La Marida

Usualmente empiezo las historias contando cómo conocí a las personas a quienes les dedico mis posts.  Con la marida es distinto, porque no tengo una fecha o una referencia exacta de cuando la conocí, solo recuerdo que fue la primera sonrisa que encontré en un curso que me era desconocido y nuevo.

Los días pasaron, me permitió ser su compañera en los trabajos en grupo, me presentó a otras chicas que serían mis amigas de esa parte de mi vida.  Con el tiempo empecé a conocerla un poquito más, escuché su carcajada tan peculiar, hasta logré conocer que a veces reía para no llorar.

Una tarde la invité a un partido del interescuelas y fue a hacernos barra, la invité a mi casa y le brindé mandarinas, poco a poco la vida nos iba preparando para lo que vendría.

Otra tarde, tomamos el mismo bus para regresar a casa, en medio del recorrido mientras yo le confesaba una parte de mi vida ella me confesaba una similar.  Éramos más parecidas de lo que imaginamos, la vida nos había moldeado fuertemente y luego hizo que nos encontremos, para hacer un episodio juntas.

Estábamos en la etapa de escoger la plaza del internado, cuando fuimos a Quito a dar los exámenes supe que ella me acompañaría durante ese año de mi vida.  Lo supe mientras tomamos un taxi y nos pasaron varias cosas esa tarde.  Ella estaba indecisa, entonces le dije algo de lo que no me arrepentiré nunca “te vas conmigo a Quito”, ella a veces quería quedarse en Loja y a veces irse.  A la final emprendimos un viaje a algo más que un simple año académico.

Era un poco insegura, impaciente (eso sigue siendo), se veía en sus ojos el miedo a enfrentarse a una nueva ciudad y a un reto más grande;  poco a poco y diariamente ella misma se sorprendía.

La vi atender partos (foto del final de la rotación en la maternidad), atender niños, entrar a cirugías, hacer electrocardiogramas, la vi convertirse en doctora durante los mejores 365 de nuestras vidas.  

Pero sobre todo la vi reír a carcajadas, la vi bailar de la emoción, la escuchaba gritarle amor a sus artistas favoritos mientras los veía en youtube, la vi llorar de impotencia, de ira, de tristeza, la vi llenarse de ilusión… la vi crecer como ser humano

Aprendimos a conocernos tanto que sabíamos cuando hablar y cuando no, sabía cuando estaba de malas y ella igual.  Nos moldeamos, éramos como les decíamos a todos “un matrimonio ejemplar”, estaba prohibido engañarnos con otra mujer, con un hombre si se valía 😀

Entre los recuerdos más grandes que tengo de ella, una mañana de octubre en la que la asusté porque grité como si hubiese encontrado a un ladrón y en realidad era porque me enteraba en ese instante que Ismael Serrano llegaba a Quito, una noche de octubre que me sostuvo en sus brazos para no caerme por una gran tristeza y aquel día de mi cumpleaños que rodeada de muchos, busqué su hombro para llorar mientras le contaba que mi papi me había escrito una carta después de años de no hacerlo.  Me abrazó! como lo hacía siempre, me dejó apoyarme en ella siempre! me sostuvo, me enseñó más que el sentido de la convivencia… me enseñó que una amistad está llena de buenos y malos momentos, pero que son los malos los que nos hacen verdaderas amigas, porque salir de ellos es lo complicado.

Un 31 de agosto de un año que parecía que no terminaría nunca, egresamos como médicos de esta patria.  Hicimos realidad nuestro sueño, sobrevivimos juntas a meses sin sueldo, a malos entendidos, a mal genios, a amores y desamores, a el inolvidable arroz salado, al trágico taponamiento del baño, a nuestro cambio en el hábito de la comida porque se hizo vegetariana, a las malas noches… y a la traumatología jaja.

Hoy la marida empieza su año rural.  Si supieran el orgullo que siento, tengo la seguridad que la mujer que va otro año más fuera de casa es mucho más segura y más confiada que la que fue conmigo hace un año a Quito.

Me escribió esto en  twitter  me sacó lágrimas y me hizo un nudo en el corazón!  Como si a veces no extrañara encontrarla en la cocina, o cuando me maquillo y me acuerdo que le encanta tanto el maquillaje que hasta veía videos en youtube, o los domingos al desayuno cuando no hay sango ni café filtrado, o cuando busco sus brazos para un abrazo, o como cuando pongo las canciones que le gustan solamente para sentirla más cerca.

Donde quiera que vayas marida linda, solo recuerda lo que te dije siempre “mírate al espejo y dime si no te llena de orgullo ser la mujer que ves ahí reflejada”.  Por ahora yo me quedo por aquí, cuidando en silencio tu caminar por si algún día te cansas o te asustas, entonces estar ahí para caminar contigo y alivianar el viaje.

“Llegaremos a tiempo – Rosana”

TE AMO KATHERINE ELIZABETH GONZAGA AGUILAR DE CALLE CELI !!!

3 pensamientos en “La Marida

  1. sencillamente eres un ángel para mi, siempre dije que después de la medicina deberías ser escritora y obvio psicóloga de esas que putea jaja, sabes cada vez que algo nuevo sucede en mi vida (bueno o malo), busco tu blog y leo tus lindas palabras no solo para mi sino la mayoría de tus historias llenas de cosas bonitas!! Dios te bendiga Niche, eres de las mejores personas que he conocido y estoy agradecida infinitamente por tenerte en mi vida. gracias Niche gracias… y jajajaj he vuelto a embriagarme con dos cervezas jajajajaj y aun les grito a mis amores en youtube jajaj pero esta vez no hay nadie quien me entiende!! jajaj te adoro Niche y suerte con tu pasión la cirugía y ahora con tu amiwis la estadística!! yo con ellas no mismo jajaja te quiero y extraño.. pd: hasta en el quipux estabas jaja

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