Haciendo maletas, otra vez.

Para ser médicos tenemos que estudiar seis años, a menos que pierdas unos ciclos y esos años se extiendan un poco. Ese no es mi punto hoy.

A partir de séptimo ciclo de la universidad empieza el externado, lo que indica que verás a tus primeros pacientes. Desde ahí esa es la vida que te espera como médico.

Llevo nueve años aproximadamente entre estudiar y ver pacientes, de estos nueve el último ha sido ya como médico. Durante todo este tiempo he aprendido muchas cosas, desde el trato a un paciente hasta reaccionar en cierto tipo de situaciones. Abres los libros y ahí hay varias respuestas, luego conoces a tus residentes y médicos tratantes que siempre te guían para mejorar con respecto al conocimiento sobre ciertos temas. Un día cualquiera hasta te toca manejar solo un caso porque nadie más se encuentra cerca.

Si le sumas estas experiencias a todos los años metido en hospitales, pues se podría decir que hay muchas cosas que sabes hacer y que no te asustarían tanto.

Esa ha sido mi realidad, hasta hoy.

He decidido darme una oportunidad, pero sobre todo he decidido vivir algo diferente. Hace años que la Salud Pública coquetea conmigo, es tan descarada que lo hace sabiendo que toda mi vida mi amor era con la Cirugía. Pero a veces pasa que sin buscar encuentras y te enamoras. Y empiezas a escribir una historia. Esta historia empezó en la universidad cuando recibí “Administración en Salud” y pude ver las cosas desde un panorama distinto, cuando ya me enamoré fue cuando empecé a vivir mi año #ruraleando. Es inevitable pensar en las cosas que se pueden mejorar en varios aspectos de salud, cuando el enfoque empieza en la salud pública.

He decidido dejar de lado las oportunidades de trabajo que me ofertaban ser médico residente de un hospital o clínica. He decidido darle una oportunidad a la Salud Pública, he decidido intentar con ella, ganar experiencia, aprender y aportar. Entonces estaré lista para tomar una decisión, para saber qué haré a futuro.

Hay momentos en los que el pánico se apodera de mi, porque no tengo mayor idea de lo que haré o de cómo empezar. No es lo mismo que llegar al servicio de Cirugía, ver un paciente y decidir el tratamiento y seguir con el resto de pacientes.

Aquí empiezo de cero y empiezo lejos de casa. Llevo tres años seguidos haciendo maletas para salir de Loxa y luego volver a ella. Eso me duele, me agota, pero sobre todo me llena de tristeza porque aquí está mi vida y aquí se acunan mis sueños. Sin embargo sé que para crecer a veces hay que salir.

Hoy he hecho lo que hago siempre que salgo de Loxa por mucho tiempo, he ido y he tomado una foto en el mirador, una foto de esta ciudad. Para llevarla conmigo, para mirarla cuando la sienta lejos, para volver.

Empiezo un nuevo camino, con los sueños por delante. Desde mañana, en Guayaquil.

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“Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo.”  El Principito

Presentación de #ruraleando libro

Aquel viernes que esperé desde diciembre del 2013, había llegado. Desperté llena de ilusión, los nervios no llegaban aún.

La última entrevista en radio, las pruebas del streaming con el equipo de @qoloquio y @fernandozhingre. Todo tomaba forma, faltaban pocas horas para presentar oficialmente mi primer libro, el primer #ruraleando en versión digital.

Estaba feliz y esa felicidad era tan grande que le ganaba a los nervios. Llegué a casa para almorzar con mi hermano y seguir con los preparativos personales, me refiero a eso de la formalidad, gabinete para el peinado que siempre es el mismo, cabello alisado, el maquillaje lo hago yo porque soy pésima para embarrarme de todo lo que sale en la tele, vestido, bisutería, zapatos. Estaba lista, había llegado la hora.

Conectar la computadora al proyector, respirar profundo y esperar.

Llegaban los abrazos inesperados, las flores, los recados que cruzaron el Atlántico gracias a la sobrina de @gabbycorsalas, poco a poco llegaban los invitados.

Era momento de empezar, el programa sería corto, porque no se necesita de muchas cosas para presentar a las personas lo que meses atrás era nada más un sueño.

La presentación del libro estaría a cargo de aquella persona que soñó la escuela de Medicina de la @utpl, un ser humano maravilloso al que admiro y quiero, lo puedo llamar amigo, lo puedo tratar de tu sin miedo a que se ofenda porque no lo trato por su título. Desde La Paz, Bolivia @LMromerof presentaba mi libro, al que promocionó tanto.

Y aquí me detendré un momento, Luis Miguel ya no es el rector de la Universidad Técnica Particular de Loja y sin embargo fue lo más cercano a la universidad en la que me formé como médico que estuvo presente esa noche, a excepción de los representantes de la Camerata Arkos que nos acompañaron con su hermoso talento musical, el maestro Maestro Winfried Miterrer en el piano y el Maestro José Macas en la viola, agradezco a Loreto Sáez y a Isabel Álvarez por su gestión.

Días previos recibí la llamada de la secretaria del actual rector de la universidad, me dijeron “al rector le gustaría reunirse con usted”, así que fui. Hablamos media hora, al inicio recibí una felicitación “por lo que has logrado”, en ese momento me sentí contenta, pero luego descubrí que el rector poco sabía de #ruraleando, entonces es como si una herida previa se te abriera nuevamente. Para ese momento ya había dejado mis invitaciones para algunas autoridades de la universidad así como de la escuela de medicina. Ninguna llegó a la presentación del libro, es más fácil hacer una reunión, escribir un mail o un comentario en el blog sintiendo “orgullo por una ex alumna de la UTPL”, es más fácil sumarte a una lista de correos de ex alumnos para invitarte a misas y cenas… pero a menos que ganes un Nobel, no te darán mayor importancia.

Y no es que odie la universidad, lo que pasa es que me duele, me duele hasta las lágrimas porque sé que puede ser diferente, porque no es que me guste molestar (trollear) sino porque la he visto tan grande tantas veces y otras veces solamente la veo de reojo porque me duele.

Las autoridades representantes del Ministerio de Salud tampoco fueron, pero bueno, la Ministra Vance escribe el epílogo del libro, que ella sepa lo que significa #ruraleando, me llena de alegría y orgullo.

Pero esa era una noche feliz, así que subí al escenario a presentar el fruto de un trabajo disciplinado, lleno de ilusión y cariño, un sueño hecho realidad. Se me quebró la voz cuando les contaba a todos que perdí ciclos y materias pero que el amor de mi familia y mi amor por los sueños me habían permitido seguir adelante, hasta llegar ahí, a presentar mi primer libro.

Recibí con mucho orgullo una condecoración de parte del Municipio de Loxa, me emocioné tanto porque hace mucho tiempo creo que todos los días se puede trabajar por una mejor ciudad, he procurado hacerlo desde el sitio en que me encuentre, pero siempre llevo a Loxa por delante.

Agradezco a todas aquellas personas que me acompañaron esa noche de manera presencial y por streaming, por su apoyo, por su cariño, por alegrarse y festejar conmigo por este momento tan importante en mi vida.

¡Soy feliz, lo soy!

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Mi ñaña Guti

Fue en el Centro de Convenciones, ahí estaba… llevaba manillas hasta los codos… y vestía de negro con alguna cartera de color. Quién sería? pues era la chica de las mil manillas en los dos brazos.

Días después, coincidíamos en las misma aula de clases. Ella se convertiría en la presidenta del curso y yo me convertiría en la compañera que ella odiaba porque me la pasaba participando en clases y levantando la mano para comentar ciertas cosas.

Ni modo, ¿qué podía hacer? si ella me odiaba, casi puedo imaginar la cara que ponía cuando me veía levantar la mano JAJAJA!!!

Un trabajo en grupo de computación sería el inicio… “tenemos que hacer un trabajo y lo vamos a hacer hoy noche en mi casa” eso fue lo que se acercó a decirme. Para cuando llegó la noche, y ya estábamos en su casa, me presentó a su mamá diciendo algo como “te acuerdas la chica de la universidad que me caía mal? es ella”. Nos reímos como pagadas, tanto que hasta llorábamos de la risa. Así fue el inicio de esta amistad, del odio al amor… recalco que ella me odiaba porque yo ni bola a la man jajaja

Hoy, no es mi compañera, ni la chica de manillas en los brazos… hoy es eso y más! hoy es mi hermana del alma! Llegó a mi vida en el tiempo justo. Me ha sostenido de las caídas, me ha dejado caer si ha sido necesario, me ha levantado, me ha sacado risas y sonrisas, lágrimas y suspiros, me ha abrazado, me ha puteado, me ha hecho su hermana.

Tanto he vivido con ella… TANTO que hasta la convencí y me la llevé a Quito para el internado. Y que año que vivimos! risas, llantos, mocos, más llantos, más risas… y las fiestas y noches de “El Puñal”

guti y yoGuti, este año no me he comprado un vestido por tu cumpleaños, ni me he disfrazado de mujercita para festejarlo. Hoy estoy en el cuarto de un hotel escribiendo este post para tí. Con los brazos que me duelen por no poder abrazarte, por no poder decirte que TE AMO ESTÚPIDA! por no poder mirarte a los ojos y decirte todo lo que hoy te dije cuando te llamé. Me haces falta! tú y tu risa escandalosa… tu y tu ñoñería y vanidad… tú y tus ideas ridículas como “el vestido rojo”… osea a la final me sigues faltando tú!

Feliz cumpleaños ñaña! tu vida ha cambiado mi vida! eres una bendición de Dios! soy feliz de llamarte amiga, pero llevo con gran orgullo poder decirte ÑAÑA!

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El Dr. iPhone

Hasta enero del año pasado no conocía el nombre de aquel muchacho alto que conocí en mi rotación en la maternidad Isidro Ayora, el mismo con el que nunca crucé más palabras que “gracias por ayudarme”; y que alguna vez me compró una Coca Cola porque no pude salir a comer.

Para cuando llegué al Hospital de Niños Baca Ortíz… lo volví a ver, definitivamente me alegró verlo porque a pesar de que no sabía ni su nombre era una cara familiar en medio de un hospital lleno de desconocidos. Parte de nuestra vida transcurrió en el subsuelo del hospital, donde los pinches internos llevábamos a los pequeñines para hacerles las radiografías… lo que involucraba recibir la respectiva irradiación.

Una tarde, coincidimos en la espera del ascensor así que empezamos a conversar, ahí leí su nombre en su uniforme… Se llama Eduardo… conversamos y nos reímos un montón!!! entre todo hablamos de los productos Apple y el buen Steve Jobs… de ahí salieron los apodos con los que nos tratamos… yo le digo iPhone y el me dice iPad

Ese fue el inicio de una gran y sincera amistad… entre turnos, konitos de chocolate, cigarrillos, irradiadas… así íbamos conversando de la vida, de los miedos, de los proyectos… de su familia… de su hermoso enano. Una tarde mientras hablábamos de la vida, me contó sobre la nostalgia que le daba pensar en la infancia y en lo mucho que cambiamos con los años. Entonces ese mismo instante decidí que le regalaría mi libro favorito “El Principito”; una vez que se lo regalé, le pedí que se lo leyera a su hijo cuando crezca…

Será un gran cirujano, es un apasionado con lo que hace, un día tuve la oportunidad de operar con él… fue tan chévere!!! hasta teníamos la costumbre de chocar las cabezas como señal de festejo jajaja… Será un gran cirujano!!! y para mí será un honor algún día volver a operar con él!

Hoy es su cumpleaños!!! y de verdad me gustaría darle un gran abrazo… y bueno, la distancia no colabora mucho con eso… así que por fin he decidido pagarle la deuda de un post que quería escribirle hace rato!

GRACIAS iPhone!!! por la amistad sincera, por los consejos, por el apoyo… tus sueños se harán realidad, serás tan buen cirujano como eres un gran padre y esposo… Dios llenará tu vida de alegrías, de éxito, te regalará la dicha de recorrer un camino donde cosecharás aquello que a pulso y con gran dedicación has sembrado…

y yo… yo te veré hacer realidad todo eso…!!!

FELIZ CUMPLEAÑOS iPhone!!! en tu honor sonará una buena cumbia… 😉

“llorando como yo lloro mi soledad…”

Hace 20 años me desperté sabiendo únicamente una cosa, era el cumpleaños de la abuelita Sara…

Las horas pasaron mientras yo estaba en la escuela, a la hora de salida uno de los empleados de la empresa de mis papis me fue a recoger, eso ya era bastante raro… le pregunté por ellos y me dijo “están en casa, ya hablarás con ellos”…

Llegué a casa y veía gente y maletas… y no entendía nada…

Encontré a mamá y le pregunté: ¿qué pasa? , me contestó que mi abuelo había muerto… Yo tenía 8 años, a veces no entendía ni los deberes que me enviaban a casa… cómo… cómo podría entender que el hombre más hermoso de mi vida se había muerto?

El abuelo llevaba años enfermo… era hipertenso, lo que era una gran excusa para vernos mínimo una vez al mes, acompañarlo a la cita del médico y pedirle que al salir del edificio me deje jugar en la rampa de baldosa café que había en la entrada… también nos permitía jugar a médico y paciente, o me enseñaba a contar los billetes de mil sucres que venía cambiando en el banco para poder ser cajera… cantar canciones, reír a carcajadas, arrastrarnos por el piso de la sala… Incluso coleccionar una de las mejores cicatrices que tengo, la de la quijada, cuando me la partí mientras subía las gradas, comiendo un delicioso “Tango” comprado en la tienda de la esquina y que no recuerdo haber terminado porque ya las rodé todas…

De repente, una hemorragia cerebral se llevó la mitad por no decir a casi todo mi abuelo…   No volví a escuchar su voz, no cantamos nunca más… ni caminamos por ningún lugar porque sus piernas no se movían… y una de sus manos se quedó cerrada para siempre… entonces tampoco jugamos a contar billetes de mil… ahí estaba el abuelo, sentando en un mueble en el cuarto de a lado…

Yo me la pasaba con él… cantándole canciones que me enseñó y que hasta hoy recuerdo y atesoro… riendo de lo que le contaba… recuerdo un cumpleaños en el que subí a tomarme una foto con él… estábamos felices… siempre fuimos felices juntos…!!!

Los días pasaron y la abuelita decidió llevarlo a su pueblo… Entonces ya no veía al abuelo tan seguido… y cuando iba a verlo, estaba igual… hasta que poco a poco se ponía peor… pero yo era una niña… que apenas estaba en tercer grado… que sentía que tenía derecho a tener un abuelo para siempre… porque a la final los abuelos no deben morirse nunca!!!

Un 6 de enero, hace 20 años… el mismo día cuando los reyes magos llegan con regalos, el mismo día del cumpleaños de la Sarita, su amada esposa… ese mismo día se me fue para siempre… y se llevó con él la parte de mi vida que me falta todos los días…

A partir de aquella mañana hace 20 años, todos los 6 de enero espero a los reyes magos a ver si me traen a mi abuelo de regreso… pero no llegan… no llegan con él… a ratos me dan ganas de subir al cielo y arrancar a mi abuelo de las nubes… sentarlo un momento conmigo y llevarlo de vuelta… pero no se puede… no lo alcanzo… y eso duele…

Hoy la Sarita, su amada compañera, cumplió 95 años!!! a ratos pienso que el abuelo como regalo de cumpleaños decidió irse para que ella no sufriera ni se desgastara con su enfermedad… Creo que el amor hace esas cosas…

Hoy recuerdo la canción que cantábamos con el abuelo… a veces pienso que me la canta desde el cielo, que dice:

“Pobrecita mi guambrita, qué hará qué hara? sentadita en la playa solita está… Cantando como yo canto San Juan, San Juan, llorando como yo lloro mi soledad” y pues sí yo lloro la soledad que me dejó mi abuelo…

http://www.goear.com/listen/98ee30a/cantando-como-yo-canto-san-juanito-ecuatoriano-max-berru

Hoy, en unas horas diserto mi tesis… y en lo que más pienso es en lo hermoso que sería poder mirar los ojos del abuelo mientras me gradúo como médico…

2012, uno de los mejores años de mi vida!!!

lo inicié con pie derecho! cubriendo unas horas en el servicio de Emergencia de la clínica rodeada de personas que durante gran tiempo se convirtieron en mi familia… ese sería solamente el inicio del que hasta hoy puedo describir como uno de los mejores años de mi vida, por no decir que fue el mejor.

Enero y febrero marcarían mi vida para siempre, con la rotación en el Baca Ortíz… Niños con cáncer ganándose mi corazón… mi primera propuesta de matrimonio por parte de Juanito (mi paciente con leucemia), Samuel, Julián, Maykel volviendo a casa… la muerte de Sisa, de Dayana, de Genesis, de Gilson por el asqueroso y estúpido cáncer…

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La gran amistad con el Dr. iPhone (Edu Pozo) entre tabacos y konitos de chocolate.  Así fuimos haciéndonos amigos entre contarnos historias, miedos, sueños… y con el tiempo hasta llegamos a operar juntos… (aún te debo un post).

El servicio de “Lactantes” con San Dinor que dejó la foto en el altar de la iglesia para poder ser pediatra y ayudarnos con sus conocimientos… la toma de signos, los paseos en ambulancias.  Encontrar a Amalia y a MIlagros su hija a la que conocimos en la panza de su mamá y que parecía que no nacería (por eso su nombre), las risas, los tamales, el Cantaclaro, mi accidente en la cooperativa, volver a ver a Mathías y cargarlo entre mis brazos, despedirle de “Miguicho” cuando por fin dejó de chuparse el oxígeno y se curó la neumonía…

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Desde marzo hasta agosto la vida de pinche interna sería en la Clínica Pichincha en “medicina interna” y luego en “CIRUGÍA” y “traumatología” … todos los días aprendiendo algo conociendo gente maravillosa, pasando junto al jefe en las entregas de turno con la guti porque mucha bulla hacíamos jajajaja!!! “Denisse, Guti… vengan adelante y siéntese una a cada lado”!!!  Conociendo residentes que con el tiempo se convertirían en grandes amigos.  Poco a poco veía mi sueño hacerse realidad, sería cirujana cuando sea grande!!! Nunca sentí tanta pasión por algo desde que dejé el basket, empecé medicina y entré a un quirófano…

Todo se hacía más llevadero con las personas que me acompañaron en ese momento de mi vida, fiestas, promociones de pizza, mojitos, borracheras, conciertos, cumpleaños, bailes, historias… y aquella inolvidable noche de teatro “La casa de Bernarda Alba”, o la noche de suerte con Pablo y Pao que ella y yo entramos gratis al concierto de Jorge Drexler… o cuando fuimos con un poco de locos al Cotopaxi y tomábamos Cantaclaro para ganar fuerzas y subir (hasta el refugio) jaja…

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compinches

 

Quiero agradecer a Mau por todo aquello que en su tiempo me permitió conocer de él y de mi… lo mejor para tí siempre

Mau

En agosto egresé como Doctora!!! ese fue el mejor momento de mi vida!!! lo mejor del 2012.  Es una lástima que el abuelo no pueda verlo…

y por fin conocí a Botellas arrojadas al mar y me llené de alegría al saber que es hasta más hermoso de lo que imaginé que era… compartimos las historias, los sueños, las risas, los abrazos…

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Desde septiembre acá los días han sido más difíciles, volver a casa de los papás, a las reglas a las diferencias… la tesis del mal que me ha sacado problemas, lágrimas, enojos, suspiros, problemas y problemas… pero ya la terminé y con eso empiezo el 2013 disertando esa tortura y haciendo si Dios lo permite mi año rural…

Hay algo que me llenó… y fue la sonrisa de un niño… se llama Sebastián y trajo a la familia la alegría que trae la inocencia de un niño… las risas, los juegos, los juguetes…

Sebas

lo mejor de todo… de todo lo vivido… es haber caminado y compartido todo esto con aquel socio… el compañero de los buenos y malos momentos…

y bueno solo me queda agradecer a Dios por este maravilloso año… por la historia que ha escrito para mí y porque en esa historia me ha dejado hacer lo que amo…

FELIZ AÑO A TODOS!!! gracias por ser parte de mi vida

La Marida

Usualmente empiezo las historias contando cómo conocí a las personas a quienes les dedico mis posts.  Con la marida es distinto, porque no tengo una fecha o una referencia exacta de cuando la conocí, solo recuerdo que fue la primera sonrisa que encontré en un curso que me era desconocido y nuevo.

Los días pasaron, me permitió ser su compañera en los trabajos en grupo, me presentó a otras chicas que serían mis amigas de esa parte de mi vida.  Con el tiempo empecé a conocerla un poquito más, escuché su carcajada tan peculiar, hasta logré conocer que a veces reía para no llorar.

Una tarde la invité a un partido del interescuelas y fue a hacernos barra, la invité a mi casa y le brindé mandarinas, poco a poco la vida nos iba preparando para lo que vendría.

Otra tarde, tomamos el mismo bus para regresar a casa, en medio del recorrido mientras yo le confesaba una parte de mi vida ella me confesaba una similar.  Éramos más parecidas de lo que imaginamos, la vida nos había moldeado fuertemente y luego hizo que nos encontremos, para hacer un episodio juntas.

Estábamos en la etapa de escoger la plaza del internado, cuando fuimos a Quito a dar los exámenes supe que ella me acompañaría durante ese año de mi vida.  Lo supe mientras tomamos un taxi y nos pasaron varias cosas esa tarde.  Ella estaba indecisa, entonces le dije algo de lo que no me arrepentiré nunca “te vas conmigo a Quito”, ella a veces quería quedarse en Loja y a veces irse.  A la final emprendimos un viaje a algo más que un simple año académico.

Era un poco insegura, impaciente (eso sigue siendo), se veía en sus ojos el miedo a enfrentarse a una nueva ciudad y a un reto más grande;  poco a poco y diariamente ella misma se sorprendía.

La vi atender partos (foto del final de la rotación en la maternidad), atender niños, entrar a cirugías, hacer electrocardiogramas, la vi convertirse en doctora durante los mejores 365 de nuestras vidas.  

Pero sobre todo la vi reír a carcajadas, la vi bailar de la emoción, la escuchaba gritarle amor a sus artistas favoritos mientras los veía en youtube, la vi llorar de impotencia, de ira, de tristeza, la vi llenarse de ilusión… la vi crecer como ser humano

Aprendimos a conocernos tanto que sabíamos cuando hablar y cuando no, sabía cuando estaba de malas y ella igual.  Nos moldeamos, éramos como les decíamos a todos “un matrimonio ejemplar”, estaba prohibido engañarnos con otra mujer, con un hombre si se valía 😀

Entre los recuerdos más grandes que tengo de ella, una mañana de octubre en la que la asusté porque grité como si hubiese encontrado a un ladrón y en realidad era porque me enteraba en ese instante que Ismael Serrano llegaba a Quito, una noche de octubre que me sostuvo en sus brazos para no caerme por una gran tristeza y aquel día de mi cumpleaños que rodeada de muchos, busqué su hombro para llorar mientras le contaba que mi papi me había escrito una carta después de años de no hacerlo.  Me abrazó! como lo hacía siempre, me dejó apoyarme en ella siempre! me sostuvo, me enseñó más que el sentido de la convivencia… me enseñó que una amistad está llena de buenos y malos momentos, pero que son los malos los que nos hacen verdaderas amigas, porque salir de ellos es lo complicado.

Un 31 de agosto de un año que parecía que no terminaría nunca, egresamos como médicos de esta patria.  Hicimos realidad nuestro sueño, sobrevivimos juntas a meses sin sueldo, a malos entendidos, a mal genios, a amores y desamores, a el inolvidable arroz salado, al trágico taponamiento del baño, a nuestro cambio en el hábito de la comida porque se hizo vegetariana, a las malas noches… y a la traumatología jaja.

Hoy la marida empieza su año rural.  Si supieran el orgullo que siento, tengo la seguridad que la mujer que va otro año más fuera de casa es mucho más segura y más confiada que la que fue conmigo hace un año a Quito.

Me escribió esto en  twitter  me sacó lágrimas y me hizo un nudo en el corazón!  Como si a veces no extrañara encontrarla en la cocina, o cuando me maquillo y me acuerdo que le encanta tanto el maquillaje que hasta veía videos en youtube, o los domingos al desayuno cuando no hay sango ni café filtrado, o cuando busco sus brazos para un abrazo, o como cuando pongo las canciones que le gustan solamente para sentirla más cerca.

Donde quiera que vayas marida linda, solo recuerda lo que te dije siempre “mírate al espejo y dime si no te llena de orgullo ser la mujer que ves ahí reflejada”.  Por ahora yo me quedo por aquí, cuidando en silencio tu caminar por si algún día te cansas o te asustas, entonces estar ahí para caminar contigo y alivianar el viaje.

“Llegaremos a tiempo – Rosana”

TE AMO KATHERINE ELIZABETH GONZAGA AGUILAR DE CALLE CELI !!!

Lo que me gusta de ser lojana… es que soy LOJUDA!!!

Cuando tenía que decidir entre hacer el internado aquí o en Quito, escogí siempre irme lejos, soy de las que piensa que si tienes la oportunidad de salir, tienes que hacerlo;  lo importante para mi era volver, volver a mi Loja.  Quería “ABSORBER TODOS LOS CONOCIMIENTOS, TODOS LOS PROCEDIMIENTOS, TODA LA CIENCIA…TODO LO QUE PUEDA para cuando vuelva poder empezar a poner en práctica en mi sur, en ese rincón casi siempre olvidado de una Patria golpeada por los años.  Me cansé de que mi gente salga de Loxa a buscar cura para sus enfermedades, me cansé de que se crea que fuera todo es mejor, me cansé de que se crea que la buena vida está en otras ciudades… ME CANSÉ…!!!” (parte de un mail escrito el 7 de Junio para #LoxaEsMas ).

Recuerdo este día un año atrás, estaba de turno, les contaba a los del servicio de emergencia que era la independencia de mi ciudad, me daba nostalgia estar lejos.  De repente llegó el Doctor Ramírez (uno de los tantos lojanos que trabajan en la Clínica Pichincha) y me dice “Doctora! no se va a la fiesta de los nuestros en el condado? va a haber repe, cecina, arvejas con guineo, miel con quesillo… todas las delicias de nuestra hermosa tierra” le digo que estaba de turno y me dice que lamentaba mucho esa noticia.  Entre emergencias y descansos me pasé tarareando “Alma lojana” mientras se me venían imágenes de toda mi vida en la ciudad más hermosa del planeta.

Los días pasaron y recuerdo aquel en el que aprendí el significado de “lojuda”, estaba en cirugía con Cirujano maravilla en ese tiempo no éramos tan buenos amigos, entonces me preguntaron si me gusta Quito, les dije que sí pero que mi intención es vivir en Loja.  Entonces dijo algo que me quedó grabado “hay lojanos, lojeños y lojudos.  Los lojanos son aquellos que nacen en Loja y no han salido nunca, los lojeños son aquellos que nacieron en Loja, salieron a prepararse a otro lugar y se quedaron ahí, lo lojudos son los que nacieron en Loja, salieron a prepararse en otro lugar y a pesar de eso vuelven a Loja”, me callé mientras todos se reían… aquella mañana aprendí que ser lojudo es algo similar a ser “cojudo”.

Mientras pasaban los días mi sueños por mi ciudad se hacían más grandes y numerosos, me preguntaba cosas como “¿cuándo se harán cirugías de corazón abierto?, ¿cuándo se harán trasplantes? y la más importante ¿cuándo la gente que requiera calidad en servicios de salud empezará a ir a Loja en lugar de ir a otros lugares?”, trabajé y sigo trabajando por dejar de preguntarme eso y empezar a verlo.

En los últimos días en la clínica, luego de una evaluación, el director me dijo frente a varias personas “tu y yo ya hemos hablado, tu intención está en volver a Loja, así que Denisse, dale a Loja lo que se merece” recuerdo tanto ese momento, que orgullo sentí al escucharlo, creo que el corazón se me hizo más grande de tanto que latió en ese momento.

Y bueno, aquí estoy!!! en Loja, hace 74 días con la ilusión de que este pedazo de tierra incrustada en un mapa al sur de un país un día más cercano que lejano, sea el referente para muchos en varios aspectos.

A veces, solo a veces cierro mis ojos para imaginarla, las otras veces lo hago con los ojos bien abiertotes, para no perderme nada.  A veces la imagino haciendo noticia en los canales y diarios más reconocidos del mundo… mmm WAIT!!! eso ya lo hicimos

Promocional Loja Ecuador CNN

 “Tuits para transformar a una ciudad” BBC mundo

… LES DIJE QUE NO ERA UN DÍA LEJANO…

Hoy mi ciudad cumple 192 años de independencia… Y no voy a decir “Viva Loja”, lo que quiero decir es :

QUE ORGULLO SER LOJUDA!!!

El cirujano maravilla

Todas las veces que lo recuerdo lo hago de la misma manera, se me llena el rostro con una gran sonrisa y se me pasa la película de una gran amistad por la mente.

Lo conocí mientras él llegaba a ver a un paciente.  Yo era parte aún del servicio de emergencia de la clínica.  Saludó a todos en general y entró a un cubículo.  Mi doctor #McDreamy me dijo:  él es cirujano, lo conocerás en tu rotación pero él opera mucho, puedes acompañarlo en la curación de paso que te presentas.  Entonces entré, regresó a verme y le dije “buenos días doctor, necesita que lo ayude?”.  No hablamos mucho aquella vez (casi nada, o nada), en fin…

Los días pasaban y mi rotación era Medicina Interna cuando ya lo veía más seguido, lo suficiente como para irme fijando en ciertos detalles que con el tiempo me harían admirarlo tanto.

Es un hombre que llama la atención por su presencia, siempre pulcro, bien vestido, sus corbatas siempre combinan con su camisa y su terno, huele bien (muy bien!), camina siempre con prisa, exigente con él mismo y con aquellos con los que trabaja. Y se la pasa haciendo bromas a todos los que puede y si no está haciendo eso, pasa en su celular.  Él dice que yo hacía lo mismo, hasta me tomó una foto… pero ese no es el punto.

En las entregas de turno empecé a darme cuenta la admiración que todos le tenían, se referían a él como “el jefe” o “el jefe López” y contaban las anécdotas de lo difíciles que eran sus exámenes (dicen por ahí que nadie ha llegado al 20), y cuando los posgradistas tenían clases con él sufrían y hasta hacían bromas.  Yo sabía que solamente era cuestión de tiempo conocerlo, mi rotación a cirugía era la siguiente.

Como cirujano lo conocí y es ESPECTACULAR!!! pero la verdad es que este post no es para describir su tremenda habilidad en sus cirugías, lo bueno que es con los diagnósticos, lo ético que es con sus pacientes, lo genial que es como maestro…

Solamente una vez lo vi enojado… BASTANTE enojado, y le tomé una foto de recuerdo

Tuve la fortuna de poder compartir con él una gran amistad, que me llena de orgullo.  Se convirtió en mi cirujano maravilla y en una de las mejores personas que han venido a mi vida para no marcharse nunca.

Entre pases de visita, cafés, helados de Salcedo en la esquina, cirugías… llegaban las conversaciones, los consejos, los chistes.  El tiempo hacía que lo admire cada día un poco más, es un hombre culto “ha cultivado su mente” así que hasta podíamos hablar de literatura, música, ciencia, vida.

Aprendí tanto de él…!!! TANTO, TANTO.  Desde ver un eco de vesícula hasta no tener miedo a seguir soñando.

Tengo grandes y numerosos recuerdos de esta amistad, las preguntas científicas, las bromas..

la primera vez en mi vida que vi una Whipple (foto)…

…la última cirugía como interna del servicio, el día en que fui con vestido a la clínica, aquella apuesta que no pude ganar porque su equipo LDU empató al final con mi Barcelona… y los últimos días que estuve en Quito, en los que la nostalgia me ganaba y me hacía ver lo mucho que lo extrañaría.

Hoy es su cumpleaños y me apena mucho no poder darle un gran abrazo y sentarme a tomar un café con él, bueno el toma té no café.  Así que decidí escribirle este post como regalo, para que sepa que lo quiero mucho y que lo admiro… y que su amistad me ha permitido ser mejor persona… y que hay días en que lo extraño más de lo que ya lo extraño diariamente; días en los que me hacen falta sus consejos, sus bromas, su presencia…

FELIZ CUMPLEAÑOS MI QUERIDO BRINQUILLO…!!! hoy escucharé Serrat y me tomaré un trago en su nombre… y a la distancia un abrazo, tan grande como el de aquel día en el que me convertí en su colega


Ella es Mónica…

Eran como las siete de la noche, de algún día cualquiera de la semana.  Yo estaba de turno en el servicio de Emergencia.  Parte de mi trabajo era ayudar a los pacientes que acudían por medio del convenio IESS en busca de un médico tratante para un procedimiento específico.  Así conocí a Mónica.

Entró, vestía un terno de saco y pantalón negros, su cabello largo y rizado, se la notaba ansiosa, pero siempre sonriente.  Me miró y me dijo “usted me puede ayudar con esto?” entonces vi las ya características hojas del IESS.  Yo buscaba la parte en la que estaba el diagnóstico para darle la información y lo leí y me congelé, su diagnóstico era Cáncer de Mama.  No la regresé a ver hasta que pude respirar profundo, luego la miré y le dije que claro que la ayudaría y que enseguida le daba el nombre del médico y los números para que se contacte con él.

Tengo eso de que me pregunto cosas con mis pacientes, pienso en silencio preguntándome si tendrán familia, si serán felices… cuando una mujer te llega con Cáncer de Mama, las preguntas son más intensas, porque piensas en el tratamiento invasivo, desde quitarles un pedazo de su cuerpo (mastectomía), esa parte que las identifica muchas veces con la feminidad o con el hecho de ser mujer, hasta preguntarte si tendrán o no hijos pues la quimioterapia y la radioterapia les quitan toda esperanza de ser madres (a menos que hagan una reserva de sus óvulos), la pérdida del cabello, sus sentimientos con respecto a esta enfermedad, su disponibilidad para seguir…

Todo eso me lo pregunté mientras escribía el nombre del Dr. Wali (a quien le debo también un post) y sus números de contacto… La miré le entregué la tarjeta le sonreí y le dije, hable con él y le dará una cita.  Entonces me preguntó: “es bueno? me dijeron que si!, usted cree que voy a poder salir de esto? es posible?, puedo llamar al doctor ahora?”. Tus pacientes nunca sabrán como te taladran esas preguntas y cuánto te marcan y te duelen. Le sugerí que llame al doctor (no puedes decir mayor cosa en realidad).

Se alejó unos minutos, volvió sonriente (como siempre) y me dice “Ya hablé con el Doctor!, me dice que sale del partido de fútbol y viene a verme” (Wali siempre fue así, siempre…), le dije que me alegraba mucho, que por favor se siente y que lo espere.

De repente, como máximo 4 días después yo salía de mi residencia, para hacer las evoluciones de los pacientes y ahí esta ella… en la habitación 202; me detuve y le dije “y?” me muestra una inmnesa sonrisa y me dice “aquí estoy pues!!! dándole a la lucha y con energías!, hoy me operan”;  le iban a extirpar el seno y ella estaba radiante… sonriente, dándome dos cachetadas en la cara para demostrarme que la vida es de las que le ponen energías positivas a aquellos malos momentos.  Entré, la abracé y le dije “todo va a estar bien” y me fui a ver al resto de pacientes, pero con una GRAN LECCIÓN encima.

Cuando nos volvimos a encontrar, sus rizos no existían y su cabecita estaba envuelta por un hermoso pañuelo verde.  Esa mujer iluminaba los pasillos de la clínica, entraba y saludaba con todos, mostrando su gran sonrisa, enfermeras, doctores, auxiliares; a todos con abrazo y beso en la mejilla.  MÓNICA ME REGALABA VIDA…!!!

Seguimos encontrándonos en los pasillos varias veces, siempre conversábamos, nos reíamos, incluso coincidimos en el simulacro de evacuación de la clínica.  Me hizo la broma de que si alguna vez estoy en un incendio “no se le ocurrirá la gran idea de salir corriendo”, nos reímos tanto aquella vez.  Moni iba a la clínica a visitar a sus amigas “peluconas” (apodo dado por el Doc Wali), entraba a las habitaciones y se pasaba los días y tardes subiéndoles el ánimo a sus compañeros de lucha; les dejaba diciendo “ya nos vemos en la próxima quimio” y salía riendo y me decía “hay que estar feliz, sonreír, nadie se ha muerto!.  Si nos dejamos ahí si nos morimos” y se iba diciendo “ya nos vemos, no me extrañen”

Mónica recibió tratamiento quirúrgico radical, quimioterapia y radioterapia.  Todo para luchar contra el cáncer de mama

Faltando 6 días y 2 turnos para que termine mi internado rotativo nos vimos por última vez…

Ella es Mónica! fue diagnosticada con Cáncer de Mama en diciembre del 2011, luego de una cirugía radical, ciclos de quimioterapia y radioterapia.

HOY SE ENCUENTRA EN ETAPA DE REMISIÓN… y sigue llenando de alegría y de vida a las personas que por fortuna nos encontramos con ella.