{"id":154,"date":"2011-06-07T00:53:32","date_gmt":"2011-06-07T00:53:32","guid":{"rendered":"http:\/\/campaniche.wordpress.com\/?p=154"},"modified":"2011-06-07T00:53:32","modified_gmt":"2011-06-07T00:53:32","slug":"mi-dragon-mi-principe-de-largos-cabellos-y-mirada-misteriosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hmedic.com\/campaniche\/2011\/06\/07\/mi-dragon-mi-principe-de-largos-cabellos-y-mirada-misteriosa\/","title":{"rendered":"MI drag\u00f3n, MI pr\u00edncipe de largos cabellos y mirada misteriosa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify\"><em>Hace un a\u00f1o volv\u00ed a encontrarme con el drag\u00f3n.\u00a0 Ya no \u00e9ramos tan j\u00f3venes como cuando nos conocimos y sin duda el tiempo transcurrido nos hab\u00eda cambiado.\u00a0 \u00c9l segu\u00eda encerrado entre las paredes del castillo y yo segu\u00eda luchando por lograr que me abriera la puerta.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><em>Me sent\u00e9 y empec\u00e9 a recordar que todos los cuentos de hadas eran distintos al que yo estaba creando.\u00a0 Usualmente es la princesa que es rescatada, la que deja atr\u00e1s un castillo de grandes muros, un pasado lleno de sombras y de\u00a0 miedos\u2026 entonces\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><em>Qu\u00e9 hago yo luchando por rescartar a un drag\u00f3n?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><em>Y record\u00e9 que a\u00f1os atr\u00e1s, el drag\u00f3n que vive dentro del castillo,\u00a0 con un beso me convirti\u00f3 en princesa.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><em>Desde aquella vez, recorro diariamente toda la ciudad, llego al castillo, golpeo la puerta y le pido que abra\u2026 Todos los dias con la ilusi\u00f3n de que al abrir la puerta sea un beso m\u00edo el que lo convierta en pr\u00edncipe\u2026 MI PRINCIPE<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\n<p style=\"text-align:justify\">&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"text-decoration:underline\">Hoy el Drag\u00f3n me ha escrito, la continuaci\u00f3n de aquel cuento que iniciamos a\u00f1os atr\u00e1s, que hace m\u00e1s de un mes decid\u00ed escribir &#8230; y&#8230; que a lo mejor con un toque de suerte o de ilusi\u00f3n alg\u00fan d\u00eda logremos realizar&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\n<p style=\"text-align:justify\">\n<p style=\"text-align:justify\"><!--more-->&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><a href=\"https:\/\/hmedic.com\/campaniche\/files\/2011\/06\/princesa-y-dragon1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-163\" src=\"https:\/\/hmedic.com\/campaniche\/files\/2011\/06\/princesa-y-dragon1.jpg?w=300\" alt=\"\" width=\"407\" height=\"252\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"color:#ffffff\">&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"color:#ffffff\">&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>Y el Drag\u00f3n pens\u00f3: negros son mis ojos, como negro mi coraz\u00f3n, y se esfum\u00f3 con un aleteo de sus enormes\u00a0 alas, \u00a0desprendiendo a su paso \u00a0un par de ladrillos de la cornisa m\u00e1s elevada, que se hicieron a\u00f1icos al besar la roca.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"color:#ffffff\">.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>Campaniche, la esposa del viento, se tumb\u00f3 desnuda sobre la hierba fresca que crec\u00eda a sus anchas en los amplios jardines reales. La hierba, descuidada desde hac\u00eda meses, ocultaba su desnudez \u00a0y dejaba al descubierto \u00fanicamente la tersura de sus rodillas, y aquellas cicatrices de su ni\u00f1ez de otros tiempos.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"color:#ffffff\">.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>Tras las rejas, dos puntos rojos se prend\u00edan y apagaban, al tiempo que una estela de vapor picante se condensaba en los barrotes. Desde lejos, el Drag\u00f3n la miraba con unos ojos que semejaban los inicios del tiempo\u2026<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"color:#ffffff\">.<\/span><\/p>\n<p><strong>Campaniche lo sinti\u00f3 de inmediato, y fijo su mirada de doncella m\u00e1s all\u00e1 de los muros, como si mirara a trav\u00e9s de ellos.<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color:#ffffff\">.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>Sus miradas atravesaron las murallas, pasando por el pueblo como una mala noticia que nadie quiere escuchar. Atraves\u00f3 el convento en segundos, y fue \u00fanico testigo de los amor\u00edos prohibidos que se fraguaban en sus rincones m\u00e1s vedados. Dio una vuelta en ocho por la c\u00e1rcel y encontr\u00f3 a Domingo Pilamunga colgado del cuello incluso antes que sus carceleros lo hubiesen notado. Antes de empaparse de la lluvia helada que comenzaba a caer, sus miradas se encontraron \u00a0en medio de la plaza y se enroscaron sin tocarse como dos enormes alacranes embebidos de j\u00fabilo y a microsegundos de la embestida final.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"color:#ffffff\">.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>Nunca se supo que ocurri\u00f3, pues al momento de tocar sur erguidas colas, un rayo parti\u00f3 en dos el atrio de la iglesia matando de contado a la vendedora de velas y cegando a todo quien se encontraba en la plaza. \u00a0Por los aires, volaron encendidas cientos de velas de todos los colores y tama\u00f1os, y estallaron en sincron\u00eda inveros\u00edmil las farolas de aceite de ballena tra\u00eddas desde la Noruega del siglo pasado.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"color:#ffffff\">.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>Un olor a rosas domin\u00f3 la plaza y contagi\u00f3 la risa en todo aquel que percib\u00eda el aroma. La risa inicial, se convirti\u00f3 en j\u00fabilo y el j\u00fabilo en deseo. Se cuenta que viejos amores se encontraron en la plaza y se amaron sin descaro entre las ruinas calcinadas del atrio. Otros, tomados de la mano, caminaron como ni\u00f1os enamorados y se alejaron para siempre del pueblo. Los m\u00e1s contagiados, aquellos que ten\u00edan alma libre, se besaron h\u00famedamente hasta quedarse sin saliva; y en sus ojos se formaron dos colas de alacranes de una geometr\u00eda perfecta.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"color:#ffffff\">.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>Eso fue hace m\u00e1s de cuatrocientos a\u00f1os. Desde entonces, cuenta la leyenda que un Pr\u00edncipe de largos cabellos y mirada misteriosa se convierte en Drag\u00f3n, y recoge en su espalda a una bella princesa, justo ah\u00ed, donde mis miradas se encontraron en el centro de la plaza.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><a href=\"https:\/\/hmedic.com\/campaniche\/files\/2011\/06\/princesa-y-dragon.jpg\"><br \/>\n<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace un a\u00f1o volv\u00ed a encontrarme con el drag\u00f3n.\u00a0 Ya no \u00e9ramos tan j\u00f3venes como cuando nos conocimos y sin duda el tiempo transcurrido nos hab\u00eda cambiado.\u00a0 \u00c9l segu\u00eda encerrado entre las paredes del castillo y yo segu\u00eda luchando por lograr que me abriera la puerta. 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