Categoría: comunidad

  • Día 288 (15-11-2013) una gran semana en el nuevo subcentro

    Siento la calidez de la gente, todos entran al consultorio sonrientes, saludan atentamente, me preguntan de dónde soy… Creo que les sorprende mi estatura (lo mismo pasaba en Patután), reímos u hablamos… No me siento incómoda, me siento contenta… Muy contenta.

    Mulaló está a los pies del novio Cotopaxi y aunque parece que el frío podría perforarme los huesos… Las tres chompas y el calor que me transmite la gente… Pues me permite mantener el termostato de mi cuerpo en buen estado.

    Hoy fue el último día de año rural de la enfermera de Mulaló… Así que decidimos cambiar el menú del almuerzo y compramos pollo horneado, torta helada y la siempre compañera Sprite (porque les gusta la Sprite en el subcentro).

    Le ofrecimos a «la licen» el almuerzo… La felicitamos por la culminación de este año y le deseamos lo mejor en su nueva etapa…

    Que días tan chéveres he tenido esta semana!!!

  • Día 287 (14-11-2013) No importa dónde vayas, pero importa mucho la actitud con la que lo hagas!!!

    Mulaló me gusta mucho, creo que cada día un poquito más.

    … Y no es que no extrañe a mi Patatús, sino que talvez no pensé que el cambio sería tan positivo.

    Se siente como familia en el subcentro de Mulaló, si nos vieran a todas (porque todas somos mujeres) sentadas a la mesa comiendo… Hablando de cada cosa, como si hace tiempo nos conociéramos…

    No importa dónde vayas, pero importa mucho la actitud con la que lo hagas!!!

  • Día 286 (13-11-2013) el acceso a transporte no es acaso parte de un sistema de salud?

    Ayer me pasaron este video, antes del enlace decía «podría interesarte», así que hice click… de repente me sorprendía el título del video «Ecuador cuenta con uno de los mejores sistemas de salud en el mundo», entonces seguí viendo, sorprendida, no lo niego, pero tenía que verlo para juzgarlo. Luego de hacerlo, pues recordé que cuando escuché que Ecuador estaba entre los mejores 20 sistemas de salud, escribí un post llamado «de verdad el sistema de salud del Ecuador está entre los mejores 20 del mundo?».

    Dejando de lado esto (por un momento), hablemos sobre el acceso a una institución de salud que tienen (o no) las poblaciones del Ecuador.

    Tomemos como ejemplo Patután que fue mi primer lugar de trabajo. Un subcentro de salud con un flujo de pacientes bastante elevado, con el suficiente personal de salud para abastecerlo, con servicios de medicina general, obstetricia, odontología, enfermería, vacunas. Hasta ahí todo se ve bastante bien, ahora hablemos sobre el acceso a transporte que tienen todas las personas que pertenecen a la unidad operativa de Patután. Para llegar a Patután existe una línea de transporte, la «Sultana de Cotopaxi», cuya parada final es la plaza central de Patután, o a veces la entrada a Patután porque «son las ocho de la mañana y hay que desayunar», sin embargo la gente llega a Patután en bus, otras pueden tomar un taxi, que presta los servicios hasta Patután, también hay otra línea de transporte que se llama «Citulasa» pero que tiene como última parada el barrio «La Calera» que está a varios minutos de distancia de Patután.

    En resumen, un paciente promedio, que decide ir a Patután a solicitar atención, debe pagar veinticinco centavos para poder llegar hasta el subcentro. Eso es una gran ventaja!

    Ahora, pasemos a Mulaló, que es mi nuevo sitio de rural. Para mi que vivo en Latacunga, llegar al subcentro implica, despertarme a las seis de la mañana, caminar hasta el terminal, tomar el bus que sale cada quince minutos y se demora alrededor de treinta a cuarenta y cinco minutos hasta llegar a la plaza central de Mulaló. El sector es bastante frío, mucho viento… las personas llegan a «ganar un turno» en la madrugada.

    En mi primer día de trabajo, le pregunté a Evelyn (otra compañera rural) si hay la posibilidad de agendar los turnos, para evitar que las personas madruguen o que tengan que esperar por horas hasta ser atendidos sino que les damos una hora y regresan para su cita, Evelyn y Miriam respondieron que es una gran idea, pero que no se podría aplicar porque las personas viven muy lejos y prefieren quedarse hasta que los atiendan, «hay gente que paga carrera para venir al subcentro». Yo me sorprendí, pero no dije nada más.

    Hoy tuve la oportunidad de hacer visita domiciliaria, primero fui a conocer a Leticia, que tiene 91 años, sufre de hipertensión, diabetes y hace unos días tiene tos. La revisé y conversé con sus familiares, resulta que su tos está relacionada con su acumulación de líquido, luego de explicarle a sus familiares cómo darle la medicación y qué hacer, me despedí y regresé al subcentro de la misma forma en la que fui donde Leticia, en el auto de una de sus hijas.

    Un par de horas después Evelyn me dice «me voy a la curación» entonces le digo que vayamos juntas, para conocer dónde es… Hace un par de meses el Área de Salud nos ayuda con los carros para ir hasta los sitios donde tenemos que hacer curaciones o entregar medicación, así que hoy el carro del área nos llevaría hasta el sitio donde se encontraba nuestra paciente.

    Me subí al carro, íbamos conversando y el tiempo seguía pasando y nosotros no llegábamos, de repente solamente se veían árboles, terrenos abandonados y florícolas (que son la fuente de ingreso más fuerte en Mulaló).

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    Decidí aprovechar el tiempo de recorrido para preguntar «¿cómo hacen las personas para llegar hasta el subcentro?» la respuesta me dejaría sorprendida! «a los pacientes a veces les resulta mejor salir a la carretera Panamericana e irse a Lasso o Latacunga, porque ir al subcentro de Mulaló les resulta muy lejos», yo estaba callada, y en los minutos de camino nada más veía la carretera y ningún carro aparecía, ni bus, ni taxi, ni auto… NADA.

    De regreso, encendí el cronómetro del teléfono para medir el tiempo que nos demorábamos desde la casa de nuestra paciente hasta llegar al subcentro.

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    Aproximadamente quince minutos de viaje, en carro propio fue lo que tardamos!.

    Ahora pensemos en los que no tienen bus, taxi, ni carro del área de salud, mucho menos carro propio… cuánto tiempo de caminata sería llegar hasta el subcentro? en la madrugada! cuán difícil es llegar hasta el subcentro, que la gente prefiere salir a la Panamericana para dirigirse a Latacunga o a Lasso que es el sitio más cercano.

    Entonces, dicho esto, volvamos a esta maravillosa nota que dice que somos parte de uno de los mejores 20 sistemas de salud DEL MUNDO!. Mulaló podría tener un hospital, con los mejores especialistas, con los mejores equipos, con toda la medicación… pero el único problema es que la gente no puede llegar hasta ahí.

    Podría estar equivocada, aunque no creo… pero si hablamos de sistemas de salud, eso también incluye medios de transporte y calidad de las vías para tener acceso a servicios de salud. Entonces por un lado tenemos lindas carreteras, pero no tenemos buenas unidades de salud… y por otro lado tenemos buenas unidades de salud, lindas carreteras, pero no tenemos medios de transporte.

    Aquí hablamos de recursos (otra vez), porque hay medicina en las perchas, hay médicos, enfermeras, odontólogos, auxiliares de enfermería… todos ganando sueldo, pero los pacientes no pueden ir al sitio donde trabajan todos ellos, entonces ¿cómo se justifica toda esa inversión?. La respuesta más rápida podría ser «que vayan a verlos», sin embargo eso también implica recursos y tiempo. Y como a los jefes les gusta mucho el número de pacientes, pues no alcanzaríamos sus metas… y tampoco generaríamos la salud que buscamos.

    En Patután, el nebulizador nos ayudaría mucho, en Mulaló nos ayudaría mucho un medio de trasnporte para los pacientes, para luego si darnos cuenta si necesitamos o no algo similar a un nebulizador.

  • Día 285 (12-11-2013) empezar con buenas energías

    Bien dicen por ahí que todo depende de la actitud que tengas para realizar ciertas cosas… eso es justamente lo que comprobé hoy! Llegué a Mulaló llena de energías, las que vine cargando desde Loxa…

    Los pacientes en el nuevo subcentro son muchos, sin embargo tienen esa actitud tan cariñosa, hasta ya me han dicho que no me vaya de ahí… como diría alguien «es que aún no te conocen a fondo».

    Estoy agotada, me caigo de sueño, de hecho duermo en el bus cuando voy y regreso del trabajo… a pesar de ese cansancio, siento muy buena energía en este corto tiempo en Mulaló… me agrada el ambiente.

    Hay que seguir, caminar, trazar una ruta…

  • Día 280 (07-11-2013) welcome to Mulaló

    Hoy empezaba la aventura, nuevo comienzo, nuevo subcentro, nuevos compañeros.

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    Despertar con tu felicidad, salir dispuesta a enfrentar el nuevo reto… Y de repente esa alegría te la quite en dos segudos tu jefa… Que triste! Que decepcionante es ver que eres simplemente un nombre más en el rol de pagos, una más de aquellas personas a las que las gritan y les faltan el respeto en nombre de la autoridad. Cómo se llamará esa patología? Esa en la que te conviertes en jefe y nada más importa… Ni el respeto, ni la caridad, ni la vida de otros.

    Era inevitable, me subí al carro que me llevaba hasta Mulaló, en silencio, pensando en la tristeza, en como este tipo de cosas poco a poco te van destruyendo esa ilusión, el cariño, las ganas… Eso de que te hagan sentir como un objeto, más que como un compañero de trabajo.

    Llegué a Mulaló, me limpié las lágrimas de los ojos y respiré profundo… Era momento de empezar! Y cuando todo parecía bien, me llega la orden que debemos atender MÍNIMO 32 pacientes. Que lástima siento al ver que la gente cree que los números son la realidad de un sistema, que triste es ver como nos toman como máquinas generadoras de recetas, papeles, informes… Pero eso… Eso no es salud, NO LO ES!!! Y me duele el alma en lo más profundo porque sí las cosas no cambian, entonces todo sigue siendo utopía.

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    Me voy a Loxa!!! Necesito salir! Necesito ir a casa. Me dicen que me descontarán 4 días de vacaciones por irme, estoy en ese punto en el que solamente necesito salir… Descansar, descansar de todo esto… Esto que me duele tanto y a lo que le he puesto tantas ganas.

    Esto de amar la profesión también ha sabido generar dolores, porque donde yo veo nuevas oportunidades, otros ven solamente números.