Categoría: salud

  • Día 49 (21-03-2013) La ternura en las capacidades especiales

    Llevaba días pensando en que hace rato no sentía comodidad o alegría mientras realizaba la consulta, las bromas eran menos con los pacientes, la sonrisa de la Dra. Niche no se veía cada vez que la puerta se abría… y eso me dejaba un poco insatisfecha al final del día.

    Pero hoy, volví a sentir como cuando me senté en la silla de mi consultorio el primer día. Quizás fue porque al empezar el día no hubo round con alguien, ni malos entendidos, ni gente enojada. Así que desde el inicio de la consulta médica, me sentí como soy y así mismo traté a mis pacientes, nos hicimos bromas, nos reímos…

    Lo mejor de todo fue la llegada de Marlon, un niño de 9 años con capacidades especiales. Desde que llegó ya nos regalamos sonrisas, me mira y me sonríe como si nos conociéramos hace años, cuando en realidad nos hemos visto con hoy 3 veces. El momento más hermoso fue cuando me miró del otro lado del escritorio y de repente se pone de pie, viene a mi lado y me deja cargarlo sobre mis piernas… mientras yo hacía su receta y llenaba las hojas de su historia clínica le di una libreta y unos esferos, pero Marlon prefirió el corrector y el resaltador. ¿Que mundo tendrá Marlon? ¿será más tierno de lo que él es?, ¿»colecciona mariposas»?.

    Marlon hizo de mi día, un día perfecto! porque su vida me toca en lo más profundo de mi ser, porque cuando me mira sonríe como si de verdad lograra saber quien soy, porque me abraza, porque no tiene miedo, porque sonríe, porque aprende todos los días a vivir en un mundo que nadie diseñó para él, pero que él si logra diseñarlo a su manera.

    Hoy se celebró el Día Mundial del Sindrome de Down y recuerdo con inmenso cariño y admiración a aquellos cuya vida ha sido tocada por este cromosoma adicional, porque mientras muchos sienten pena, ellos sienten la bendición de ver un ángel todos los días…

    Aquí la foto con Miguicho! mi enano hermoso del Baca Ortíz que se pasó la mayor parte de su hospitalización chupándose el oxígeno, que en lugar de llenarle los pulmones, le llenaba de aire la pancita.

    miguel

  • Día 45 (17-03-2013) Entre fiebre y rinorrea

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    Ayer yo estaba entre unos amigos que se encontraban un poco congestionados. Resulta que a estas alturas de mi vida y a un poco más de una hora para mi viaje de regreso a Latacunga, estoy que no me aguanto el malestar, la congestión y la fiebre. Como buena doctora, desde la mañana he estado tomando medicación, pero aun estoy maluca. De Latacunga vine mal de la panza y de Loxa regreso enferma pero con mocos y fiebre.

    Han sido días hermosos en casa, con encuentros de gente a la que adoro, que me ha hecho feliz, que me llena de alegrías y con quienes colecciono historias.

    Pero la maleta está hecha y el deber y mis sueños me esperan, por ahora me esperan en Latacunga porque los sueños más grandes están sembrados aquí, en la «casita de mis padres mi amor» mis más grandes sueños y anhelos, se encuentran en mi «orillas del Zamora»

  • Día 43 (15-03-2013) DOCTOR!

    Sin palabras!!! Uno de los días más esperados de mi vida! Mi incorporación como médico!

    La nostalgia de la ausencia de mi abuelo, la ocurrencia de usar en lugar de vestido, una camiseta… Y las lágrimas mientras me entregan el título y canto el «Himno de Loja»

    El resto… En fotos!

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  • Día 42 (14-03-2013) La empatía y el respeto

    Un joven entra al consultorio nervioso, intranquilo y solo… Le pido que se siente y me cuente el motivo de su consulta. Así empezó todo, todo lo que hasta esta noche me da vueltas en la mente con respecto a una realidad que existe y que se intenta tapar por todos los medios posibles.

    Mi paciente es homosexual y la primera vez que tuvo relaciones sexuales con otro hombre fue con un «señor viejo» (lo hizo por dinero) y luego con su «novio».

    Para llegar a saber esto… Tuve que mirarlo fijamente a los ojos y en medio de su nerviosismo hacerle saber que soy su médico y necesito saber la verdad para poder ayudarlo. El tiempo seguía pasando y los 15 minutos que te pide el ministerio que dediques a cada paciente, pues con este chico me habían simplemente llevado a saber que algo le preocupa y que tiene que ver con su conducta sexual.

    Tantas cosas se me pasaban por la mente, ninguna para juzgarlo sino para conocer eso que lleva escondiendo y que a el lo hace tan feliz y que otros… Simplemente no entenderían.

    Le dije «talvez tienes preguntas que crees que yo podría responderte?» y entonces hablamos de infecciones de transmisión sexual, cybersex, su miedo por lo que le dirán cuando un día decida salir de esta cárcel que lo encierra, de lo difícil que es explicarle a su hermana menor (14 años) el por qué «es raro».

    Para cuando llegó el momento de examinarlo, la vergüenza hizo de nuevo su acto de presencia, entonces volví a decirle que soy medico y que necesitaba examinarlo para saber lo que deberíamos hacer.

    Creo que media hora nos dedicamos juntos, el a descargar su peso y yo a conocerme en un aspecto diferente de mi vida, en una realidad distinta.

    Hoy recordé mis clases con el Dr. Joseph McDermott (uno de los mejores maestros de mi vida) cuando nos daba infecciones de transmisión sexual nos decía «no eres juez, eres médico! No asumas, pregunta!» y de hecho nos decía «qué te importa a tí con quien lo hace? Tu haz tu trabajo!»

    Antes de salir de mi consultorio le dije «cuando vayas al hospital, te harán las mismas preguntas, vas a tener que decirles lo que me has dicho a mi… Y si te empiezan a juzgar, si se niegan a atenderte, si te hacen sentir mal… Porque sabes que puede pasar… DENÚNCIALOS! Porque nadie en la vida puede juzgar la persona que eres!». Me miró, sonrió y se fue.

    He pensado en el todo el día… No solamente por la carga que lleva encima, sino que hoy me enseñó mucho más que un caso clínico… Hoy me enseñó más de esta vida, de este mundo… Hoy me enseñó respeto, empatía… Vida!

    Lo respeto! Porque vive una vida mientras empuja su propia «piedra de Sísifo», porque tiene alegrías y penas, porque también llora en las noches, porque tiene sueños como ser ingeniero comercial, porque sabe que no será padre, porque mientras todos o casi todos pueden gritar su amor al mundo… El lo susurra detrás de muros…

    Aquí «mujer contra mujer» de José María Cano cantada por Ana Torroja y Martha Sánchez… Aplica!

    (Gracias a Santiago García @SantiagoAGarcia por la corrección)

    Nada tienen de especial
    dos mujeres que se dan la mano
    el matiz viene después
    cuando lo hacen por debajo del mantel.

    Luego a solas sin nada que perder
    tras las manos va el resto de la piel
    un amor por ocultar
    y aunque en cueros no hay donde esconderlo
    lo disfrazan de amistad
    cuando sale a pasear por la ciudad.

    Una opina que aquello no está bien
    la otra opina que qué se le va a hacer
    y lo que opinen los demás está demás.

    Quien detiene palomas al vuelo
    volando a ras del suelo
    mujer contra mujer.

    No estoy yo por la labor
    de tirarles la primera piedra
    si equivoco la ocasión
    y las hallo labio a labio en el salón
    ni siquiera me atrevería a toser
    si no gusto ya sé lo que hay que hacer
    que con mis piedras hacen ellas su pared.

    Quien detiene palomas al vuelo
    volando a ras de suelo

  • Día 41 (13-03-2013) Entre la bilis y la alegría

    Desde que salí del subcentro hoy en la tarde vine imaginando el post que escribiría esta noche y todo porque me mataba la ira a un punto de que me dolía la cabeza y me daban ganas de vomitar. Pero horas después y con la panza que me sigue doliendo como que las aguas se han calmado, no es que no sienta enojo, pero talvez no hay la misma intensidad de la que había como a las cinco de la tarde.

    He tenido un día agotador y no tanto por el dolor de panza que me acompaña tres días, ni por la cantidad de pacientes que he tenido que atender, sino por la actitud de gente que se supone que es mi equipo de trabajo y hace todo menos ser eso «equipo». La cereza del pastel es que hoy, me quedé en el subcentro hasta cerrarlo porque la licenciada decidió irse porque ya eran más de las cuatro y media y yo seguía atendiendo a pacientes; así que me entregó unas copias de las llaves del subcentro y me dijo «hasta mañana!» y yo consumida en enojo, inhalé amor y exhalé paz y le dije «¿se va?» porque de verdad pensé que sería una broma y me respondió «sí, porque ya son más de las cuatro y media y yo bla bla bla BLA!» así que mejor dejé que se vaya porque aún tenía un enano hecho pedazos en la consulta y él como todos mis pacientes, me necesitan serena y con todo mi potencial para ayudarlos.

    Y a pesar de que hoy el balance se va a la parte del enojo, voy a descubrir dos grandes momentos del día:

    el primero se llama «y tú queyes chique?» y se ve así

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    una enana que llegó para que la atienda y me ofrecía su chicle todo lleno de saliva y sus manos llena de saliva, dulce, chicle y centro líquido.

    Y el segundo y para orgullo y placer mío se llama «Apendicitis Aguda» y para este voy a hacer un relato más largo.

    Eran como las diez de la mañana, entran al consultorio una señora, un niño sobre su espalda y una adolescente. Saludamos, les pregunté en qué las puedo ayudar entonces Liseth empieza: Doctora hace dos noches me tomé un yogurth en mi casa, para la mañana me sentía mal, dolor de barriga, ganas de vomitar, no tengo ganas de comer… Todo aparentaba ser la clásica infección intestinal; le pedí que por favor se recueste para examinarla, entonces estaba deshidratada, al examinar su abdomen había ruidos, de repente empiezo a palpar su barriguita y ZAS dolor en fosa ilíaca derecha… entonces empieza el brainstorming y claro vuelvo a preguntar «¿el dolor empezó en la boca del estómago?, ¿luego se localizó aquí?, ¿molestias al orinar?, ¿fecha de la última menstruación?» las respuestas me llevaban a sospechar en una apendicitis, pero el cuadro no era muy claro, osea si todos los casos fueran tal como los muestran los libros, todo sería MUY MAGNÍFICO, pero… Les expliqué mis sospechas y les dije: vamos a esperar y observar, mientras tanto van a ir a Centro de Salud y vamos a hacerle pruebas de sangre (le pedí exámenes pensando ya en que sería una apendicitis, por lo tanto hice Biometría Hemática, pruebas renales, tiempos de coagulación), les dije que el tiempo que se demoren será el tiempo en el que volveríamos a valorar a Liseth… A las cuatro de la tarde, primero llega la mamá de Liseth y me dice: Doctorita! ya le traigo los resultados! y yo tomo las hojas y antes de leerlas, las despegaba con la ilusión de que no me haya equivocado y ¡BINGO! ¡leucocitosis con neutrofilia! le pregunto a la señora «¿dónde está Liseth?» y me dice ahorita viene, mientras Liseth entra me doy cuenta que su forma de caminar es distinta, cuando movía su pierna derecha se notaba dolor y malestar… entonces dije para mi… ESTO ES UNA APENDICITIS!!! la volví a examinar y claro! el dolor estaba localizado, había signos de apendicitis. Y les expliqué que tenían que ir al hospital de Latacunga a emergencias y bueno Liseth entró en angustia y llanto, me di el tiempo de explicarle todo y hacerle bromas, incluso decirle que a mi me encanta la cirugía y que si ella estaba muy nerviosa mejor me deje sacarle a mí el apéndice pero sin anestesia porque no tengo… y bueno ahí nos reímos mucho tiempo, creo que se fue más tranquila después de eso.

    A pesar de que estoy FELIZ por haber hecho mi diagnóstico, me siento orgullosa, orgullosa porque en la rural las cosas son distintas y comodidades no hay muchas, así que sirves y sobrevives con lo que tienes tanto en conocimientos como en recursos. Hoy no tenía ni laboratorio para saber si había inflamación, mucho menos el famoso eco con rastreo de fosa ilíaca derecha y ni pensar en una tomografía… Hoy era la Niche, sus conocimientos y sus conocimientos… ¡no more!

    Y como diría mi querido y siempre recordado «Cirujano Maravilla», creo que «le atiné» jajaja y eso hace mi día menos feo y enojón, de hecho ya ni siento tanto enojo porque hay cosas en la vida tan pero tan pequeñas pero si que hacen que todo valga la pena