Categoría: salud

  • Día 266 (24-10-2013) «Somos profesionales, no criminales»

    Creo que nunca soñé tanto con algo, como con ser médico. Cada nuevo paso, cada nuevo tropezón para llegar a la meta, tantas lágrimas, malas noches, enojos, malos entendidos, tantos amigos que se cansaron de esperar a que acepte salir de farra… tantos momentos de mi vida que se vieron desplazados por horas y horas de estudio, de turnos, de hermosos momentos, de historias tristes… de eso que uno va viviendo mientras se convierte en médico.

    Esta tarde los médicos, enfermeras, obstetrices, auxiliares de enfermería y futuros médicos de este país (internos rotativos), nos unimos, SÍ! aunque parezca increíble! porque hay mucho egoísmo y celo en esta profesión, porque desde que nos empezamos a formar, pasar los ciclos es una competencia… es difícil mantener el norte cuando te das cuenta que las notas importan más que el amor por la profesión… pero bueno, como dijo @LuchoVallejo las grandes crisis unen a la gente y esto es lo que ha ocasionado la nueva ley de mala práctica médica, es tan preocupante que ha logrado unir a aquellos que a lo mejor hace años no se han tomado un café luego de pasar visita, a aquellos que se miran y se ofrecen el saludo por educación y mas no por cariño o admiración, a aquellos que antes de lucir un mandil diariamente probablemente se amanecían cada uno en sus casas, entre huesos y libros de anatomía, con tazas de café y a lo mejor algunos cigarrillos… Pero hoy todos gritábamos juntos, por un cambio, por algo de justicia en una ley que intentando ser justa, podría no serlo para aquellos que intentamos salvar vidas, cuando muchos se han dado por vencidos.

    Mayra, Diana y yo cargamos un cartel, poco a poco vamos entablando una mejor relación… eso incluye que hoy estuvimos juntas gritando y riendo!

    marcha de médicos Latacunga

    No sé cuánto tiempo más los médicos tengamos que salir a gritar que «somos profesionales, no criminales», sin embargo si este es el origen de un grupo de personas cuyo fin es servir, ayudar y mejorar la calidad en salud de muchas personas que los necesitan, pues valdría la pena siempre!

    médicos en Latacunga

    Hay una de las tantas frases del Che Guevara que me gustan y que he sentido que aplica al día que he vivido

    No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si Ud. es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante

  • Día 265 (23-10-2013) de reposo

    Hoy la enferma era yo! así que estuve reposando todas las horas de la mañana y algunas de la tarde.

    Me siento mejor, definitivamente mañana me reincorporo a las labores de doctora de Patatús, a seguir con los proyectos y con todo lo que tenemos que presentar en unos días.

    Mishel y yo hemos salido esta noche a comer y tomar algo, es tan hermoso sentirte acompañada, sobre todo si es 23 de octubre y te trae tantos recuerdos!.

    Eso es todo por hoy, mañana será un gran día, lo sospecho!

  • Día 263 (21-10-2013) pecar de ingenuas

    Los médicos trabajamos en equipo, esa es la realidad… No somos los mejores como equipo entre médicos, porque es una profesión que genera mucha envidia, egoísmo… Eso de hablar mal de los colegas para llevarte los pacientes, de hacerlos quedar mal frente a otros… esas cosas cochinas que se ven en la medicina. Sin embargo el equipo de un médico, es la enfermera o el enfermero y el equipo auxiliar de enfermería, hasta el pinche interno es parte del médico (así el médico nunca lo diga), ya si en ese equipo el médico quiere agregar y tomar en cuenta a sus colegas, llega a ser casi como un «dream team».

    ¿Qué pasa cuando en ese equipo algo falla?, pues pasa lo que nos pasa ahora en Patatús, que las cuatro doctoras y una de las enfermeras corren el riesgo de sanción, la ventaja es que podemos escoger, por lo menos las doctoras rurales… escoger entre la suspensión del año de medicatura rural o pagar el 10 % del sueldo… No es muy difícil adivinar cuál vamos a escoger!

    ¿La razón de la sanción? Pecar de ingenuas!

    Hace meses, en junio, recibimos la notificación de parte del Área de Salud sobre un caso positivo de tuberculosis, un paciente adulto mayor, hospitalizado por varias enfermedades y además con tuberculosis, al mismo que en esas mismas malas condiciones enviaron a casa. Verbalmente se nos dijo «el paciente ha tomado dos dosis del esquema», así que para continuar con el mismo y como obliga uno de los componentes del programa DOTS (Directly Observed Therapy – Short Course), la medicación se entrega personalmente al paciente, por cinco días (lunes-viernes), hasta terminar el tratamiento completo. Continuando con el caso, el señor falleció a los pocos días de estar en casa, por lo que la medicación contra tuberculosis sobraba, días después confirmamos otro caso de tuberculosis, así que se nos sugirió usar la medicación que ya existía y prescribir en una receta el resto de dosis que faltaban para completar el tratamiento de nuestro nuevo paciente.

    Todo hasta ahí va perfecto, ¿dónde empieza el lío? en que al momento de que la persona del Área de Salud entrega la medicación, no sabemos si la entregó completa y no lo sabemos porque nuestra enfermera confió en que las dosis estaban completas, por ende no contó la medicación recibida ni mucho menos la registró en algún documento. Los días han pasado, las cuatro doctoras hemos ido diariamente a entregar la medicación al paciente, hasta que la semana pasada una de ellas se percató que faltaban pastillas para completar el tratamiento, ella (como cualquiera de nosotras hubiese hecho) fue al Área a pedir el resto de pastillas, sorprendentemente le hicieron problema, nos habían tildado de irresponsables, de que no hacemos las cosas bien, hasta poniendo en duda nuestro desempeño como médicos rurales. A la final le entregaron las pastillas faltantes… pero ese solamente sería el inicio del problema.

    Hoy, la noticia por parte de nuestra jefa de la unidad operativa fue «nos van a sancionar, ellos hace un mes atrás sabían que faltaban pastillas para el paciente y estaban esperando que pasemos por la situación de ir a pedirlas para caernos»… y eso están haciendo… nos han caído! De parte del Área dicen que habían pastillas en la casa del paciente, lo que es prohibido porque no pueden quedarse pastillas ni entregarlas antes, nuestro deber es vigilar que los pacientes toman la medicación, no hay pruebas de la existencia de esas pastillas en la casa del paciente… pero es la palabra de los duros contra la de las médicos rurales.

    A la final, la sanción nos caerá! eso es evidente, nos dirán todo aquello que ya han venido diciendo, nos harán pedazos en la reunión de Área frente a todos (clásico), nos dirán que todos somos responsables de todo… y nuestro paciente al que seguimos entregándole las pastillas, seguirá tan bien como ha ido, porque ya tiene baciloscopía negativa, por ende continuaremos la segunda fase del tratamiento con la plena seguridad que las cosas seguirán mejorando… pero…

    … pero igual somos ingenuas… y pagamos la ingenuidad. Todos los días se aprende algo, no siempre de la mejor forma… pero se aprende y ese aprendizaje se comparte y evita que otros caigan en lo que tu caíste.

    Mañana será otro día…

  • Día 259 (17-10-2013) hoy duele de todo un poco

    Salí a las seis de la mañana de Quito, todo, con la finalidad de llegar temprano al subcentro, porque unos pajaritos me contaron que iban a llegar los jefes del área… y obviamente me iban a «memear» si no me veían, a pesar de que mi permiso estaba hecho…

    Llegué a las ocho de la mañana, el frío como siempre el compañero fiel de viaje y de trabajo. Las primeras horas, empecé a archivar las historias clínicas, hasta empezar a atender los turnos agendados.

    Durante horas, sentía que muchos recuerdos me invadían, me dolían… hasta encontraba hojas que me llevaban a hermosos momentos vividos… y horas después llegó Tomás que también, involuntariamente, hace que retroceda el tiempo y vuelva a vivir momentos.

    ¿Lo mejor del día? que ya llegó mi iPhone y podré volver a tener una relación estable (como diría mi mamá), además con el iPhone ya no me atrasaré con los posts del blog. Y el hermoso paisaje del Cotopaxi, que estaba bañado de nieve, hermoso… pero también me traía recuerdos.

    Intento dormir, porque de verdad hoy me duele un poco todo.

  • Día 257 (15-10-2013) abrazo supera a día difícil!

    La alegría de hoy es gracias a Génesis, que espera a que abra la puerta del consultorio para saltar a mis brazos y decirme «hola doctora!» y me besa la mejilla y me llena de cariño… luego me cuenta que ya se ha ido a la escuela, me muestra su manilla, hecha de pedazos de sorbete y unos mullos.

    ¿Qué sería de los días sin los abrazos y las risas de aquellos que llegan al subcentro?, ¿dónde encontraría la inspiración, las razones para seguir?… pero siempre, SIEMPRE hay un motivo chiquito que me regala energía.

    Hoy todo empezó mal en el subcentro, sin llaves, la gente llega tarde, los pacientes esperando horas, de repente la gente te grita (y eso me duele muchísimo), la mamá del pequeño que te dice que por qué no le das antibióticos si lo ves mal… le explicas las razones… y te refuta… y se altera… y te levanta el tono de la voz… entonces otra vez se te chorrean los ánimos, el permiso que pediste para el jueves que ha sido aceptado y que luego te dicen que no te lo van a dar porque independientemente de lo que tengas planeado hacer, tienes que quedarte en Patatús trabajando (no es la primera vez que me hacen esto).

    Llegué al hotel y me encontré con Michelle, que es de Loxa y hace el internado en Quito, pero está haciendo su prerural en Latacunga, por ende, estoy feliz, porque siento que por un mes, tendré alguien con quien hablar, salir, comer… hoy hasta me ha brindado café filtrado, hemos visto el partido de fútbol en su cuarto… la verdad es que me siento acompañada y es magnífico.