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  • Día 56 (28-03-2013) Simulacro, inventario y visita del gran jefe

    Hoy era el día esperado, bueno no tanto porque el dichoso simulacro nadie lo esperaba, pero ni modo, ya toca.

    Los niños listos, emocionados, y empezó todo con la llamada de auxilio de uno de ellos… Correr, dar órdenes, hasta RCP, sacar al enano y darle un pequeño paseo en ambulancia, mientras el resto tomaba el no tan delicioso suero oral por amor al arte jaja, me acuerdo y me río!

    Luego de la atención a algunos pacientes, revisarlos, prescribirles medicación y llenar las hojas… era hora del tan esperado (por mi) inventario. Me preocupa que la medicina no se encuentre en las perchas pero si en las hojas de conteo, en unos meses me entregan el nuevo centro de salud y la verdad quiero entregar las cosas en regla y bueno, tampoco quiero pagar por errores ajenos.

    La experiencia de ser jefa tiene de todo, usualmente no me gusta, pero hoy aprendí algo, el ejemplo y lo buenas que se pueden poner las cosas cuando tu les pones buena energía. Hice sorteo para que tres arreglemos las historias y otros tres contemos medicación… Me tocó el conteo y el resto se resume en risas, carcajadas, bromas y un bien ambiente; que fácil es para un jefe decir «hagan» pero lo mejor es decir «hagamos» eso aprendí hoy que me gusta ser jefa cuando puedo hacer cosas con mi equipo de trabajo.

    Durante el conteo de la medicación, llega hecho una gacela una de las enfermeras con las que trabajo y me dice «son los del Ministeriooooo!» yo le respondo «cuando entren les decimos que estamos en inventario» y me dice «noooo Dooooc!!! Está afuera el doctor que vino esa vez, salga y dígale que si estamos aquí!» entonces salgo y ZAS! El doctor Itamar Rodríguez en la puerta! Osea EL JEFE DE JEFES! Y yo dije «santa cachucha! Abrí la puerta y luego de un interrogatorio por parte de él le expliqué lo que hacía, entonces me dijo que para la próxima no cierre la puerta, me dijo que lee el #ruraleando y me sentí muy halagada, después de un gran abrazo se fue y yo seguí contando patilludas y ordenándolas con mis mañas de «etiquetas al mismo lado», tengo la ilusión de que eso dure por lo menos un día… pero tengo mis dudas.

    He escrito desde el bus rumbo a Loxa con la alegría de lo que voy viviendo en esta aventura y con la ilusión de volver unos días a casa para como esponja absorber todo aquello que hace que siempre quiera volver, pero sobre todo lo que me hace lojuda.

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  • Día 53 (25-03-2013)

    Los lunes siempre casi siempre son inesperados, no sales del descanso o la pereza del fin de semana y ZAS! Es lunes de empezar de nuevo.

    Hoy llegué tarde al subcentro porque mientras esperaba el bus en la parada de siempre, minutos después y frente a la cara de una señora que tiene un negocio de venta de periódicos, no pasaba mi bus… Luego de esperar más tiempo y gracias a que la señora no pudo decir algo como «vea pedacito de pendeja, los buses no están pasando por aquí sino más allá» decidí caminar y bueno, la vía estaba cerrada, logré subir al bus, pero ya era tarde para llegar a tiempo.

    Hoy tocó charlita porque ayer fue el «Día Mundial de la lucha contra la Tuberculosis» así que mientras la gente estaba en el subcentro con ansias de que empiece la consulta, yo empecé mi charla informativa para luego hacer el respectivo y obligatorio informe para el Ministerio de Salud Pública. No llené a la gente de palabras que no entendería, esto no era una clase de la U, les conté lo que es la enfermedad, cómo se pueden dar cuenta de si la tienen y qué es lo que tienen que hacer. Una vez terminada la charla, empezó la consulta.

    El cansancio, la rutina, las enfermedades de siempre, los medicamentos de siempre… Pero los rostros son distintos, cada día conozco a alguien nuevo, cada día las risas son por situaciones diferentes, pero casi siempre hay risas… Casi, porque hoy por ejemplo no tuve un round pero si una conversación con los familiares de una paciente que hace 8 días llegó hecho papel de pálida y deshidratada porque apenas estaba enferma otros ocho días, pero que hoy tenía turno en la mañana conmigo y decidió no ir porque ella estaba de mal genio, de repente el genio se le mejoró en la tarde, para cuando yo tenía un montón de pacientes que atender, así que mientras los familiares me decían el ya clásico «no sea mala Doctorita, atiéndala» el resto de mis pacientes esperaban su atención programada. No atendí a la paciente, les pedí que tomen otro turno para mañana y que la traigan junto con la hoja de contrareferencia del hospital de la atención en emergencia de aquella vez.

    De regreso a casa decidí ir a buscar pasaje para viajar a Loxa este jueves, me dije «si hay pasaje, lo compro» así que si hubo y lo compré! Todo indica que el viernes estaré en la «casita de mis padres, mi amor».

  • Día 51 (23-03-2013) 354!

    El maravilloso fin de semana ha llegado! dormir hasta más tarde, darse las vueltas en la cama hasta decidir salir de ella, encender la caja boba para que haga ruido, desayunar a las diez de la mañana sacando provisiones de la microdespensa que he armado en uno de los espacios de mi cuarto de hotel.

    Y aunque no lo pensé, dejé la pijama de los sábados para salir y escuchar… y entre escuchar varias palabras, escuché dos canciones al rasgado de una guitarra… y al final un abrazo, un gran abrazo… para luego volver, volver al cuarto del hotel del que solamente he salido para comer algo en la ciudad donde vivo y es desconocida aún.

    Este fin de semana se lo he dedicado al Ministerio de Salud Pública del Ecuador! no porque quiera sino porque es parte de la obligación de todo médico rural, hacer informes, reportes de atención, charlas, hasta planes de contingencia. He sumado la cantidad de pacientes que he atendido en los días de marzo y el total es de 354, ni yo lo creo! apenas llevo dos meses de rural! me es inevitable pensar ¿cuántos pacientes más llegarán a mi vida?, ¿a cuántos podré sanar, ¿a cuántos podre aliviar? y ¿a cuántos podré solamente consolar?. No tengo idea lo que vendrá en el camino, pero se que todo aquello que llegue, será siempre por una mejor ruta a recorrer.

  • Día 50 (22-03-2013) Diagnóstico correcto!

    Seis días después, la tos sigue siendo mi despertador por las mañanas. Un baño de confianza y continuamos con la aventura.

    Llegar al subcentro y escuchar de todos un «buenos días doctorita» me llena de alegría, de ilusión, de energía. Nunca se las sorpresas que me traerá el día, pero definitivamente sentir el cariño de la gente me ayuda mucho a prepararme para todo.

    Entre la PC que se tarda en encender, las hojas, las recetas, los niños con tos, con gripe, los bebés que se ríen a carcajadas cuando les examino las caderas, las horas que pasan, el cansancio, el hambre, el sueño… entre todo eso, me es inevitable ver como minuto a minuto este sueño no es más un sueño… Soy médico, médico rural… soñando más sueños!.

    Para cuando iba a almorzar, llega Liseth, mi paciente a la que le diagnostiqué apendicitis aguda hace unos día y me dice «vengo a que me saque los puntos» y le sonrío y le pregunto «osea que si le atiné y era apendicitis?» y me extiende la mano con dos hojas…


    La primera parte es la referencia que yo hice, miren la parte final y el diagnóstico con el que egresó del hospital

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    Acaso no es una maravilla?

    Esta fue la alegría de mi día, mi motivo de orgullo, mis ganas de seguir, esa auto patada que te das para decirte «no es fácil y a pesar de eso lo estás haciendo bien».

    Y la yapa del día fue este pacientito que llegó con dolor abdominal y a pesar de todo, me regaló una gran sonrisa!

     

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  • Día 48 (20-03-2013) Practicando para cirujana cardiotorácica

    Eso de que «el mejor día de la semana es el miércoles sí señor» definitivamente queda para la publicidad de la lotería, porque hoy en lugar de ganarme el reintegro, pues me gané unos centímetros cúbicos extra de bilis.

    Media hora después de llegar al subcentro el primer round con la madre de un paciente, grito y más grito; más tarde malas caras, luego una entrevista para un canal local que ni siquiera vi en la caja boba… y entre todo la Pazhita (@mariapazza) me envía un DM que me alegraría el resto del día, claro si es que el chofer del bus al que me subí no me hubiese gritado.

    Lo que pasaría después solamente sería la cumbre del miércoles.

    Creo que a todos alguna vez en la vida nos pasó que alguien hizo algo que nosotros vimos y creímos que podíamos hacer. Yo más de una vez vi como me hacían un hueco en el pecho y me sacaban por partes el corazón… solamente hasta hoy (años después) me di cuenta que podría hacer lo mismo.

    Los cirujanos cardiotorácicos hacen eso, abren el pecho de la gente, con equipo especial, meten las manos y rebuscan hasta sacar… entre sacar casi siempre encuentran un corazón herido al que intentan salvar. Hoy creo que podría ser cardiotorácica porque puedo abrirle el pecho a alguien y sacarle el corazón de un solo tirón.  El problema es que hoy no he sacado un corazón enfermo, sino que he metido la mano en el pecho equivocado y he sacado un corazón que tardó varios años en sanarse.

    cardio