Categoría: Loxa

  • Día 103 (14-05-2013) las ausencias en Latacunga

    Este día ha sido pesado, tanto por lo labora como por el cansancio que siento… Creo que desde que me desperté sentí ese cansancio, como si no hubiese dormido bien o mi sueño para variar no fue suficientemente reparador, pero bueno! así me fui a mi Patatús!

    La cantidad de gente es todos los días igual, así que no se hace cuanto tiempo ya no me asombra ver el hall del subcentro lleno de gente y enanos corriendo y saltando por el poco espacio que les queda… Como siempre saludo con todos, entro a estación de enfermería y luego al consultorio, enciendo la computadora del consultorio, saco esferos, corrector, recetarios… las hojas de parte diario y empiezo a llamar a mis pacientes.

    Con muchos ya nos reconocemos, otros siguen siendo nuevos al llegar al consultorio, pero todos sonríen, a pesar de sus dolores… esa siempre es una lección para mí.  Hay quienes cuando reciben la receta desconocen de la gratuidad del servicio y preguntan «¿dónde tengo que comprar?» para cuando escuchan la respuesta, terminan sorprendidos.

    Hay días como hoy en los que cerrar la puerta del subcentro es una de las mayores alegrías! lo único que quería era subir al bus que se demora como una hora en el regreso porque se estaciona a esperar a los alumnos de la UTC, pero que a la final me deja a una cuadra de mi «casa».

    En la noche leí un twit «Olimpo, San Felipe y los bares» y la verdad es que de ahí solamente pensé en Latacunga no como mi ciudad, pero si como la ciudad donde no hay tierra fértil para cultivar sueños o proyectos… o talvez la tierra está fértil pero es que nadie se ha puesto a pensar en lo productivo que sería sembrar aquí! Me duele Latacunga, me duele la ausencia de un teatro, de una galería de arte, de un lugar donde se estudie música, un cine, canchas deportivas, coliseos hay pero nadie los llena… Con toda esta ausencia de aquellas cosas imprescindibles para una vida que muchas veces puede mantenerse lejos de vicios como alcohol, tabaco, drogas… hasta la misma televisión se quedaría de lado… pero… si lo único que hay son bares, obviamente es ahí donde va la gente, porque definitivamente no tiene nada más que hacer!

    arte

    ¿Dónde están las instituciones como la Casa de la Cultura, Gobierno Provincial, Municipio, hasta las mismas universidades? y si la pregunta que van a hacer es ¿qué tienen que ver aquí las universidades? pues déjenme mostrarles uno de los tantos proyectos que la Universidad Técnica Particular de Loja ha generado para que sus estudiantes no solamente piensen en ciencia sino que descubran o impulsen su talento por medio del arte  «Yerma» Compañía de Teatro de la UTPL.

  • Día 101 (12-05-2013) de regreso a la realidad

    El día empezó con Jack Daniel’s porque entre Italo, Andrea (la cumpleañera), mi ñaño José y yo decidimos seguir el festejo en el departamento de la homenajeada.

    Las horas pasaban y los temas iban y venían… Hasta que llegamos a Loxa… Y ahí pues ya nos hicimos pedazos todos… A un punto de terminar llorando mientras escuchábamos «alma lojana» y luego cantar el Himno de Loxa…

    20130512-233858.jpg

    Luego, ya para cuando decidimos dormir, eran las seis de la mañana… Así que nos quedamos en los departamentos de la Andre y de Italo, cuya diferencia es un piso.

    Esperé a mi ñaño a que se despierte y así poder comer juntos, pedimos pizza, compartimos, nos reímos, hicimos la siesta juntos y luego Jose me llamó para tomarnos el tan ansiado café y acompañarlo de la tertulia que fue relativamente corta porque tenía que regresar.

    A eso de las seis y media de la tarde me subí a una Ecovía cuya última parada era en un sitio por La Marín y me asusté un poco porque no sabía si es que el resto de carros van todos al terminal terrestre, luego haciendo uso de aquella famosa frase en mi vida de «quien boca tiene a Roma llega» me dijeron que espere el siguiente, el problema era que los siguientes venían repletos de gente… Pero logré entrar en uno que estaba tan lleno que me hacía pensar que los buses de la UTPL son clase A para lo que me pasaba en ese momento… Como una hora después llegué y tomé el bus a Latacunga.

    El viaje fue bastante bueno, acompañada de la música en el teléfono y los grandes recuerdos de estos últimos días… Sonriendo como tonta y riéndome pero sin ataques.

    Sentirme acompañada de mi ñaño en este día de la madre sin estar con ella hizo que sea más llevadero, con menos nostalgia y soledad…

    Y solamente por decir que estoy feliz!!!

  • Día 94 (05-05-2013) de regreso

    La ropa está lavada, y ya ocupa la maleta que a su vez indica que es hora de regresar a ese sitio que será mi hogar por unos meses más.

    No se si estoy lista para volver a Latacunga, pero la verdad es que hay muchas cosas que he tenido que vivir para las que no estaba lista y sin embargo fueron grandes experiencias…

    Esta vez será igual, porque a pesar del dolor de la muerte de mi abuela y de mi preocupación por mi mami que se queda en casa con papá que todas las semanas viaja a Cuenca a ver al abuelo que también está enfermo, a pesar de que se que todos tendremos muchas lágrimas por llorar y mucha soledad… a pesar de todo se que esto me ayudará a crecer, a ver la vida desde una perspectiva diferente, a madurar, a valorar cada instante, cada momento, cada recuerdo.

    Dejo Loxa con la misma nostalgia de siempre, con la ilusión de volver, dejo mi casa y a mis a padres con la esperanza de abrazarlos pronto, de compartir nuevamente…

    Esta noche la luz del cuarto de la abuela esta apagada, como lo estará el resto de noches… Hoy ella ya no está bajo el umbral de la puerta esperando verme salir para despedirnos y bromear un rato y decirle «no te portes mal abuelita, nada de estar coqueteando», hoy me voy de aquí sin el beso de mi abuela, sin su abrazo, pero su bendición a pesar de que hoy no me la dará, me acompaña siempre…

    Hoy encontré el que sería su regalo en mi último cumpleaños… Su cajita bonita, en la que había diez dólares y una nota… Una nota invaluable! Escrita con su puño y letra…

    Cuanta falta me hace la abuela! Y hace apenas cuatro días que se fue…

    20130505-194543.jpg

    Y esta es la canción que me suena en este instante, en esta versión con la tremenda voz de Sarah McLachlan «Blackbird»

  • Día 93 (04-05-2013) «el amor trasciende al dolor»

    Abrir los ojos, escuchar el tacho de agua hirviendo, ver un cuarto vacío… Abrazar a papá, a mamá y a mi ñaño… Ver al Picco entrar y salir del cuarto de la abuela y luego mirarnos como preguntando «dónde está?».

    Leer los mensajes de algunos amigos, pero encontrar uno que me caló profundamente en el que entre muchas palabras decía «el amor trasciende al dolor» y sentir un alivio grande, un peso menos… sentir un abrazo en medio de esas palabras…

    Hoy decidimos ir a un laboratorio clínico y realizarnos pruebas de laboratorio, yo tenía pendientes unos exámenes de tiroides que me tienen un poco preocupada… Para la tarde todo reportaba normalidad… lo que a todos nos ha dejado tranquilos, mi eco queda pendiente aun, pero bueno… a esperar!

    Mamá ha sacado toda la ropa de la abuela y ha organizado el cuarto de una forma nueva… Es una forma de dar pasos pequeños para este momento…

    Nos hemos quedado en casa, en silencio que a veces duele y a veces calma… O que a veces se rompe porque se escuchan los sollozos de mamá… Pero aquí estamos… siguiendo…

  • Día 91 (02-05-2013) la carrera contra la muerte

    Eran las cuatro de la mañana para cuando sonó mi celular… Lo sabía! Sabía lo que eso significaba, sabía que la muerte me había ganado la carrera… Sabía que al contestar el teléfono mi mami diría lo que dijo «la abuelita acaba de morir, se ha ido» … Yo recién llegaba a Cuenca…

    Todo el tiempo de viaje venía pensando en lo que pasaría en esas horas… Pero sobre todo sabia que en un momento de esa larga noche el corazón de la abuela se cansaría de latir y ese sería el final… A veces ser médico te ayuda a pintar un panorama que no te gusta, que te duele… pero que existe…

    Mi papá fue a recogerme en el terminal y empezamos el viaje a Loxa, mientras tanto mi mami estaba con mi primo en ese momento tan triste… El viaje era oscuro como lo es la muerte y la misma previa al amanecer… Conversamos bastante, papá y la abue siempre se salieron de ese típico prototipo de relación entre suegra y yerno… Para mi papi su suegra era como una madre (hasta cocinaban juntos) y para mi abuela era un hijo… Papá me contaba cosas de los últimos días de la abuela, estaba tan triste que se le iban las lágrimas y la voz se le cortaba… «Chao yerno querido» eso había sido lo último que escuchó de la viejita.

    Llegué a Loxa y a casa (ojalá y otras hubieran sido las circunstancias) y busqué a mi mami… La encontré sentada en la silla del cuarto de la abuelita, llorando desconsolada, diciendo «te fuiste mi viejita, te fuiste mamita» y el alma se me desgarraba y se me caía como las lágrimas en los ojos… La abracé… y la traje a la sala.

    Mucha gente empezó a llegar y ayudarnos con los trámites y cosas… Yo tenía que escribir el parte en el que se cuenta a todos que alguien ha muerto… Que raro es ver todos los días a la muerte y a la vez cuando golpea tan cerca no puedes asimilarlo.

    Todo estaba listo para irnos a Sacapalca y cumplir el deseo de la abuela de ser enterrada junto a mi abuelo…

    Tantos años habían pasado desde la última vez que recorrí esa carretera…

    Sacapalca ya sin el abuelo duele mucho, muchísimo… Y duele más porque en ese lugar también murió mi hermano un dos de mayo… Y ahora llevábamos a la abuela… Era demasiado dolor, era demasiado!

    La gente llegaba con flores y abrazos… Con palabras de ánimo y fortaleza que son como una gota de anestesia en una herida de diez centímetros… Pero ahí estaban… Estaban como estuvieron también en los buenos momentos.

    Las horas se iban entre el calor intenso de un pueblo que pide a gritos un poco de atención… de inspiración… de chispa de vida…

    Volví a la casa de mis abuelos y que está llena de aromas que traen recuerdos e historias y tomé una foto del atardecer de un dos de mayo que en casa duele hace 27 años y que ahora duele el doble porque nos recuerda la partida de mi hermano y de la abuela…

    20130505-003213.jpg

    Las horas pasaban, el cansancio nos ganaba a todos, y la jornada aun era larga… Así que unas horas de sueño en la casa de uno de los grandes amigos para encontrarnos de frente con el siguiente día.