Categoría: vida

  • Día 164 (14-07-2013) «historias entre cafés y tortas de chocolate»

    Soy dormilona, pero cuando duermo con el dormilón de mi hermano… nos despertamos como hoy, a la una de la tarde.

    Salimos a almorzar con Jose, los tres nos decidimos por la famosa «bandeja paisa», pero solamente uno pudo con ella… y claro! Jose fue el ganador por sobra de méritos!

    Luego, dejamos a mi hermano en el depar y nos fuimos a ver bicicletas en el Parque Bicentenario… una charla introductoria a los tipos de bicicletas por parte de mi amigo… luego ver los precios… escuchar a «Guardarraya»… hora del café!

    El café puede ser terapia por si solo, pero cuando viene acompañado de historias… uffff! no se puede describir…

    Me encantan las terapias con Jose! incluyendo las que incluyen «halones de orejas», con torta de la felicidad para mejorar los ánimos.

    Más tarde, Fab y yo saldríamos a conversar un rato, como en los viejos tiempos…

  • Día 163 (13-07-2013) 12 horas…

    Despertar tarde, porque es sábado! para luego preparar las cosas para viajar a Quito y quedarme allá por cuatro días.

    Acostumbrada a las tres horas de viaje hasta llegar al departamento de mi hermano, no era mucho el reto… Hoy que salí de la parada de la «Ecovía» decidí contar los pasos que hay que recorrer desde ahí hasta la puerta de entrada a los condominios donde vive mi hermano… son ciento veinte… y pensaba en que hace unos días no alcancé a completarlos por el asalto… en fin…

    El resto del día, ni siquiera puedo describirlo… porque mientras las horas pasaban, yo seguía sorprendiéndome… por haberme encontrado a alguien tan interesante en el camino… Por compartir, reír, hablar por horas de horas… como doce horas en realidad… y sentir que falta tanto… tanto por conocer… tanto por compartir…

    GRACIAS!!! por doce de las mejores horas de un gran día… y noche…

    … y por hacer que reencuentre la canción que hace años no encontraba y mostrarme una GRAN peli!

    «El oso» y «Tango feroz»

  • Día 161 (11-07-2013) Emilia

    Todos los días están llenos de carpetas, donde hay hojas, en las que escribes palabras, que describen la historia de tu paciente, por medio de la cual llegas a un diagnóstico, que también escribes, para luego escribir la indicación médica en otras hojas que son parte de un recetario, con formato especial… a la final lo escribes todo…

    Y hoy… hoy escribir ha hecho mi día! y no por el trabajo de escritorio que tengo todos los días y que usualmente hace que dos esferos se terminen al mes… o que me causa enojo y a veces cansancio… NO! hoy fue diferente… y todo gracias a Emilia!

    Emilia y yo nos conocimos hace meses, cuando fue a buscarme para que vaya a casa de su tío, Don Avelino, que estaba un poco enfermo… Sin embargo Emilia llegó hoy para su control por «presión alta y el dolor de las piernas», no siente mayor molestia… Así que mientras yo escribía todo lo que estoy acostumbrada a escribir, conversábamos de todo un poco… Luego llegó el momento… el momento que es parte de mi rutina, cuando les pido que firmen o pongan huella digital en las recetas. así que les digo «me puede ayudar firmando o poniendo huellita en la receta?» porque no muchos aprendieron a leer y escribir…

    Emilia estaba sentada y me dice «huellita», así que yo empecé a alistar la almohadilla… luego me mira, saca un papel diminuto y me dice «este es mi nombre, recién estoy aprendiendo», a mí se me ilumina el rostro viendo sus letras todas torcidas e irregulares… entonces le digo, escribamos su nombre en las recetas, hagamos la tarea de hoy… así que empezamos… tenía que escribir en cuatro hojas su nombre… Emilia tomó el esfero y empezó a escribir la historia de mi día, con trazos irregulares pero llenos de esperanza… esa esperanza que viene con letras, a pulso… esa esperanza que te regala el leer y escribir… Juntas lo logramos! yo tomaba su pequeño papel y se lo mostraba mientras ella lo replicaba poniendo sus letras en las recetas… «un palito con un puntito» así se refería a la letra «i»… escribió su nombre y apellido en las cuatro hojas, le pregunto si puede y desea escribir su número de cédula… y me dice muy contenta y segura «eso si puedo!»… así que… ahí estábamos, Emilia y yo… entre letras… mientras yo recordaba mis inicios en la escritura… pero yo tenía cinco años, Emilia tiene 69 y se decidió a aprender y de esa forma ser libre!

    Emilia ha hecho mi día! lo ha llenado de alegría y esperanza… me ha sacudido el alma, me ha enseñado a valorar cada instante, cada momento, cada paso dado en esta vida…

    Emilia es mi alegría y mi lección de hoy! por su vida, por sus letras, por su sonrisa, por su ilusión! por ser ella y llegar a mi!

    emilia

  • Día 160 (10-07-2013) funda de tostado para el alma

    Disfruto la consulta médica de los adolescentes, me gusta conocer pedacitos de su vida… y tengo la oportunidad de hacerlo porque además de mi buena voluntad, en la hoja especial de adolescentes, hay varias preguntas que se deben hacer… me gusta cuando llego a la que dice «proyecto de vida», porque me permite preguntarles «cuando crezcas, sabes qué te gustaría ser?» ojalá y me respondieran feliz! sin embargo… mi realidad en la rural es que muchos adolescentes no estudian, prefieren trabajar, otros con las justas aspiran terminar el colegio y no volver más a abrir un libro… Siempre que puedo me detengo para conversar con ellos, contarles un poco de cómo son las cosas… inspirarlos a estudiar… pero a la final, uno nunca sabe lo que sucede una vez que salen del consultorio.

    Tania, llegó hoy al consultorio… acompañada de su mamá… se sienta, me mira… le pregunto «¿en qué puedo ayudarte?» y me responde «tengo gripe, tos, me duele la garganta», las preguntas semiológicas seguían, hasta que llegué a las que me gustan… entonces descubrí que estaba en su último año de colegio, la miro, sonrío y le digo «te gradúas este año!» y me mira y con una GRAN sonrisa en el rostro y me dice «SÍ!, el 26 es mi grado» (hace un puchero) y luego en forma de súplica me dice «y no quiero estar enferma»… sonrío y le digo que la vamos a ayudar y que no se preocupe, que para ese día estará sana… En ese momento decidí felicitarla, de verdad que sentía tanto orgullo por Tania!, sentía como si fuera alguien que conocía hace años… me llenaba el pecho de orgullo verla tan feliz y orgullosa de contarme eso… Entonces procedí a hacerle la pregunta que existe en la hoja «proyecto de vida», y con una ilusión que se le salía por los ojos, me dijo «quiero ir a la universidad, estudiar contabilidad y auditoría»… yo no entraba de la felicidad! que hermoso es ver gente que a esa edad ya tenga su norte establecido, que sueñe y se asegure todos los días de trabajar para que ese sueño se haga realidad…

    Ya con esa alegría, el día venía bien, pero luego llega María… para retirar la medicación mensual por su hipertensión y sus «dolores de huesos», mientras conversábamos… me dice «les traje una funda de tostado para que coman entre todos» sonríe y me guiña el ojo… Ese tipo de cosas, me sacan de la poca órbita que tengo… ese cariño de la gente, su entrega, su capacidad de darse…

    Tania y María han hecho mi día…!!! yo se que las pastillas que les receté les ayudarán a cada una con sus molestias… pero sus historias a mi me han llenado de alegría el alma… creo que como decimos en la infancia «estamos pagadas!»

  • Día 159 (09-07-2013) retomando energías!

    La noche con sueño intermitente auspiciado por el gran susto, pero a la final… la nueva alarma del celular que mi hermano me prestó, empezó a sonar… era un nuevo día… y como todos los días tenía dos opciones, quejarme o seguir… y decidí seguir, porque nadie recorrerá mi camino, ni vivirá la vida que tengo que vivir… Además mi año de #ruraleando recién está en la mitad… y hay muchas historias que contar!. Me desperté, una ducha de confianza y directo a Patatús.

    Al llegar al subcentro, recibí abrazos y preguntas… somos una mini familia (si es que se puede decir así), vivimos juntos ocho horas diarias, con enojos, penas, alegrías, proyectos, permisos, problemas, soluciones… somos un equipo y poco a poco hemos ido haciéndonos una familia. Hoy sentí su cariño, preocupación y apoyo…

    A la hora de almorzar, fuimos donde Don Andrés y Anita que también me consintieron, preparándome café mientras hacíamos bromas de todo lo sucedido. No puede ser todo malo si hay personas que sin conocerte más que seis meses, te demuestran su cariño y preocupación en los momentos difíciles… así como en los alegres.

    El hecho de volver a la consulta médica me ha permitido mantener la mente distraída y por ende no sentir miedo… he alimentado y recargado mi cuerpo y alma de energías que he encontrado en las sonrisas de mis pacientes, en los abrazos, las bromas, las risas.

    Ha sido un gran día! porque definitivamente siempre hay más razones por las que sonreír.