo que hoy no tuvimos…

    Sin embargo nos quedamos hasta las seis y treinta de la tarde en el subcentro imprimiendo gráficos, cuadros, cosas… Al salir descubrimos que no habían más buses para volver a Latacunga, tuvimos que pedirle a un señor que nos lleve hasta (por lo menos) San Felipe y luego poder tomar un bus (que tampoco hubo) y volver a casa… En taxi! Porque buses ya no habían…

    Mi viejita Sarita está enferma en Loxa y eso me ha hecho chiquito el corazón y aunque se que tiene 95 años y que tiene su corazón insuficiente y algunos problemas… Pues nunca estás del todo listo para perder a un abuelito o abuelita…

    En general, el día fue cansado anímica y físicamente, pero ahí sigo porque a pesar de todo, amo esto y eso es lo que me permite seguir adelante.

  • Día 60 (01-04-2013)

    Eran las 17h45 cuando empecé este post… y lo empecé con la mezcla de nostalgia y alegría que me regalaba este paisaje:

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    Si esta ciudad hablara, si sintiera lo que yo siento por ella, si supiera los proyectos y sueños que tengo para ella, si supiera que mientras la miraba esta tarde los ojos se me llenaban de lagrimas mientras veía los aerogeneradores en el Villonaco…

    Hoy volví a la UTPL sin la prisa de estar atrasada para una clase, sin el enojo de tener que hacer papeles, estaba ahí libre, para ver el paisaje de aquellos que si corren, que compran algo en el kiosco de la seño Eli, los que se fuman un tabaco, los que con la vista hermosa de Loxa desde la Cruz de la UTPL deciden mostrarse cariño…

    Que paz se siente en ese sitio, que rápido se va el tiempo, «la vida es eterna en cinco minutos», ahí estaba yo, sentada viendo un atardecer…

    Me gana la nostalgia, ya estoy en el bus de regreso a mi Patatús y no es que no quiera ir, porque de verdad soy feliz haciendo lo que hago y porque es in sueño que diariamente hago realidad… Solamente que lloro porque a veces los miedos me ganan…

    Y hablado de miedos, la última vez que me subí llorando a un bus, el chofer decidió quedarse dormido y el bus se dio la vuelta… Así que por si acaso quisiera dejar claras algunas cosas:

    – amé inmensa e intensamente
    – soñé lo suficiente como para que la gente no crea que podría cumplir esos sueños
    – trabajé para que los sueños dejen de ser sueños y los hice realidad
    – cuando cumplí un sueño busqué uno nuevo
    – lloré por cosas inimaginables como piedras, papeles, canciones, poemas, libros, injusticias, impotencia, incluso por dolores que no eran míos…

    Y ojalá y mañana me despierte en Latacunga… Eso básicamente!

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  • Día 58 (30-03-2013) «no hay nada mejor que casa»

    Fui a buscar a papá para desayunar pero ya se había ido, así que esa a en casa con ganas de desayunar algo que en Latacunga no encuentre… Por suerte unos minutos más tarde llegaron a casa mi ñaño Juan Carlos y mi enano Sebitas, fuimos a comer el respectivo tigrillo con café filtrado, hablamos sobre la vida, sobre las preocupaciones, nos reímos, hicimos lo que los hermanos hacen… Cuando no pelean claro está!.

    Cuando volví a casa mi papi ya estaba aquí así que nos acostamos a ver televisión y nos quedamos dormidos abrazados, hasta que fue hora de almorzar.

    La tarde la compartí con mi mami, que sigue insistiendo con que me enamore, que me case, que tenga hijos… de verdad ya cuando eso pasa yo aplasto el botón de automático y sigo… Recorrer pasillo por pasillo el Supermaxi, Todo Hogar, Fybeca y TVentas eso es amor! porque de verdad me disgustan las tiendas, cuando voy a comprar voy al pasillo especifico, tomo lo que necesito, me acerco a la caja, pago y me voy… Sí ya se parezco hombre.

    La noche compartir con mamá y la abuelita mientras le hacíamos nebulizaciones porque el pecho de 95 años que tiene, a veces se le cierra y
    silba y tose… Y bueno ella y todos nos asustamos… Pero ayer había doctora en casa (así dice la abuelita).

    «No hay nada mejor que casa»

  • Día 57 (29-03-2013) Cada minuto cuenta cuando uno vuelve a casa

    Amanecer en Loxa ya es un gran regalo, el bus llegó más tarde de lo usual porque Mr. Busero se perdió en Ambato y nos hizo recorrer la «tierra de las flores y las frutas» por una hora y más… ni modo, solo tocaba esperar a llegar… y en efecto llegué y ya todo me parecía bien.

    El primero en recibirme como siempre es Piccolito, luego salen mis papis a darme los abrazos acumulados. Hoy dejé mis maletas en mi cuarto y me fui a seguir durmiendo con ellos más tiempo, cada minuto cuenta cuando uno vuelve a casa.

    Me he pasado el día con mis papis, la abuelita y Picco, no he necesitado salir, he preferido estar en casa (aunque si me dieron ganas de ir al estadio), la abuelita consentidora filtró café para que la nieta tome con un buen pan y mientras lo hacía me reprendía diciendo «parece que no comes o es que no te enseñas allá donde estás, estás tan flaca que me da pena» y bueno, es la abuela no se puede preocupar menos.

    Hoy no hubo fanesca en casa, lo que me apena, pero papito hizo un delicioso sudado de mariscos que le quedó PAPELITO! hoy José Fernando no estaba en el almuerzo y extrañé ese momento en el que se para para freírse un huevo porque no le gustan los mariscos. La casa se siente grande sin los hermanos… no me imagino lo que sentirán mis padres cuando se nos terminan las vacaciones y volvemos a las ciudades donde estamos actualmente.

    Mañana será otro día y será otro día en Loxa  ❤