Categoría: amistad

  • Carlos López ¡Inocente!

    Carlos López ¡Inocente!

    «Si puedes curar, cura. Si no puedes curar, alivia. Si no puedes aliviar, consuela».

    Ese fue el mensaje que nos regaló el día que finalizamos nuestro internado.

    Pero ese no fue su único regalo, y tampoco fue el primero. Ya hace mucho tiempo atrás su ejemplo fue lo más valioso que recibí de él.

    Pasaba visita a sus pacientes dos veces al día, muy temprano en la mañana y por la noche. Llegaba siempre a emergencia cuando lo llamábamos.

    Un domingo lo sacamos de «la Casa Blanca», era una emergencia. Llegó luciendo la camiseta de su equipo favorito «la Liga», fue la única vez que intenté no darle un abrazo al momento de saludarlo, le dije que si lo hacía yo tendría una reacción alérgica. Nos abrazamos y fuimos a buscar al paciente.

    Así lo conocí, buscando a sus pacientes. Persiguiéndolo por los pasillos de hospitalización. «Ayudándole» en emergencia.

    Jamás olvidaré aquella vez que fuimos a visitar a uno de todos aquellos pacientes a los que les quitó el dolor. Una vez que le preguntó cómo se sentía, le pidió a los familiares del paciente que se acerquen porque iba a explicarles lo que hicieron en la cirugía. Sacó un iPad y empezó a dibujar el procedimiento.

    Él no sabía eso, no sabía que yo lo valoraba y admiraba por esos detalles más que por su fama y prestigio, que yo sabía que él tenía.

    Aprendí de él mucho, aprendí aquello que ni los libros más famosos de cirugía dicen. Aprendí de su ejemplo y su compromiso permanente asumido con su profesión.

    Vi en él a ese maestro y guía. En aquellos días donde mi sueño era ser cirujana, veía en él lo que quería hacer y ser.

    Nos convertimos en grandes amigos.

    Pasaron los años y aunque yo había descubierto mi amor por la Salud Pública, no tenía el valor de decirle que ya no sería parte de sus afortunados discípulos. Una tarde le escribí para saber si podía visitarlo y conversar. Pasé por el consultorio y fuimos a tomar un café del otro lado de la calle. Le conté que apliqué a un master en Salud Pública, y me felicitó. Y al final, fue él quien me dijo: ya no quieres ser cirujana, ¿no?. Ya te enamoraste de la Salud Pública. Sentí que me quitaba un peso de encima cuando se lo pude decir. Y me dijo: no importa lo que quieras hacer. Si es Salud Pública, lo que importa es que seas la mejor.

    Después de hablar de su familia y la mía, de su trabajo y el mío, pregunté lo que le preguntaba siempre después de mi internado, ¿cómo va lo del juicio?. Me miró y me dijo, seguimos luchando Niche, seguimos luchando. Le pregunté si tenía miedo y me dijo que no, porque era inocente. Y siguió diciendo: no dejaré que una injusticia me robe mi felicidad, mi trabajo, mi vida.

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    Pero el 12 de enero de 2017, escribió:

    En este momento me acaban de detener por el caso Mazoyer! Perdí mi libertad por tratar de salvar una vida! Debe ser esto lo que llaman justicia en mi país

    Y ese día perdió la libertad aquel que me enseñó a ser mejor médico, y que me lo enseñó con su ejemplo y dedicación. Pero eso no importa en los juzgados, no cuando la justicia deja de ser garantía. Ni las vidas salvadas, ni los testimonios, ni las mismas pruebas que refutan el motivo de sentencia.

    ¡Perdemos todos, pero más él! Porque mientras yo escribo esto que él ya no lee, él… ¿qué será de él?

  • Detener el tiempo en medio de un abrazo

    Detener el tiempo en medio de un abrazo

    Se detuvo al verme, me sonrió y me dijo: ¿cómo va esa medicina?.

    No olvidaré nunca ese momento. No sé cuántos rectores de una universidad se detienen ante un alumno y le preguntan algo relacionado a su carrera profesional. ¿Quién se acordaría siquiera lo que cada persona estudia?.

    Pero él nunca fue un ser humano común y corriente.

    Aquel día tal vez fue el inicio de una amistad que extrañamente fue creciendo en la distancia. Él y yo nunca antes nos volvimos a encontrar ni a cruzar palabras. Solamente las bondades de la tecnología me acercaron a él. Desde ahí nos hemos dedicado a abonar esa amistad.

    Yo digo que fueron los sueños los que unieron nuestros caminos. Él soñó la escuela de medicina en la que yo hice realidad mi sueño de ser médico. Ese fue el inicio. Después presentó mi libro desde Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Y seguimos, seguimos haciendo ese camino.

    Llevaba años acumulando los abrazos que tenían su nombre. Imaginaba aquel nuevo encuentro, ya no en la universidad sino en cualquier lugar del mundo. Y solamente hasta hace unos pocos días pude sentir lo que es ser dueña del tiempo. Hasta hace poco sentí el poder de detener el tiempo en medio de un abrazo.

    Lo abracé por todo lo que gracias a él he aprendido. Lo abracé porque había esperado ese abrazo tantas veces. Y lo abracé porque necesitaba un poco de esa locura por los sueños para seguir adelante.

    Qué indescriptible ha sido volver a verte Luis Miguel y ver que la vida ha seguido su curso y nos ha dejado cada cosa como enseñanza. Que maravilloso poder brindar por todo lo construido y por lo que queda aún por hacer.

    Qué bueno ha sido hacer realidad aquello que alguna vez me escribiste por correo cuando imaginábamos el encuentro

    «También yo digo lo que tú dices, cuánto me hubiera gustado trabajar contigo, hacer proyectos juntos… En fin, tendremos que hacerlo a la distancia, hasta que algún día te encuentre por algún campus y me detenga a hablar contigo por el camino, y ya habrá entonces cien sueños en marcha, y a lo mejor no te imaginarás lo que eso significará para mí, porque será expresión de la profecía que un día me dijo nuestro Padre Fundador: «tu sigue educando a esos jóvenes, que un día serán profesores, serán profesionales, y la cosa sigue… «, y lo dijo así «y la cosa sigue…», intencionalmente sin acabar la frase, místicamente abierta».

     Y es verdad Luis Miguel. «La cosa sigue…»

  • #ruraleando en el TEDxQuito 2015

    #ruraleando en el TEDxQuito 2015

    La primera vez que escuché una charla TED, era el Discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford, y se convirtió en uno de los discursos más inspiradores en mi vida.

    Poco a poco fui descubriendo nuevas charlas y me emocionaba ese concepto de Ideas worth spreading.

    Hace varios meses, le comentaba a mamá sobre las charlas TED y sus eventos independientes TEDx. Y mientras se lo contaba, emocionada, le dije: un día daré una charla TED.

    Seguí mi vida normal, sin imaginar que aquello que le había asegurado a mamá, estaba más cerca de lo que jamás imaginé.

    Iván es el ejemplo perfecto de aquel desconocido que se vuelve conocido porque coincidimos en alguna red social. No pasó mucho tiempo para que de conocido pase a asumir la responsabilidad de convertirse en mi amigo. Esa amistad permitió que compartiéramos muchas historias, entre ellas, aquellas que quedaron grabadas en #ruraleando.

    Para enero de este año escribió esto:

    Le respondí con ilusión y alegría:

    Los meses pasaron sin siquiera regalarnos una pequeña pista de que aquel twit de Iván, se haría realidad.

    Se enteró que TEDxQuito permitía para el evento del 2015, postular a un speaker. Y primero me lo comunicó. Yo leí cada uno de sus mensajes en facebook y twitter, pero no le respondí. Mi miedo al rechazo no me permitía pensar que #ruraleando podría ser escogido para una charla TEDx.

    Ivan TEDxQuito

    Pero Iván no descansó, así que decidió postularme. Me escribió para decirme «ya estás postulada, beibi».

    El 14 de abril de 2015, recibí un correo que decía:

    Estimada Denisse,

    Tu nombre ha sido propuesto como posible speaker de TEDxQuito 2015 y has sido pre-seleccionada entre los postulantes para dar una charla en TEDxQuito.

    Hemos tenido un gran número de ideas y proyectos innovadores para ser considerados y serán seleccionados 2 para dar una charla en nuestro evento principal. Por esta razón te convocamos a una reunión de 30 minutos para que nos cuentes más a detalle tu idea…»

    Iván fue una de las primeras personas en enterarse que #ruraleando sería parte del #TEDxQuito 2015.

    Entre curadurías y reuniones, descubrí lo emocionante de prepararme para un evento tan importante.

    Contar una historia, mi historia. Hablar de los inicios de aquel sueño de ser médico y llegar a #ruraleando como uno de los frutos de la perseverancia por hacer aquel sueño realidad.

    #TEDxQuito 2015 me regaló la alegría de conocer gente maravillosa. Verónica y Renato que son los organizadores, se encargaron que nos sintiéramos siempre cómodos, que nos hiciéramos amigos, que compartiéramos nuestras historias. Que seamos como una familia.

    Conocer la historia de todos me llenó de alegría. Cada uno es un mundo diferente. Todos con sus sueños como motor para seguir adelante.

    Carlos Grijalva y Alex Alvear me conmovieron. Ese amor por la música ecuatoriana y la lucha por mantenerla viva. Si antes ya la música ecuatoriana me gustaba, después de ellos, me he enamorado de ese amor que ellos dos supieron transmitirme a través de su arte.

    ¡Manari es maravilloso!. Su paz, su calma al hablar. Sus raíces arraigadas a pesar de que el tiempo ha pasado como huracán, intentando arrancarlas. Ahí está él, hablando de los sueños, de la naturaleza, de su comunidad.

    Javier Cevallos, lo conocí la tarde previa al evento. Y mientras contaba su historia a manera de repaso, me sacudió el alma. Javier es transparente, libre, liviano.

    Santiago Peralta y Carla, fundadores de Pacari, siempre están riendo. Imagino que es por las endorfinas del chocolate. La historia de Pacari me devolvió la esperanza por construir un mundo mejor, para todos.

    Javier Chicaiza y Santiago Mosquera de Teebot, intentando inspirar a los niños con la robótica y construyendo.

    Samantha Arévalo es olímpicamente dulce. Es tan joven y sin embargo ha trazado un gran camino y mira hacia el futuro con la misma ilusión y esperanza que todos. Su sencillez y alegría son evidentes a metros de distancia.

    Oscar Vela y Eduardo Villacís, llenos de imaginación convertida en arte.

    Monserrath Astudillo regalando risas con su embarazo a término.

    Gracias a Iván por empujarme a este momento tan hermoso de mi vida. No solamente porque #ruraleando es parte de una charla TEDx sino porque la experiencia ha sido gratificante.

    Presentar la Segunda Edición de #ruraleando libro en sus formatos ePub y mobi, en el TEDxQuito, fue un regalo adicional. Fue inolvidable.

    Hace poco una persona a la que quiero y admiro mucho me preguntó: ¿Qué te dejó el TEDxQuito?. Al responderle, sentí una mezcla de ideas y sentimientos. Me limité a decirle que lo que me dejó fue el compromiso. Compromiso de que esto sea el inicio, de seguir escalando, construyendo, soñando. Sé que aún hay mucho por hacer y esa es ahora mi inspiración, la de seguir haciendo camino.

    Aquí el video de #ruraleando en el TEDxQuito 2015: