Categoría: Ecuador

  • El post que le faltó a #ruraleando

    El post que le faltó a #ruraleando

    Uno de mis objetivos cuando empecé #ruraleando era vivir con la comunidad. Eso me permitiría involucrarme un poco más con sus necesidades y también me permitiría establecer lazos con los habitantes.

    Mi primera pregunta después de que me notificaron que mi Centro de Salud sería Patután fue «¿hay residencia para el médico?». La respuesta fue «no hay pero en abril le entregamos el nuevo Centro de Salud y ahí sí hay residencia».

    Decidí vivir en un hotel hasta que me entreguen el Centro de Salud.

    El 14 de febrero del 2013 se inauguró en Cotopaxi el primer Centro de Salud tipo A «Loma Grande«. La inauguración estuvo a cargo de la Ministra Carina Vance, así que cuando la vi aquella tarde del 14 de febrero me dije lo siguiente:

    «El día en que la Ministra venga a inaugurar el Centro de Salud de Patután yo juro que me tomaré una foto con ella. No puedo terminar mi rural sin una foto con la Ministra en el nuevo Centro de Salud»

    Pero los meses pasaron y llegó febrero del 2014. Me fui de Patután. Me fui con esos dos pendientes en mi vida. Ni se había inaugurado el Centro de Salud ni tenía foto con la Ministra Vance aunque para ese momento la Ministra ya conocía de #ruraleando libro y había aceptado escribir el epílogo del libro.

    Al irme les dije a mis compañeros de Patután que volvería cuando sea la inauguración de Centro de Salud de Patután. Pero esa fecha no llegaba y mi vida tomaría un camino diferente.

    Desde abril empecé con un reto nuevo en mi vida. Le di una oportunidad a la Salud Pública simulando ser yo aquella chica que le da una oportunidad a alguien que muere por ella. Han pasado seis meses y me he enamorado de la Salud Pública y ahora es ella la que me da oportunidades todos los días.

    Y entre todas las oportunidades que me ha regalado está cumplir uno de los pendientes de #ruraleando. En el mes de agosto asumí la responsabilidad de ser por unos días Directora Distrital de Playas. Todo era nuevo en el sentido de llevar las riendas de un distrito y mostrarle al equipo la necesidad de trabajar para construir un sistema de salud.

    El viernes 1 de agosto los directores distritales de Guayas Rural nos reunimos con la Ministra Vance y almorzamos con ella mientras le contábamos sobre el trabajo que se ha realizado en cada uno de los distritos. Almorzar con la Ministra era lo que se me repetía mil veces en la mente. Yo había añorado tanto tiempo una foto con esa mujer a la que he admirado y de repente me dicen que almorzaré con ella. Aún siento en el rostro la sonrisa con la que me desperté aquella madrugada mientras viajaba a Bucay.

    Llegó el tan esperado almuerzo. La ministra entró y empezó a saludar a todos acompañada de mi jefe grande. Mis rodillas temblaban y el corazón latía fuerte. Cuando llegaba mi turno de ser presentada el jefe grande se tomó más tiempo para presentarme y lo primero que le dijo a la Ministra fue «señorita Ministra, ¿usted se acuerda de #ruraleando?». La Ministra se detiene a pensar y dice «claro que lo recuerdo». El jefe grande le dice «le presento a la Dra. Denisse Calle. Ella es la que escribió #ruraleando y es parte de nuestro equipo». Entonces en un minuto hablamos sobre lo mucho que le gustó la iniciativa y sobre lo lamentable de que nuestras dos citas previas no se pudieron concretar. Una hora más tarde yo cumpliría uno de los pendientes de #ruraleando.

    IMG_2838.PNG
    01 de agosto 2014 con la Ministra Carina Vance en Bucay

    Ya me sentía bastante afortunada con todo lo vivido. Pero el trabajo y el compromiso por mejorar el Sistema de Salud siguen y no se detienen. Los retos cada vez son más grandes. Así que hay que seguir y eso hemos hecho. Seguimos haciendo camino.

    Un mes y dos días después de aquella foto, como si ya la Salud Pública no me hubiese regalado suficiente, encontraría la invitación pública a la inauguración del Centro de Salud de Patután.

    Tenía que ir a  Patután. Tenía que volver para ver con mis ojos aquello que había soñado. Tenía que volver para compartir la alegría con la gente, con mis compañeros. Tenía que volver para darme cuenta que el trabajo fuerte y a veces desgastante que hacemos en Salud Pública vale la pena por productos como estos. Pero sobre todo tenía que volver porque parte de mi vida se quedó ahí, en Patután, en mi Patatús como le llamaba.

    Metí pocas cosas en la mochila y fui al terminal. La aventura empezaba. No sabía ni qué bus tomar, solamente sabía que tenía que llegar a Latacunga porque el resto de la ruta ya me la conocía.

    Para no perder la costumbre decidí tomar el bus «San Felipe – La Calera» cuya última parada es Patután. Y como buena costumbre me tocó correr detrás del bus para que no me deje, así como me pasaba en #ruraleando. Las lágrimas se me caían de la emoción, sentía como si no me hubiese ido nunca.

    Las autoridades de Salud y las de la comunidad estaban reunidas. Yo no le había dicho a mis compañeros que iba. Así que cuando Paola hablaba presentando el evento yo me aparecí y no pudo decir mucho.

    Solicité que me permitan hablar. Al inicio lo único que hice fue llorar, estaba emocionada. Ese era nuestro sueño y yo había viajado para verlo hecho una realidad. Miré a la Ministra y le dije «señorita Ministra aquí se escribió #ruraleando«. Entonces ella empezó a aplaudir. Y de repente mis compañeros lloraban, yo lloraba. Bien dice El Principito que «es tan misterioso el país de las lágrimas».

    Al iniciar el recorrido hacia el nuevo Centro de Salud, la Ministra se detiene, me saluda y me dice «¿por qué haces llorar a todos? Vamos a que conozcas tu Centro de Salud». Abracé a mi compañera Pao y nos fuimos llorando de alegría.

    Desde el 3 de abril de este año he pasado días y noches trabajando con un equipo para mejorar la Salud Pública. Y todos los días hay algo que hacer, algo que mejorar, algo que crear. Todos los días hay una falla, un error. Por esa falla y ese error se borran todas aquellas cosas construidas que han involucrado más que horas laborales. Yo aún veo fallas y a veces también me canso porque parece que aramos en el mar. Parece que nada mejora o que nada avanza.

    Entonces caminas veinte pasos y encuentras un Centro de Salud que en este caso se llama Patután y te das cuenta que todo ese sacrificio y trabajo valen la pena porque de a poco construyen. Porque te das cuenta que es posible ofrecerle a la gente algo mejor. Porque te das cuenta que el verdadero pago a tu trabajo es mirar las sonrisas y los ojos brillantes de las personas que ahora tienen algo que merecieron siempre.

    Al entrar respiré cada espacio de ese lugar, admiré cada esquina. No podía creerlo, aún no lo creo. No dejaba de repetir lo hermoso que era lo que veía. ¡Cuánta felicidad en un instante!.

    Un Centro de Salud tipo B cumple con las siguientes características:

    • Población asignada de 10.000 – 25.000 personas
    • Consulta General
    • Enfermería
    • Odontología
    • Urgencia
    • Laboratorio
    • Imagen
    • Rehabilitación
    • Farmacia

    Este era hasta hace meses el Subcentro de Salud Patután

    patatús-1

    El después se lo dejo a ustedes. A lo mejor y puedan sentir lo mismo que yo sentí al cumplir mi segundo pendiente de #ruraleando.

    image_14 image_13 image_11image_9image_5 image_6 image_10image_4image_7 image_8 image_3 image_2

    Y aquí con mis pacientes, con los amigos de #ruraleando y con mi querido cholito Juan Andrés Chuchuca que está como Director Nacional de Primer Nivel y fue quien me ayudó cuando empecé a trabajar con Salud Pública

    Con nuestras pacientes de siempre
    Con nuestras pacientes de siempre
    Dr. Juan Andrés Chuchuca. Director Nacional de Primer Nivel (S)
    Dr. Juan Andrés Chuchuca. Director Nacional de Primer Nivel (S)
    IMG_0565
    Mis amigos de #ruraleando. Pauly, Dr. Tarco y Pao
  • Hasta siempre Juan Martín

    Hasta siempre Juan Martín

    Nunca me han gustado esos discursos que da la gente cuando alguien ha muerto.

    Este no es un discurso sino que de alguna forma necesito aplacar esta tristeza que me embarga, que me mantiene llorando desde las cinco de la tarde.

    Ni siquiera escribo esto para él, lo escribo para mi.

    Me pasé meses interactuando con Juan Martín y solamente hasta hace un par de semanas descubrí que sus ojos eran del color de la esperanza.

    Todo empezó por un follow en twitter. Este medio que a veces parece tan impersonal me regaló la oportunidad de conocer a una persona extraordinaria. La salud pública sería el vínculo. Yo era aún una médico rural escribiendo #ruraleando y él ya había caminado tanto por este sendero.

    Llegó a mi vida para compartir la misma ilusión por cambiar la salud pública de este país.

    Twits entre nuestras cuentas y comentarios en nuestros blogs. Así compartíamos lo que pensábamos con respecto a diversos temas.

    Siempre quise conocerlo. Tenía la ilusión de sentarme junto a él un día y hablar por horas de lo apasionante que es la Salud Pública. Con suerte podría darle un abrazo y agradecerle por su ayuda.

    Sospeché que era alguien importante en el sistema de salud. Mi actual actividad laboral me permitiría confirmar mi hipótesis. Su nombre era Juan Martín Moreira, era el mismo que firmaba un poco de documentos importantes que yo tenía que leer para ponerme al día con mi  nuevo trabajo.

    Mi jefe grande me dijo alguna vez lo siguiente:

    Hay que tener la humildad de entender que cambiar el mundo no implica necesariamente que alcancemos a ver los resultados o disfrutar de ellos.
    Recuerde q Moisés tuvo la misión d sacar al pueblo de Egipto, pero el no fue quien entró a la Tierra Prometida ni disfrutó de ella.
    En pocas a unos nos toca trabajar para conseguir el objetivo y a otros disfrutarlo. Eso depende de la Voluntad de Dios, así que a disfrutar de este momento.

    Hoy que los ojos verdes de Juan Martín se cerraron anhelo con todas las fuerzas de mi ser que no lo hayan hecho sin ver que su trabajo y su paso por esta vida no fueron en vano. Que aunque no pudo ver aquello que tanto añoró (un mejor sistema de salud, un trasplante de pulmón, ciclovías en el país…) no quiere decir que no haya dado los primeros pasos para lograrlo.

    Hoy perdí a Juan Martín. Perdí a alguien a quien admiré inmensamente, a quien quise por sus sueños y por su lucha. Perdí a alguien a quien nunca pude siquiera estrecharle la mano, ni siquiera pude mirar sus ojos verdes.

    Pero caminamos por el sendero del mismo sueño de los mismos ideales. Desde algún lugar verá todo aquello que sembró.

    Hasta siempre mi querido Juan Martín.

  • La Salud Pública como aprender a escribir

    ¿Recuerdan la primera vez que empezaron a trazar líneas para aprender a escribir?. Siempre había una mano ayudándonos a sostener el lápiz, a recordar la forma de las letras. ¡Qué feas nos salían al inicio!. Pero poco a poco todo tomaba forma hasta que un día nuestra mano empieza a escribir y escribir bien.

    Hace una semana empecé un recorrido por los puestos, subcentros y centros de salud de una provincia del país. El objetivo de esa semana intensa de trabajo era acompañar al personal que trabaja en cada una de las unidades operativas. Acompañar es tan diferente a supervisar y creo que esa es una de las partes en la que estamos fallando como Ministerio de Salud.

    No hay nada que me guste más que conocer a las personas que día a día hacen cosas que nos permiten cumplir objetivos grandes. Ese trabajo silencioso desde cualquier rincón refundido del país, ese trabajo es el que nos falta valorar.

    Cuando escribía #ruraleando una de mis quejas más frecuentes era la carga laboral y el poco interés por parte de los jefes para con el personal que trabajaba en cumplir sus peticiones. Durante esta semana he visto el mismo problema con los médicos y enfermeras de otros lugares.

    Desde el inicio del viaje yo sentí la necesidad de verme como esa mano que ayuda a trazar líneas. Eso quiere decir que mi mano tendría que acoplarse a la mano y comodidad de la otra persona, de escuchar lo que pasa, de saber lo que se puede hacer, de saber hasta qué punto usar mi mano para ayudar al otro a que comprenda el trazo. Pero lo más importante de todo era mostrarle a la otra persona las razones fundamentales por las que escribir es tan importante.

    Necesitaba hacer algo que no hicieron conmigo y que estoy segura que tampoco lo hacen con muchas personas, mostrar respeto.

    Recordar los pasos dados para llegar donde estoy me permite entrar a las unidades operativas con una sonrisa y un saludo tan simple como «buenos días». Es inevitable sentir la tensión de la gente cuando llega alguien que representa una «autoridad».

    Había mucho por revisar y establecer, pero no iba a caer en algo que refuté durante mi año de rural. No iba a llegar a dar órdenes y decir «quiero que hagan esto y me lo entreguen para ayer». Tenía que buscar una forma en la que ese trabajo se vea tan importante para la gente como lo es para mi.

    Dos horas y media sentada en cada unidad operativa, hablando con las personas, riendo, contando experiencias, respondiendo preguntas, explicando las razones por las que realizamos cierto tipo de trabajo. Relacionando cada nuevo instrumento de datos con los objetivos y con cada programa. Me sorprendía al ver los rostros de las personas con las que hablaba. Era como si sintieran que alguien por fin les hablaba con respeto y explicaba las cosas con calma.

    Cincuenta y cuatro unidades operativas visitadas por cuatro equipos, en cinco días. El objetivo: acompañar. La meta: hablar el mismo idioma en salud. Los recursos: respeto, empatía y matrices estandarizadas (en ese orden).

    Soy nueva en esto pero siento tanta esperanza que las cosas pueden cambiar. La clave del éxito (creo yo) es inspirar a conseguir objetivos y convencer a las personas que su trabajo y sacrificio por más pequeño que se vea, es lo que nos permite llegar a la meta.

    Creo que el camino es largo, pero como decía Steve Jobs «a lot of times, people don’t know what they want until you show it to them» (Muchas veces la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo muestras).

    Hemos dado el primer paso. El resto será similar al cuidado que necesita un árbol después de ser sembrado.

     

  • La salud pública después de #ruraleando

    Hablar de Salud Pública en nuestro país no es tan fácil ni tan simple como suena. La mala remuneración económica y el escaso reconocimiento al trabajo permanente realizado detrás de los grandes escenarios hospitalarios, son talvez los factores causantes de que la Salud Pública sea la última rueda del coche en nuestro país.

    La imagen que tenemos de un médico es la misma para todos: un mandil blanco, un fonendoscopio alrededor del cuello y un hospital o centro de salud por el que recorren todos los días. Pero el médico salubrista pasa desapercibido siempre, porque va vestido de civil. No lleva nada en su vestimenta que nos sugiera que ha estudiado años para hacer lo que hace. No lo reconocen, no solamente por su vestimenta sino porque casi nadie toma en cuenta la relevancia de su trabajo que permite que aquellos médicos con mandil y con fonendoscopio tengan todo lo necesario para cumplir con su labor.

    Hace un mes empecé a trabajar en Salud Pública. Diariamente aprendo algo, pero sobre todo veo cosas que no lograba ver mientras escribía #ruraleando. No las veía porque mi realidad era distinta, porque yo estaba en un subcentro pidiendo que las cosas cambien. Solamente hasta hoy puedo ver que ese mismo clamor lo tienen aquellos que se encargan de generar un sistema de salud que nos permita a todos avanzar.

    Durante esta semana estuve haciendo recorrido por una de las provincias que corresponden a la Coordinación Zonal a la que pertenezco. Viajar por carreteras peligrosas y destruidas me hacen pensar que hay mucho aún que está pendiente y que nos daría una mano para mejorar la salud de aquellos a los que les toca caminar por horas para llegar a un subcentro de salud.

    Cuatro días y tardes entre carreteras, subcentros y centros de salud. Es inevitable regresar unos meses y verme en uno de esos lugares. Trabajando desde abajo para causar un pequeño impacto en la salud.

    Hay algo fundamental para lograr que las cosas funcionen y es trabajar para que eso pase. Es más o menos como aquel hombre que en su momento vio la necesidad de crear fuego, entonces tenía todos los materiales para que su experimento funcione, sin embargo nada pasaría si es que él no causara la chispa.

    He visto centros de salud que piden a gritos recursos económicos para comenzar cambios en infraestructura, pero su personal aún no tiene el compromiso de cumplir con las normas establecidas para programas específicos. Entonces de qué serviría todo ese dinero si nada más lo que veríamos es un elefante blanco.

    Las fallas administrativas han llegado a sorprenderme. Y hasta me han hecho pensar en aquellas fallas que tuve cuando era médico rural. Los recursos bien manejados, los espacios bien distribuidos, las medicinas bien prescritas. Todo eso hace la diferencia. El problema está en que no siempre podemos visualizar eso claramente. No hasta que ves todo desde el otro lado de la gestión.

    Subcentros de salud que siendo más pequeños trabajan de maravilla. La población ha sido censada, las mujeres embarazadas de riesgo están controladas, los niños con desnutrición tienen seguimiento estricto. Otros centros de salud han llegado a implementar salas de terapia física y rehabilitación manejando el presupuesto que les han otorgado. Equipos trabajando en una comunidad establecida, conociendo la realidad de la población, yendo donde están los problemas, no esperando a que los problemas vayan a golpear la puerta del centro o subcentro de salud.

    Durante esta semana solamente una cosa me da vueltas. ¿Cómo lograremos que nuestra gente quiera generar la chispa?. ¿Cómo hacer que sientan ese compromiso como suyo?. ¿Cómo hacer que se enamoren de la Salud Pública?.

    Si logramos solucionar las preguntas hechas. Podría decir sin miedo que un día no muy lejano, ser salubrista sería más o menos como ser el ganador del Oscar a mejor director. Porque no importa si sales en la película, pero importa mucho lo que hagas detrás para que la gente vea y disfrute lo que ve.

    recorrido Bolívar

  • ¿Qué significa el «Estado de Emergencia» en un hospital?

    Hace un par de meses fui parte del Hospital de Niños Baca Ortíz.  No es fácil entrar, hacerse espacio entre la gran cantidad de gente que acude en busca de atención por Consulta Externa, porque el servicio de Emergencia siempre tiene gran demanda de pacientes.  El año pasado, en Agosto, la revista «America Economía» publicó lo siguiente «Ecuador declarará estado de emergencia en la salud pública». Pero ¿qué nos traería un estado de  «Emergencia»? ¿de qué se trataría?, ¿realmente se verían nuevos cambios?.

    Solamente en el Hospital de Niños Baca Ortíz vivimos la aventura de tener que sacar a los niños (con tanques de oxígeno y sillas de ruedas) a hacerse las radiografías en la Clínica que está frente al hospital, usar el ÚNICO de tres ascensores que existen donde suben y bajan desde basura, ropa, comida y personas.  Pero esto: «Una niña cae por ducto de ascensor dañado en el Baca Ortiz» captaría definitivamente la atención de todos.

    Días después llegó la comisión del Ministerio de Salud con el entonces Ministro Chiriboga, el Presidente Correa, sus agentes de seguridad.  «Recorrieron el Hospital Baca Ortíz» ocuparon el ÚNICO ascensor, la gente gritaba sus reclamos, y entonces??? Correa exigió se den más turnos por consulta externa (que alguien le explique que esa no es la solución), así como la renuncia de la directora del hospital y los administrativos.  Horas después Chiriboga también se iba del gobierno de «La Revolución Ciudadana» «David Chiriboga renuncia como ministro de Salud».

    A inicios de Marzo salí del Baca Ortíz, para eso ya teníamos nueva ministra, nueva directora, nueva administración, nuevos equipos de Rayos X y los tres ascensores dañados.  Por ende los niños con o sin oxígeno, en cama, en silla de ruedas… TODOS subían y bajaban por las gradas del hospital cargados hasta de cuatro personas, al igual que la basura, la ropa, la comida.

    Increible ¿verdad? pues miren lo que publicó diario «El Comercio» este sábado 17 de Marzo (14 meses después de declararse el «Estado de Emergencia en Salud»)  «El estado de emergencia en la Salud no soluciona los problemas de los hospitales públicos» y esto es lo que fue la primera plana de hoy 19 de Marzo «14 meses de emergencia hospitalaria no alivian al Abel Gilbert Pontón»