Categoría: medicina

  • Día 100 (11-05-2013) Cien días!!!

    «Besó una copa llena
    de cenizas, me miró,
    me dio el humo de sus manos,
    lo fumé. A cambio yo
    le conté que la ciudad
    la estaba esperando,
    que afuera llovían madreselvas,
    que se acercaba el verano,
    que qué iba a ser de nosotros
    si decidía no venir conmigo
    ,
    que saliera a desafiar
    al alba y sus asesinos.
    Así le hablé».

    CIEN DÍAS!!! Y he empezado este nuevo post con una inmensa sonrisa y con un pedacito de la canción de Ismael Serrano (mi esposo)… La sonrisa y felicidad son porque hace cien días que ya no sueño con la rural sino que la estoy haciendo… Porque ha sido un hermoso día lleno de grandes instantes en un lugar donde jamás pensé que sería mi hogar, y mirando a mi novio el Cotopaxi como gran compañero, como alcahuete de aventuras, como cómplice de un amor…

    Que gran fortuna es hacer lo que hago! Que gran alegría es amar lo que se hace y hacer lo que se ama!!!

    LLEVO CIEN DÍAS SIENDO MÉDICO RURAL DE ESTA PATRIA! en un pedacito de tierra que no todos conocen pero que me ha regalado tanto!

    Cien días compartiendo el #ruraleando!
    Cien días… Cien días!!! Y parece que fue ayer cuando empecé esta aventura!

    «Cien Días»

  • Día 99 (10-05-2013) patrocinado por Manicho y V220

    Que el desayuno es la más importante de las tres comidas diarias dicen por ahí… Pero desayunar un V220 si que ha sido una máquina para mantener despierto a mi 1.75 metros de estatura.

    Hubo un momento en la mañana en la que sentía que me quedaba dormida sobre las recetas que estaba escribiendo, pero ahí completé el combo energizante con un buen Manicho que hizo efecto y junto con el V220 hicieron lo que llamamos en medicina «sinergia»… Ahí si ya me desperté!

    Por la tarde no habían pacientes esperando atención médica así que adelanté algo de trabajo, envié unas consultas por mail, recibí respuesta inmediata y así los minutos pasaban… Hasta que la música y la alegría y el color se hicieron presentes en la plaza de Patután, que hoy tenía más gente que todo lo que he logrado ver en estos 99 días…

    Es viernes! Y como dice la canción «I’m in love!»

    Agradezco a los auspiciantes del día por mantenerme despierta y feliz!.

  • Día 98 (09-05-2013) un gran y feliz 9 de mayo

    Empecé el día sabiendo que entregaría menos turnos y que antes de empezar nuestra jornada de trabajo, reuniría a todo mi equipo para conversar sobre la reunión que hubo ayer.

    Los reuní en el consultorio y les comenté todo, incluso los felicité porque somos la única unidad operativa que ha entregado todos los informes de manera puntual… Cuando escuché eso ayer, sentí orgullo por las personas con las que puedo trabajar, talvez no siempre trabajemos en equipo por ciertas diferencias, pero todos a la final siempre estamos poniendo el hombro… Sentía ese gran orgullo que hace que pongas sonrisa de hornado y quieras ver sobre el hombro a todos ( lo digo en buen plan).

    Coordinamos varias cosas y luego cada uno a su labor… Una vez que la puerta del consultorio se cierra… Ahí es cuando empieza la jornada.

    Me encanta lo que hago, reír con los pacientes, hacerles bromas, conversar… Ver a los enanos crecer y recuperarse de sus molestias… Y crecer yo en cada nuevo día!

    Para sorpresa mía he visto con inmensa alegría que el #ruraleando es leído por personas a quienes admiro, que dejan un comentario en facebook como Luis Miguel Romero, que a su vez con su comentario hace que alguien más se interese y lo lea y me deje un mensaje interno maravilloso en el que me cuenta que le ha mostrado el blog a su hermano que quiere ser médico pero que a veces tiene esa crisis que todos pasamos… Gracias Raque Córdova! Gracias!!!

    Los días siguen pasando y yo los siento como una brisa que acaricia el rostro…

    Y hoy es 9 de mayo!!! Un gran y feliz 9 de mayo!!!

  • Día 97 (08-05-2013) de la utopía a la rural

    Hoy tuve la reunión de área, todo igual, bueno no tanto porque hoy escuché varias cosas que me enojaron a un punto en que dejé de lado esa parte paciente que me acompaña a todos lados… y pues tuve que decir unas cositas solamente para dejar claras otras.

    Hoy sentí en carne viva la palabra «utopía», han pasado años en los que todos, no solamente el Ministerio de Salud Pública del Ecuador sueñan con cambios que generen calidad de vida… pero de soñar algo para hacerlo realidad hay mucho MUCHO de por medio.

    Lo primero que escuché y me molestó sin llegar todavía a hacerme hablar fue algo similar a que «los médicos generales ya no serán tan necesarios, porque se necesitan médicos familiares», dónde me perdí? si la mayoría de personal médico que existe en los puestos, subcentros y hasta centros de salud somos médicos generales, que usualmente estamos en nuestro año rural… cómo es posible que no seamos tan necesarios? si gracias a nosotros hay muchas cosas que se han dado… tomando en cuenta los mil informes que hacemos, para un sinnúmero de programas… los médicos rurales somos para el ministerio de salud lo que los internos rotativos son para los hospitales.

    De ahí se vinieron los proyectos, los sueños, lo que «con el tiempo se logrará», hasta hablaron sobre los «objetivos del milenio» que hace rato que debían cumplirse y que en salud con las justas hemos logrado disminuir el número de muertes materno-infantiles… pero del resto…

    Y llegó el momento en el que dicen: el médico rural debería involucrarse con la comunidad, generar cambios culturales para bien de todos, hasta generar la microindustria… en ese instante ya fue cuando la Niche pidió la palabra… Todo le piden al médico rural por ejemplo: de un día para otro charlas, informes con fotos, ferias de la salud, cuatro pacientes por hora, productividad, ir a la comunidad, llegar a la meta con vacunas, programas y etc! pero la realidad es que yo con las justas me levanto al baño una vez entre las ocho de la mañana y las cuatro y media de la tarde, entonces la utopía es una cosa, la realidad es otra.

    En Patután me tropiezo con la basura que es parte del activo fijo del parque de la plaza… y no puedo siquiera hablar con el señor encargado de la parroquia, porque cuando llego mis pacientes están esperando que los atienda… no he salido a comunidad excepto cuando he hecho las curaciones de Mariano y fui a visitar a mi viejito en su casa… entonces cómo es que puedo generar incluso la microindustria? pero eso no era todo, sino que yo ya estaba bastante molesta hablando sobre estos temas sin embargo lo que potenció más mi enojo (muy bien disimulado) fue encontrar a aquella doctora maravillosa que siempre hace todo, puede todo y cumple todo… y que venga a decirme cómo debo y puedo hacer las cosas… Yo la verdad es que me sorprendo de mi tolerancia que sube y sube!!!

    A la final luego de varias horas de muchas cosas, y de que me digan que hay que presentar otras muchas cosas más… lo único que quería era salir de esa reunión… y lo logré! salí pensando en que hay tanto por hacer y que aunque el norte lo tenemos todos establecido… la mayoría hace el camino que quiere cuando la idea sería caminar juntos… sí ya se que esto también cae en la utopía…

  • Día 95 (06-05-2013) la vida sigue su curso

    Eran las seis treinta de la mañana cuando llegué a Latacunga, el frío penetraba la piel como cuchillos…

    Llegué al hotel, un duchazo, arreglar las cosas para llevar al subcentro y así empezaba un nuevo día.

    La vida no se detiene ante nada, solo sigue, siento que es más o menos como subirte a la banda de la caminadora que sigue su ciclo y tu vas al ritmo que ella va… Si te detienes, te caes… Eso sentía hoy, tenía dos opciones: dejarme vencer por la nostalgia o subirme a la banda y caminar con la nostalgia, pero caminar!.

    Eso hice y tuve un gran día, aunque me sentía cansada y tenía un dolor muy fuerte de cuello y espalda.

    He respondido varios mensajes y mails de algunos amigos con sus palabras de cariño y apoyo, he hablado con cirujano maravilla que como siempre encuentra esa manera de hacerme mirar más allá del mal momento… He sentido abrazos en medio de palabras… He sentido apoyo y cariño.

    Y a la final, después de este día puedo decir que «gano! Por el color del trigo»