Autor: niches13

  • Día 80 (21-04-2013)

    La vida es eso que te pasa mientras se te acaba el domingo… Hoy he recorrido aquellos rincones a veces olvidados de la historia de mi vida… Los recuerdos de lugares, canciones, sabores, la historia de aquellos amores, de los dolores, de las alegrías…

    Hasta he llegado a un lugar especial… Y también he ido a ver cómo avanza la obra del nuevo centro de salud de Patatús… Me alegra ver cómo ha avanzado, el sitio es inmenso, me llena de ilusión… Hasta me imagino ahí, trabajando, viviendo, compartiendo con la comunidad…

    Falta tanto tiempo… Y hay muchas cosas por hacer!

  • Día 79 (20-04-2012) las nostalgias

    Vagancia total! Es el resumen del día… Pero esa es en definitiva la razón de existir del sábado.

    Desconectarse del mundo, conectarse de nuevo… Así básicamente…

    Que chévere que ha sido poder volver a escuchar hoy el primer podcast de la segunda temporada de LoxaEsMas, después de tanto tiempo dormidos, pues solamente escuchar la intro ha sido sumamente emocionante… Se viene la segunda temporada, a pesar de la distancia, el podcast me hace sentir más cerquita de mi Loxa, me recuerda al colectivo, a los amigos, las reuniones, a todo lo alcanzado con un poco de soñadores que decidieron hacer…

    Quisiera una biela en el Viejo Minero, compartir con mis amigos… Tengo ganas de estar en casa…

  • Día 78 (19-04-2013) hoy aprendí

    Hoy viví y aprendí eso que pensé que tardaría más tiempo en aprender y sentir… Eso que un médico hace parte de su vida… Cuando tu vida ya no es tuya sino que se convierte en la vida de tus pacientes… Cuando el tiempo no es tuyo sino que ese tiempo se lo regalas a aquellos que llegan a ti para que los ayudes… Aunque eso sacrifique tus planes…

    Y a pesar de que esto suene a tristeza… Soy feliz porque me gusta la vida que escogí y que Dios me permite vivir!!!

    Tengo todo menos tristeza! Tengo felicidad!!! De compartir mi vida con gente que nunca he conocido pero qe me llena!!!

    Siento cansancio y dolor de espalda

  • Día 77 (18-04-2013) «amar la trama más que el desenlace»

    Talvez hoy ha sido de los días más rutinarios que he tenido en estos setenta y siete días, ni siquiera puedo decir que fue cansado, sino que fue como diría mi gran amigo Alain Chaviano «lineal»… Las infecciones de vías respiratorias son el pan de todos los días, de TODOS! en la vida llegué a pensar que el Paracetamol sería el elemento y a su vez medicamento fundamental de mis días.

    Los enanos no lloran casi nunca cuando los examino y eso me gusta porque me hace el trabajo más fácil y porque a ellos se les olvidan los traumas, a eso sumarle el adhesivo de estrellita que les dejo en una de sus manos, es como el combo perfecto.

    Los bebés, ellos si que me derriten, son tan indefensos, enanos, frágiles y llenos de risas. Los examino con cuidado, los cargo para escucharles los pulmones y no tener que girarlos a un lado y a otro y si también es para cargarlos un ratito y reír con ellos.

    Hoy tuve la oportunidad de ver un caso interesante, llamo al siguiente paciente y entra una mamá cargando a un enano de unos dos meses, acude por el control mensual, así que luego de preguntarle si ha habido novedades con respecto a la salud, alimentación o conducta del bebé, procedo a examinarlo, entonces sigo un patrón que uso para el examen físico, desde la cabeza hasta los pies… entonces llego a los genitales del enano de dos meses de vida, primero le muestro a la madre cómo debe bajar el prepucio para la limpieza y reviso los testículos, entonces noto algo raro, solamente palpaba uno, me tomé más tiempo para no apresurar mi diagnóstico, pero, nada! este pequeñín tiene «criptorquidia» (testículo no descendido), así que le explico a la madre el procedimiento a seguir que consistía en este caso en darle una hoja de referencia para el Hospital de Latacunga en donde un especialista (cirujano) lo valore nuevamente y proceda al tratamiento que es quirúrgico, para solucionar el problema.

    De verdad me alegran estas cosas, cuando pones a prueba tus conocimientos, tomas decisiones, a veces dudas, no sabes qué hacer o cómo actuar, luego te serenas y ves entre esos «doce segundos de oscuridad» aquellos años de tu vida que los pasaste entre libros y malas noches, entonces… solo entonces ves aquella luz que te ilumina en lo que debes hacer.

    Cada día que pasa, me doy cuenta que el camino recorrido ha valido la pena… y aunque a veces dolieron muchas cosas para poder llegar aquí… una vez que he llegado, nunca fui tan feliz!

  • Día 76 (17-04-2013) saliendo de la comodidad del subcentro

    En la mañana antes de empezar la entrega de turnos, llegó una señora y me dice «doctora quisiera preguntarle si es que para que usted me ayude viendo a un señor cieguito que pasa en la casa y no puede caminar, necesito coger turno o no?» entonces le pido que me explique de quién se trata, luego de recibir una breve descripción del caso, le pedí a la licenciada que entregue menos turnos para la tarde y le dije a la señora que vuelva al subcentro a eso de las tres de la tarde para irnos juntas a ver a don Avelino.

    Durante las primeras horas de la mañana, los pacientes iban y venían, hasta que llegó César quien entró con la nieta Gabriela y la esposa, César no puede caminar muy bien, por una enfermedad que tiene en sus articulaciones, así que se sentó en la silla y su nieta estaba junto a él… no pude evitarlo, mi pensamiento se fue directamente a mi abuelo… yo también lo acompañaba a las citas con el médico… yo tenía la edad de Gabriela cuando lo hacía… le pregunto a César ¿es su nieta? y la mira, la acaricia y me dice «si doctorita, es mi compañera!» yo que soy una llorona de campeonato, no pude evitarlo y mientras los ojos se me llenaban de lágrimas le dije «me recuerdan a mi y a mi abuelo» entonces respiré profundo… y seguí…

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    Las horas pasaban hasta que llegó la tarde y con la tarde la media hora de almuerzo, para luego volver al subcentro y seguir con lo establecido, entre eso estaba ir a visitar a Avelino en su casa.

    Mientras caminaba para llegar donde Avelino, recordaba mi época de misiones, el panorama es tan parecido independientemente del sitio donde estés, perros, caminos llenos de polvo, pencos, piedras, cesped, casas de adobe… y ahí estaba, la casa de Avelino…

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    Entro y veo un hombre de unos 80 años aproximadamente, sentado en una silla, con un gato reposando sobre sus pies, con la mirada en algún lugar, un lugar que no conozco, que talvez ni el mismo conozca… Avelino es ciego, pero a pesar de eso, sus ojos estaban mirando algo, lo sé.

    Me acerqué y le hablé, «don Avelino, soy la doctora, vengo a verlo porque está enfermito, ¿qué le pasa?» y entonces me cuenta que le duele la garganta y el cuerpo, que le molesta mucho… lo examiné y todo mostraba una faringitis… llevé medicación que podría haberme ayudado y además las pastillas de la presión que suele tomar… conversaba con él, me acerqué a hablarle, siempre miré a sus ojos tratando de entender qué es lo que mira cuando mira donde mira, una nube blanca cubría sus ojos, pero su atención estaba en mis palabras… me pregunto si se imagina como será la doctora que le habla y le dice cosas.

    De regreso, tomé el bus hasta casa, esperando entre el tremendo viento, el polvo tan característico del sitio, mirando a la gente trabajar en el que es definitivamente el trabajo más común «la bloquera», mientras esperaba pensaba en cuanto me gusta eso de poder ir a visitar en la comunidad, caminar por ahí, ver un perro y pensar si va a ladrar o existe la posibilidad que te muerda… ver la vida desde fuera de la comodidad de un subcentro… ver la verdadera vida de la gente que vive en una comunidad rural.

    Hoy salí por lo menos unas horas de la comodidad del subcentro, hoy sentí que realmente estaba en la rural, hace varios meses tuve la oportunidad de ir a ver a don Mariano en su casa para hacerle una curación… hoy conocí a alguien más, conocí a Avelino e intenté ver por medio de sus ojos aquella realidad que a veces olvido que está más cerca de mi de lo que imagino

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