Mi mejor amigo

He pensado todo este día en Diego, hoy es su cumpleaños!, he pensado en esta amistad, en todas aquellas historias que por años se fueron sumando a un gran libro, a un gran capítulo de mi vida…

Cuando pienso en él, me es inevitable no sentir nostalgia… porque no es que el cariño se haya perdido sino que la vida hizo de las suyas con nosotros… todo empezó cuando yo empecé medicina, mis noches se veían ocupadas por libros, exámenes, lecciones, trabajos… entonces

El cirujano maravilla

Todas las veces que lo recuerdo lo hago de la misma manera, se me llena el rostro con una gran sonrisa y se me pasa la película de una gran amistad por la mente.

Lo conocí mientras él llegaba a ver a un paciente.  Yo era parte aún del servicio de emergencia de la clínica.  Saludó a todos en general y entró a un cubículo.  Mi doctor #McDreamy me dijo:  él es cirujano, lo conocerás en tu rotación pero él opera mucho, puedes acompañarlo en la curación de paso que te presentas.  Entonces entré, regresó a verme y le dije “buenos días doctor, necesita que lo ayude?”.  No hablamos mucho aquella vez (casi nada, o nada), en fin…

Los días pasaban y mi rotación era Medicina Interna cuando ya lo veía más seguido, lo suficiente como para irme fijando en ciertos detalles que con el tiempo me harían admirarlo tanto.

Es un hombre que llama la atención por su presencia, siempre pulcro, bien vestido, sus corbatas siempre combinan con su camisa y su terno, huele bien (muy bien!), camina siempre con prisa, exigente con él mismo y con aquellos con los que trabaja. Y se la pasa haciendo bromas a todos los que puede y si no está haciendo eso, pasa en su celular.  Él dice que yo hacía lo mismo, hasta me tomó una foto… pero ese no es el punto.

En las entregas de turno empecé a darme cuenta la admiración que todos le tenían, se referían a él como “el jefe” o “el jefe López” y contaban las anécdotas de lo difíciles que eran sus exámenes (dicen por ahí que nadie ha llegado al 20), y cuando los posgradistas tenían clases con él sufrían y hasta hacían bromas.  Yo sabía que solamente era cuestión de tiempo conocerlo, mi rotación a cirugía era la siguiente.

Como cirujano lo conocí y es ESPECTACULAR!!! pero la verdad es que este post no es para describir su tremenda habilidad en sus cirugías, lo bueno que es con los diagnósticos, lo ético que es con sus pacientes, lo genial que es como maestro…

Solamente una vez lo vi enojado… BASTANTE enojado, y le tomé una foto de recuerdo

Tuve la fortuna de poder compartir con él una gran amistad, que me llena de orgullo.  Se convirtió en mi cirujano maravilla y en una de las mejores personas que han venido a mi vida para no marcharse nunca.

Entre pases de visita, cafés, helados de Salcedo en la esquina, cirugías… llegaban las conversaciones, los consejos, los chistes.  El tiempo hacía que lo admire cada día un poco más, es un hombre culto “ha cultivado su mente” así que hasta podíamos hablar de literatura, música, ciencia, vida.

Aprendí tanto de él…!!! TANTO, TANTO.  Desde ver un eco de vesícula hasta no tener miedo a seguir soñando.

Tengo grandes y numerosos recuerdos de esta amistad, las preguntas científicas, las bromas..

la primera vez en mi vida que vi una Whipple (foto)…

…la última cirugía como interna del servicio, el día en que fui con vestido a la clínica, aquella apuesta que no pude ganar porque su equipo LDU empató al final con mi Barcelona… y los últimos días que estuve en Quito, en los que la nostalgia me ganaba y me hacía ver lo mucho que lo extrañaría.

Hoy es su cumpleaños y me apena mucho no poder darle un gran abrazo y sentarme a tomar un café con él, bueno el toma té no café.  Así que decidí escribirle este post como regalo, para que sepa que lo quiero mucho y que lo admiro… y que su amistad me ha permitido ser mejor persona… y que hay días en que lo extraño más de lo que ya lo extraño diariamente; días en los que me hacen falta sus consejos, sus bromas, su presencia…

FELIZ CUMPLEAÑOS MI QUERIDO BRINQUILLO…!!! hoy escucharé Serrat y me tomaré un trago en su nombre… y a la distancia un abrazo, tan grande como el de aquel día en el que me convertí en su colega