Categoría: comunidad

  • Día 94 (05-05-2013) de regreso

    La ropa está lavada, y ya ocupa la maleta que a su vez indica que es hora de regresar a ese sitio que será mi hogar por unos meses más.

    No se si estoy lista para volver a Latacunga, pero la verdad es que hay muchas cosas que he tenido que vivir para las que no estaba lista y sin embargo fueron grandes experiencias…

    Esta vez será igual, porque a pesar del dolor de la muerte de mi abuela y de mi preocupación por mi mami que se queda en casa con papá que todas las semanas viaja a Cuenca a ver al abuelo que también está enfermo, a pesar de que se que todos tendremos muchas lágrimas por llorar y mucha soledad… a pesar de todo se que esto me ayudará a crecer, a ver la vida desde una perspectiva diferente, a madurar, a valorar cada instante, cada momento, cada recuerdo.

    Dejo Loxa con la misma nostalgia de siempre, con la ilusión de volver, dejo mi casa y a mis a padres con la esperanza de abrazarlos pronto, de compartir nuevamente…

    Esta noche la luz del cuarto de la abuela esta apagada, como lo estará el resto de noches… Hoy ella ya no está bajo el umbral de la puerta esperando verme salir para despedirnos y bromear un rato y decirle «no te portes mal abuelita, nada de estar coqueteando», hoy me voy de aquí sin el beso de mi abuela, sin su abrazo, pero su bendición a pesar de que hoy no me la dará, me acompaña siempre…

    Hoy encontré el que sería su regalo en mi último cumpleaños… Su cajita bonita, en la que había diez dólares y una nota… Una nota invaluable! Escrita con su puño y letra…

    Cuanta falta me hace la abuela! Y hace apenas cuatro días que se fue…

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    Y esta es la canción que me suena en este instante, en esta versión con la tremenda voz de Sarah McLachlan «Blackbird»

  • Día 85 (26-04-2013) «no tengo brazos sin abrazos»

    El día no fue para nada común, porque atendí 20 pacientes… Casi nada, las horas eran eternas sin pacientes… Y el frío taladraba los huesos a pesar del día soleado.

    Hace como una hora he tenido un ataque súbito de tristeza, nostalgia y llanto… Extraño tanto mi casa, mi familia, mis amigos!

    Quisiera salir corriendo de este cuarto y tropezarme con un conocido… Encontrar a un amigo al que abrazar, besar la mejilla de alguien a quien quiero… Decidir salir de casa en la noche e ir caminando hasta el viejo minero, sentarme en la barra, tomar una biela, encontrarme con conocidos… Solo quisiera encontrar a alguien a quien saludar!!!

    Pienso en papá, he pasado recordado momentos de mi infancia con él, pienso en como después de años de pasarnos buscando errores, hoy pasamos mostrando ese cariño que nos tenemos… Pienso en mamá en sus besos por las mañanas al despedirse, en su voz y su risa… En mi ñaño José al que no veo en meses, en Juan Carlos y nuestros desayunos en las mañanas…

    No es que no me guste este lugar o que no disfrute lo que hago… Lo que pasa es que «no tengo brazos sin abrazos…», veo a mi novio el Coto todos los días aunque sea escondido entre las nubes, pero añoro abrir por un segundo mis ojos y encontrar El Villonaco, porque ahí está mi vida… Porque ahí sembré hasta sueños.
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    Que si vale la pena estar lejos de casa? CLARO! Si a la final mi intención es volver! Soy lojuda!

    Un día estaré más lejos de estas 9 horas (en Cooperativa Loja) que me separan de Loxa y será porque estoy haciendo realidad otro sueño… Estaré en África o en algún lugar del mundo siendo una más de «Médicos Sin Fronteras» y lloraré igual, de nostalgia pero sabiendo que cada lágrima vale tanto la pena como las sonrisas de todos los días.

    Pero… Hoy… Solo hoy… Quisiera estar en casa…

    Si me ves andando
    por tu misma vía
    si me ves llorando
    mi melancolía
    déjame con mis enredos

    No tengo imagen sin espejos
    no tengo música sin ruido
    no tengo brazos sin abrazos
    no tengo vida si no tengo a mis amigos

    Mi vino, mi libro, mi tierra, mi casa…
    Mi playa, mi guitarra, mi cama y mis amigos…

    No tengo imagen sin espejos
    no tengo música sin ruido
    no tengo brazos sin abrazos
    no tengo vida si no tengo a mis amigos

    «mis amigos»

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  • Día 84 (25-04-2013)

    «soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad»

    Estoy FELIZ! Y hoy no ha habido suturas ni cirugías ni nada del otro mundo… Pero que felicidad siento! Y me alegro por lo trabajado y vivido hoy…

    Tan feliz como para esperar mañana!

  • Día 83 (24-04-2013) deleitando mi vista con el novio

    Ya cuando salí supe que sería un día distinto, el cielo celeste, sin una nube alrededor… Y al subir al bus y empezar el recorrido, ahí estaba mi novio el Cotopaxi, inmenso, guapo, radiante, majestuoso… Es la primera vez desde que estoy aquí que puedo verlo en todo su esplendor…

    Tenía el alma llena de alegría y de buenas energías… Los pacientes este día fueron menos, lo que me permitió salir y deleitarme con la maravillosa vista que hay desde el subcentro…

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    Mientras veía al Coto pensaba en tantas cosas, en mi vida, en la vida, en los amores y dolores que se encuentran a cada paso que se da en el camino… Pero sobre todo en las alegrías… Porque ese paisaje me regala eso, alegrías… Y últimamente he tenido muchas para poder pensar en ellas.

    Hasta llevé a la construcción del nuevo centro de salud a Alex y Laurita que trabajan conmigo, para que vean cuanto ha avanzado la obra.

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    Mi día estuvo lleno de grandes momentos y paisajes… Y terminó igual a pesar de que Barcelona empató el clásico.

    Aquí una foto con el Iliniza sur!

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  • Día 82 (23-04-2013) entre inyecciones intravenosas y una sutura

    La primera vez que tuve que pincharle una vena a alguien, fue en la típica clase en la que un profe intenta enseñarte a extraer una muestra de sangre, creo que estaba en quinto ciclo de medicina y sinceramente quien termino empujando mi mano para que la aguja entre en la vena fue justamente mi profe porque a mi me temblaba hasta la imaginación.

    Años después me enfrentaría a una realidad distinta a mis años de estudio previos, porque ya estaba en el internado y descubrí que parte de mi trabajo era sacarle muestras de sangre a las veinti tantas adolescentes de la «Maternidad Isidro Ayora» entonces sudaba solo al imaginar cómo rayos lograría hacerlo y bueno… como en muchas situaciones en mi carrera, te lanzas al estrellato o te estrellas…

    Y pues no me estrellé pero al inicio si que me asusté!

    Todo esto nada más para contarles que hoy después de varios meses, pinché las venas de dos pacientes para inyectarles medicación para sus dolores… Y ya no sufrí y no les dolió… Y me sentí orgullosa de todo aquello que durante años de formación profesional fui aprendiendo, incluyendo cómo pinchar venas…

    Horas después, casi al medio día llega una emergencia, un enano de tres años con una herida en la frente… Y claro el pobre estaba asustado, con dolor y evidentemente necesitaba una sutura, lo que le daba trabajo a la futura cirujana Niche, así que bueno, el procedimiento de siempre: hacer tamal al paciente, limpiar, infiltrar y suturar… Pero el último procedimiento fue bien complicado porque el pequeñín se movía y gritaba y lloraba… A la final cuatro puntos unieron los dos extremos de la herida y pudo volver a casa con medicamentos para evitar la infección y el dolor.

    No se necesita mucho para ser feliz, talvez no requiero mucho para serlo, y gran parte de mi felicidad de este día se resume en la tranquilidad con la que todos mis pacientes salen del Subcentro de Patatús.