Autor: niches13

  • Día 50 (22-03-2013) Diagnóstico correcto!

    Seis días después, la tos sigue siendo mi despertador por las mañanas. Un baño de confianza y continuamos con la aventura.

    Llegar al subcentro y escuchar de todos un «buenos días doctorita» me llena de alegría, de ilusión, de energía. Nunca se las sorpresas que me traerá el día, pero definitivamente sentir el cariño de la gente me ayuda mucho a prepararme para todo.

    Entre la PC que se tarda en encender, las hojas, las recetas, los niños con tos, con gripe, los bebés que se ríen a carcajadas cuando les examino las caderas, las horas que pasan, el cansancio, el hambre, el sueño… entre todo eso, me es inevitable ver como minuto a minuto este sueño no es más un sueño… Soy médico, médico rural… soñando más sueños!.

    Para cuando iba a almorzar, llega Liseth, mi paciente a la que le diagnostiqué apendicitis aguda hace unos día y me dice «vengo a que me saque los puntos» y le sonrío y le pregunto «osea que si le atiné y era apendicitis?» y me extiende la mano con dos hojas…


    La primera parte es la referencia que yo hice, miren la parte final y el diagnóstico con el que egresó del hospital

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    Acaso no es una maravilla?

    Esta fue la alegría de mi día, mi motivo de orgullo, mis ganas de seguir, esa auto patada que te das para decirte «no es fácil y a pesar de eso lo estás haciendo bien».

    Y la yapa del día fue este pacientito que llegó con dolor abdominal y a pesar de todo, me regaló una gran sonrisa!

     

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  • Día 49 (21-03-2013) La ternura en las capacidades especiales

    Llevaba días pensando en que hace rato no sentía comodidad o alegría mientras realizaba la consulta, las bromas eran menos con los pacientes, la sonrisa de la Dra. Niche no se veía cada vez que la puerta se abría… y eso me dejaba un poco insatisfecha al final del día.

    Pero hoy, volví a sentir como cuando me senté en la silla de mi consultorio el primer día. Quizás fue porque al empezar el día no hubo round con alguien, ni malos entendidos, ni gente enojada. Así que desde el inicio de la consulta médica, me sentí como soy y así mismo traté a mis pacientes, nos hicimos bromas, nos reímos…

    Lo mejor de todo fue la llegada de Marlon, un niño de 9 años con capacidades especiales. Desde que llegó ya nos regalamos sonrisas, me mira y me sonríe como si nos conociéramos hace años, cuando en realidad nos hemos visto con hoy 3 veces. El momento más hermoso fue cuando me miró del otro lado del escritorio y de repente se pone de pie, viene a mi lado y me deja cargarlo sobre mis piernas… mientras yo hacía su receta y llenaba las hojas de su historia clínica le di una libreta y unos esferos, pero Marlon prefirió el corrector y el resaltador. ¿Que mundo tendrá Marlon? ¿será más tierno de lo que él es?, ¿»colecciona mariposas»?.

    Marlon hizo de mi día, un día perfecto! porque su vida me toca en lo más profundo de mi ser, porque cuando me mira sonríe como si de verdad lograra saber quien soy, porque me abraza, porque no tiene miedo, porque sonríe, porque aprende todos los días a vivir en un mundo que nadie diseñó para él, pero que él si logra diseñarlo a su manera.

    Hoy se celebró el Día Mundial del Sindrome de Down y recuerdo con inmenso cariño y admiración a aquellos cuya vida ha sido tocada por este cromosoma adicional, porque mientras muchos sienten pena, ellos sienten la bendición de ver un ángel todos los días…

    Aquí la foto con Miguicho! mi enano hermoso del Baca Ortíz que se pasó la mayor parte de su hospitalización chupándose el oxígeno, que en lugar de llenarle los pulmones, le llenaba de aire la pancita.

    miguel

  • Día 48 (20-03-2013) Practicando para cirujana cardiotorácica

    Eso de que «el mejor día de la semana es el miércoles sí señor» definitivamente queda para la publicidad de la lotería, porque hoy en lugar de ganarme el reintegro, pues me gané unos centímetros cúbicos extra de bilis.

    Media hora después de llegar al subcentro el primer round con la madre de un paciente, grito y más grito; más tarde malas caras, luego una entrevista para un canal local que ni siquiera vi en la caja boba… y entre todo la Pazhita (@mariapazza) me envía un DM que me alegraría el resto del día, claro si es que el chofer del bus al que me subí no me hubiese gritado.

    Lo que pasaría después solamente sería la cumbre del miércoles.

    Creo que a todos alguna vez en la vida nos pasó que alguien hizo algo que nosotros vimos y creímos que podíamos hacer. Yo más de una vez vi como me hacían un hueco en el pecho y me sacaban por partes el corazón… solamente hasta hoy (años después) me di cuenta que podría hacer lo mismo.

    Los cirujanos cardiotorácicos hacen eso, abren el pecho de la gente, con equipo especial, meten las manos y rebuscan hasta sacar… entre sacar casi siempre encuentran un corazón herido al que intentan salvar. Hoy creo que podría ser cardiotorácica porque puedo abrirle el pecho a alguien y sacarle el corazón de un solo tirón.  El problema es que hoy no he sacado un corazón enfermo, sino que he metido la mano en el pecho equivocado y he sacado un corazón que tardó varios años en sanarse.

    cardio

  • Día 47 (19-03-2013) Lleve su denuncia calientita

    Martes, aún enferma, 28 turnos sin contar emergencias ni curaciones, las llaves de farmacia y estadística reposando en la casa de la licenciada del subcentro, la gente diciéndome «no sea malita»… Luego de que logramos sacar las historias y entregar la medicación gracias al señor chofer del bus que nos trajo las llaves desde la casa de la «licen» hasta nuestro sitio de trabajo, sabíamos que el día se nos venía encima.

    Creo que pasó como a las once de la mañana, que mientras estaba en el consultorio con unos pacientes, alguien entra súbitamente (a veces ya no me sorprende eso), era el odontólogo que se sienta y me dice «doctora, me llaman del Área para decirme que les ha llegado una denuncia, de que no estamos atendiendo, que no hay enfermera y que hemos enviado a un poco de gente para que se hagan atender en Latacunga», yo me quedo en estado de espasmo muscular generalizado y antes de que conteste a lo que el doctor me estaba diciendo, suena el celular de nuevo y contesto, «Buenos, días! con quién tengo el gusto?» y era la misma encargada de talento humano que según me dijo llamaba para confirmar mi versión luego de recibir la denuncia. Mis respuestas fueron claras, educadas y explicativas: «tengo en el subcentro trabajando a los dos odontólogos, la obstetriz, la enfermera rural y yo… la otra enfermera está en una reunión en el Área» todo se terminó con un «muchas gracias doctora» y la doctora Niche deseándole un buen día a la señorita maravillosa de talento humano.

    Hace rato que vivo mi vida poniendo al resto como una parte muy importante, más cuando supe que quería ser médico, porque a partir de ese momento dije «mi vida no es mi vida, sino la de mis pacientes» y por eso talvez es tan difícil que el resto me entienda o entienda mi profesión, ni siquiera mis padres me entendían a veces cuando no contestaba el celular porque estaba en cirugías, o no alcanzaba a comer, o a dormir, o con las justas me cambiaba para ir a la universidad… Por eso lo de hoy no me afecta, no me afecta que vaya alguien a decir que no trabajo, que no cumplo, que no hago lo que tengo que hacer. Y no me afecta porque he visto cosas peores, que se fundamentan en mentiras.

    Mi trabajo no esta en tela de duda, porque yo no me lo permito, porque no va conmigo y porque me encanta, me ¡¡¡ENCANTA!!! tener autoridad moral para reclamar cosas.

    trabajo

  • Día 46 (18-03-2013) La doctora enferma

    El viaje de regreso a Latacunga fue fatal, escalofrío, fiebre, malestar, nausea, vómito… hasta que llegaron las seis de la mañana y bajé en la Panamerica para luego de eso tomar un taxi que me traiga al hotel.  Llegué destruída, cansada, con sueño, deshidratada… tenía media hora para dormir así que la aproveché y luego empecé la rutina de todos los días laborables.

    Los lunes son bastante copados de pacientes, sin embargo en este lunes, la paciente más golpeada era la doctora. Empecé haciendo una curación, el paciente fue operado de una colecistectomía (le sacaron la vesícula), pero no por vía laparoscópica, de hecho tiene una incisión debajo de la apófisis xifoides, que antes no había visto como parte de un procedimiento quirúrgico para cirugúa, en fin; cuando el paciente llegó, la herida estaba abierta por una «dehiscencia de suturas» lo que quiere decir que los puntos se rompen y la herida se abre. Hace algunos días ya lo revisé y le expliqué que es una herida que se irá cerrando poco a poco; hoy llegó con uno de sus hijos, el mismo que me dijo «doctorita, lo llevé a mi papi al centro de salud de Latacunga y pues me mandaron asustado, porque la doctora que lo vio me dijo que cómo es posible que no le pongan crema, o le cosan de nuevo, que lo manden al hospital» yo solamente me reía mientras escuchaba eso, entonces lo miro y le digo «de ley que le dijeron ¿quién será pues esa doctora? que no tiene idea de lo peligroso que es tener una herida abierta» el señor me mira y se ríe y me dice «sí doctorita, justo eso me dijo».

    No me sorprenden ese tipo de cosas, las vengo escuchando incluso en mi formación profesional, médicos generando malos comentarios de otros colegas, ganándose «clientela» de la manera menos honesta… El papel fundamental aquí es hacer del conocimiento tu mejor aliado y a la vez tu mejor respuesta, eso hice hoy, en primer lugar le hice saber al familiar de mi paciente que entiendo su preocupación y malestar, pero que lo que esa herida necesita es agua y jabón sobre la herida y eso se irá cerrando con el tiempo, no se puede usar suturas porque se abrirían de nuevo porque la piel no está lista para recibir puntos, también contarle que el paciente permanece con tratamiento antibiótico que evita la infección… y aclararle que el problema solamente está en la piel y que el resto de planos están completamente suturados así que los órganos no corren riesgo. Una vez que le expliqué todo esto, el señor me miró y dijo «ahora si me deja tranquilo, porque me explicó todo lo que yo no sabía».

    El día fue cansado y de verdad me sentía enferma, a un punto que me quedaba dormida llenando hojas, continué mi medicación y también la atención de mis pacientes.

    Hoy he recibido GRANDES alegrías! y eso, eso hace que la tos, la gripe, el malestar casi ni existan.  Porque tengo el alma llena de ilusión y alegría!

    Hoy suena en mi mente de nuevo «La edad del cielo»